<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749</id><updated>2011-04-21T21:01:54.663-07:00</updated><title type='text'>Novela Technotitlan: Año Cero (tercera parte)</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866700199759887</id><published>2007-01-12T21:38:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:43:22.093-08:00</updated><title type='text'>Nota acerca de la primera ocasión que esta novela se publica en Internet completa...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;...después de cinco años... (Aunque falta la Cuarta Parte) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Había una vez una novela que tenía ciertas ambiciones. Algunas se realizaron, otras no. Este libro que estará aquí por partes fue impreso después de muchas vicisitudes y en condiciones ciertamente adversas. Fue una edición de autor. Así y todo se vendieron todos los libros que se imprimieron (330 en total, y se regalaron menos de veinte, hubo una persona que me compró seis y sin conocerla de antes y jamás verla después) e incluso se produjo en CD. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El libro rompió al menos un paradigma sagrado, el libro tenía (de hecho tiene) garantía: Si no te gustaba te devolvía el dinero. El costo del libro era 180 pesos y luego fue de 200 pesos mexicanos. Así de sencillo. Sin preguntar. El website original estuvo desde el 3 de octubre de 1998, justo para la inauguración de la Feria Internacional del Libro de ese año en Monterrey, hasta tres o cuatro años después. El website desapareció porque me fue imposible pagarlo. Falta de flujo financiero. En él se simulaba una pantalla de La Matriz (excelentemente bien realizada por mi buen amigo Mario Saldaña) a la que se "conectaba" todo mundo académico que aparecía en la novela. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;(Antes de seguir, el punto de “La Matriz”, por lo menos el puro nombre, no tiene nada que ver con la película The Matrix, que se estrenó después de terminar de escribir Technotitlan, en marzo de 1999, cuestión de verificar los derechos de autor que me fueron dados antes de esa fecha, pero no importa, lo único común entre ambas obras es el nombre, nada más). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El website contenía alrededor de 28 o 30 capítulos de la novela (la primera y segunda parte de cuatro en total) de 58 en total que se tenían. La idea era que la gente escribiese para pedir los demás, así lo hicieron varias personas, detalle que me complació enormemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El tema de &lt;em&gt;Technotitlan: Año Cero&lt;/em&gt;, tiene que ver con tecnología, política y sociedad. Aquí está la tercera parte como si fuera un solo blog. Es la manera más sencilla de volver a compartirla, por si alguien se la encuentra de casualidad o a propósito.Pondré la última parte en cuanto pueda, pero me era importante colocarla aquí (cada parte en sus diferentes blog) ya que (en el tiempo que puse la primera parte) hoy mismo es aniversario de Tlatelolco, 2 de Octubre, que es donde y cuando comenzó todo allá por 1968. La tragedia del 2 de Octubre me pesó tanto cuando supe de ello en mi adolescencia (tendría catorce años), aún sin tener ningún contacto con personas que sufrieron en ese lugar y en esa época, que fue la que me estimuló con espacio del tiempo en escribir algo relativo al tema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El día 2 de Octubre de 1993, el 25 aniversario del suceso, salió tanta información del tema de repente, un verdadero diluvio, muestra de la libertad de expresión que se fue ganando, que me impelió a empezar algo en grande. Como de alguna manera soy ingeniero en sistemas y tengo un gusto por la tecnología, decidí que el enfoque sería por ahí, sin olvidar el tono de la tragedia y el respeto por la memoria de los desaparecidos y sus familiares. El agregar la trama moderna de las demás partes de la novela, las que ocurren en el año 2018, me permitió jugar con una ciencia ficción que considero plausible, aún y que comencé a escribir esto ya hoy, 2006, hace trece años, sin olvidar para nada que la ciencia ficción que aparece en Technotitlan, poca o mucha, está al servicio de la historia, y no al revés. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Por supuesto que hay temas que ya podrían parecer obsoletos o tímidos, o demasiado prematuros, pero poniéndose a pensar, las cosas son así, intentas hacer prospectiva y ver hacia donde vamos y sobre todo, en cómo llegaremos hacia allá, hacia un mundo de 2018 en una nueva Capital de la República: El nuevo DF, la Gran Technotitlan. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Ojalá les agrade, si una persona está interesada en verla en su formato Word original, con sólo pedirlo a &lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:metaconexiones@gmail.com"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;metaconexiones@gmail.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;, con gusto se las enviaré en dos archivos Word.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Gracias por su atención. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Luis García&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866700199759887?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866700199759887/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866700199759887' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866700199759887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866700199759887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/nota-acerca-de-la-primera-ocasin-que.html' title='Nota acerca de la primera ocasión que esta novela se publica en Internet completa...'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866652924204978</id><published>2007-01-12T21:31:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:35:29.433-08:00</updated><title type='text'>Nota Introductoria (LA ORIGINAL DE 1997)</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Technotitlan: Año Cero&lt;/em&gt; es una historia de ficción. Todos los personajes y situaciones son producto de la imaginación del autor. Los sucesos históricos del verano y otoño de 1968 a los que se hace referencia están basados en reportes que aparecieron en libros reconocidos y en reportajes de revistas y periódicos que cada aniversario aparecen. Se trató de revivir el espiritu de esa época.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt; &lt;em&gt;Technotitlan&lt;/em&gt; trata de involucrar los hechos de Tlatelolco y de relacionarlos con el desarrollo del país llegando hasta la segunda década del próximo siglo en el año 2018. &lt;em&gt;Technotitlan&lt;/em&gt; es una novela política y tecnológica que bordea la fantasía. La novela consta de 4 partes: La primera es &lt;strong&gt;Vida y muerte en Tlatelolco&lt;/strong&gt;. La segunda es &lt;strong&gt;Vida y muerte en la PoliUniversidad&lt;/strong&gt;. La tercera es &lt;strong&gt;Vida y muerte en la Matriz&lt;/strong&gt;. La cuarta es &lt;strong&gt;Vida y muerte en Technotitlan&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Mucho de lo que aparece relativo al futuro en las partes 2, 3 y 4 están basadas en información aparecida en incontables números de &lt;em&gt;Scientific American, Wired, Time, Discover y Bussiness Week&lt;/em&gt; de los años de 1993 al 1999. Detalles podrán ser revisados en el site de Internet de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.technotitlan.com.mx/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;www.technotitlan.com.mx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt; . (NO EXISTE DE MOMENTO ESTA LIGA) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Jaron Lanier existe. El punto sobre las Islas Catalina es cierto. Se está trabajando en máquinas espirituales, en personalidades sintéticas, en computadoras basadas en fotones, en telepresencia, realidades “aumentadas” y en realidades virtuales obtenidas en base a documentos fuentes, en conexiones hápticas, en ciudades supermodernas conectadas de todo a todo, los detalles comentados sobre los cultivos de órganos son ciertos (pero no obtenibles todavía), los agentes de información en base a software se están desarrollando, las máquinas de Turing existen (quizá no tan simplificadas). Además se está trabajando en realidad virtual provista de olor y tacto además. Los tatuajes orgánicos no existen (todavía). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Esta novela se terminó de escribir en agosto de 1997. El conflicto actual de la UNAM no es responsabilidad del autor. Singapur, la Disneylandia con pena de muerte, no es similar a como se comenta (cada quien busca su felicidad a como quiere), pero uno no sabe lo que pueda pasar al paso del tiempo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La COMPENSAN es producto de la imaginación del autor. Afortunadamente&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866652924204978?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866652924204978/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866652924204978' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866652924204978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866652924204978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/nota-introductoria-la-original-de-1997.html' title='Nota Introductoria (LA ORIGINAL DE 1997)'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866612662726872</id><published>2007-01-12T21:28:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:28:46.646-08:00</updated><title type='text'>23. Despertar</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos veinte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran el vértigo y el mareo seguidos por una relativa calma. Más mareo y más calma. La rapidez de la caída, cayendo, cayendo y de repente, con un cambio tan radical equivalente a pasar de un estado físico a otro, la sensación de suspensión en el aire sin red y sin cuerdas. Parecía flotar.&lt;br /&gt;Sin sonido y sin luz. Todo en una confusa mezcla de tonos grises y negros. Como una vivencia alucinada y mística provocada al estar por horas y horas en un tanque de inmersión de privación sensorial, como en medio de un líquido tibio amniótico, en busca de la insensibilidad total, a oscuras, conectado sólo a aparatos. No había impresión de movimiento alrededor.&lt;br /&gt;Alcanzó a pensar que así debió ser el estar en el vientre materno. El acceso al concepto de vida, después de la oscuridad. El propio mínimo mar primigenio, una vez más. Como estar en medio de la súbita negación de la eterna e inconsciente melancolía de saber que después de salir ya no habrá un regreso. Como estar en el proceso inverso de morir.&lt;br /&gt;La sensación fue como de un normal despertar.&lt;br /&gt;Intentando convertir pensamientos en impulsos.&lt;br /&gt;«Estoy no sé dónde…», pensó Michael, aún aturdido de lo que se movía a su alrededor. La transición de interfaces había terminado. La paulatina sustitución de sus estímulos corporales reales por los estímulos sugeridos, había resultado sin obstáculos.&lt;br /&gt;Su mente divagó un momento más, permitiéndose hacerlo debido al estado de reposo cómodo en el que estaba, quizá porque aún no se encontraba presionado por el tiempo, ya que su creencia sobre éste, el tiempo, era el sostén a través del cual todo se entretejía.&lt;br /&gt;La voz inundó su cerebro con una familiaridad enervante bastante fuera de tono:&lt;br /&gt;—Michael… ¿Estás despierto…?&lt;br /&gt;Pero la voz todavía no se filtraba de modo correcto en sus oídos. Algunos de sus procesos normales aún no contactaban de forma normal. Estímulos transmitidos y recibidos, neuronas que no terminaban de encontrarlos porque los buscaban o esperaban por los caminos corporales naturales. Según lo que había dicho Poincaré y su amigo, el doctor Mistral, el «despertar» dentro del ambiente inducido sería de lo más desorientador y extraño de lo que podía esperar.&lt;br /&gt;Convirtiendo pensamientos a acciones, Michael abrió un ojo. De manera absoluta comprendió que nada de lo que le dijeron lo tenía preparado para lo que presenciaba. Primero la luz ambiental. Ésta era oscura y luminosa en una extraña forma. No existía al parecer una fuente emisora pero él podía ver la claridad. Y no sólo veía objetos y sombras, sino también a un extraño ser que parecía sacado de una antigua serie de televisión americana de los años cincuenta o sesenta.&lt;br /&gt;Cecilio, el agente de información de Poincaré. El cambio era impresionante tomando en cuenta la reciente presentación de éste, allá afuera, en la pantalla. No más alto que él, blanco, de pelo ensortijado de color negro, ojos claros y un poco grueso del tórax, al parecer con cierta tendencia a engordar. Traía saco, camisa con corbata desanudada y pantalón de pana.&lt;br /&gt;De ahora en delante sería un punto de referencia familiar en un mundo extraño. Cecilio era real por lo que a Michael tocaba.&lt;br /&gt;Ya con los dos ojos bien abiertos, dio una vuelta a su cabeza para ver el panorama electrodigital que tenía delante de sí. Todos sus sentidos se pusieron a trabajar. Percepción y conciencia total en marcha.&lt;br /&gt;La principal reacción fue obvia: la de una incredulidad implacable; y claro que eso Michael ya lo esperaba. Y también la sensación de irrealidad, la cual también preveía. La desorientación, igual, pues. Pero lo menos le ayudaba a sobreponerse la imagen de un joven simpático delante de él. De hecho, desde cierta perspectiva lo empeoraba todo.&lt;br /&gt;El ente digital llamado Cecilio le dijo:&lt;br /&gt;—Michael, ya me conocías, hace un momento, en la pantalla, nos presentó Poincaré… ¿te extraña o algo…?&lt;br /&gt;Queriendo salir airoso de su primera prueba al hablar con un ser digital «consciente» dentro del espacio digital, Michael dijo a su vez, tratando de hacerlo en forma normal mientras se tallaba los ojos y estiraba sus miembros:&lt;br /&gt;—Me siento un poco aturdido… nunca te has drogado antes, ¿verdad?&lt;br /&gt;Cecilio guardó silencio. Michael continuó:&lt;br /&gt;— No, supongo que no… Y sí, ya te conocía, pero no como ahora, aquí delante de mí, de manera tridimensional, interactuando y sin tener cerca a otro ser humano real en ningún plano de existencia al que me pueda referenciar…&lt;br /&gt;—Supongo que ya viste que es como un ambiente virtual —dijo Cecilio.&lt;br /&gt;Michael miró a su alrededor.&lt;br /&gt;—Sí, pero esto es distinto, aquí todo lo real es simulado… es… ¿cómo decirlo? Pues sí, real…&lt;br /&gt;—No te entiendo.&lt;br /&gt;—¿No entiendes? —Dijo Michael, un poco ya en control de sí—. Es muy sencillo. Mira, tú eres un ser digital tipo agente de información, cuyas funciones están diseñadas para ayudarme, y con el que de alguna manera voy a convivir por no sé cuántas horas, días… lo que sea…&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;—…Y que aquí estamos en un lugar que me parece sólido, y a pesar de que no haya nada en el exterior que me lo indique, me parece entero, fresco al tacto —tocó el piso con su mano—, pero sin embargo, yo sé que nada de esto existe, y ese es el problema… Y bueno, supongo que así les va a pasar a todos los que se sumerjan en una actividad real virtual de este tipo…&lt;br /&gt;—¿Te causa problema la desorientación?&lt;br /&gt;—No creo… lo que pasa es que soy muy escandaloso, y pues, todo es cuestión de acostumbrarse…&lt;br /&gt;—Sí, supongo.&lt;br /&gt;—Bueno, okey, pues empecemos a acostumbrarnos al paisaje, primero que nada, dime ¿dónde estoy?&lt;br /&gt;Michael creyó percibir que Cecilio tomaba aire antes de hablar.&lt;br /&gt;—Estamos en una especie de cámara de compresión para que tú o alguien en tu lugar realice su acceso con el mínimo de problemas hacia las topologías universales de la Matriz desde su nodo de descarga, o para que me entiendas o te ubiques mejor, aún estamos en un centro de comunicaciones dentro de LIZ…&lt;br /&gt;—¿Por qué puedo ver todo a mi escala de tamaño?&lt;br /&gt;—Llámalo licencia poética de LIZ. Son las metáforas gráficas o visuales que decidió utilizar Poincaré, basadas en los modelos propuestos de estándares de los japoneses de NippoTech para este tipo de espacios. Espacios que son creados sólo para que se entienda la perspectiva de un observador externo, nada más.&lt;br /&gt;—Otro asunto —Michael se miró las manos, el cuerpo, las piernas, agregó—: este es mi cuerpo y lo siento como eso, es decir, no lo percibo ajeno, ¿me comprendes…? Ni lo siento extraño, digo, esto es igual que mi cuerpo allá afuera... No alcanzo a entender ¿cómo se hizo esto?&lt;br /&gt;Pisó el suelo con fuerza. Se pellizcó.&lt;br /&gt;—¡Ah, sí me dolió! —Gritó, algo sorprendido.&lt;br /&gt;—¿Y qué esperabas? Todo eso es parte de la metáfora inducida de LIZ. Tu esencia, mente, cuerpo se han «traducido» y «conectado» al ambiente digital con la parte del proceso que de seguro Poincaré te explicó…&lt;br /&gt;Michael asintió.&lt;br /&gt;Ya estaba un poco mejor, más en forma, asimilando todo de manera sencilla y gradual. Más en control. Caminó varios pasos a mirar el panorama oscuro a lo lejos…&lt;br /&gt;Se volvió a Cecilio.&lt;br /&gt;—Okey, ahora cambiando de tema —Michael se descubrió hablando ya con familiaridad al ente digital—: según esto, vamos a viajar en algo, ¿no?&lt;br /&gt;—Pues según instrucciones de Poincaré, viajaremos en un paquete especial de alta velocidad por canales de comunicación alternos para no ser detectados por alguna bitácora ni por algún ser de los que puedan aparecer por allí. Poincaré llamó al paquete el «velodeslizador». El concepto básico es de un diseño de él…&lt;br /&gt;—¿Tienes alguna instrucción al respecto?&lt;br /&gt;—Que debemos tener mucho cuidado, extremar precauciones y evitar cualquier tipo de seres al máximo, Michael, porque cabe dentro de lo probable que intentaran causarnos daños, seremos invasores dentro de sus dominios en algunos casos… y sí, el daño sería terrible para ambos… Pero en tu caso particular el daño sería desastroso…&lt;br /&gt;Michael se quedó callado, Cecilio continuó:&lt;br /&gt;—Quiero decir que podrías quedar perdido para siempre en la Matriz sin esperanzas de volver…&lt;br /&gt;Michael vio a Cecilio con aprehensión. Dijo:&lt;br /&gt;—Sí... Me imagino que eso nos ocasionaría un gran problema…&lt;br /&gt;Hasta ese momento, Michael no se había percatado de su nerviosismo. Pero ahora sí. Estaba nervioso. Y ansioso.&lt;br /&gt;—Hasta donde sé, no podemos comunicarnos en forma directa con Poincaré, pero él va a saber dónde andamos, ¿verdad? Bueno, ¿cómo lo va a saber?&lt;br /&gt;Se estaban trasladando hacia el puerto de comunicaciones para partir. Michael pensó en la casualidad de la metáfora del nombre. Cecilio contestó:&lt;br /&gt;—Bueno, tenemos dos o tres maneras, la principal es una especie de línea «dorada» como la denominó Poincaré. Esa es una línea de enlace que parte desde un transmisor dentro de nuestro vehículo velodeslizador, por la Matriz, hacia la red de comunicación y que a través de varios caminos llegará hasta LIZ… Serán como boyas señalando el camino cada tanto tiempo, pero sin poder llegar al mismo tiempo en que se emitan...&lt;br /&gt;—Y ahí está un problema, ¿no?&lt;br /&gt;—Exacto. Para cuando el mensaje llegue a su destino informando de nuestra posición ya nos habremos desplazado por el espacio interior hacia una nueva dirección. Eso por un lado, por el otro hay que contar con los lugares que no están conectados en forma pública dentro de la Matriz. Eso significa territorio sin registrar y por lo mismo a LIZ le llegarán señales para indicar que nos encontramos en lugares que ni siquiera van a aparecer en el mapa.&lt;br /&gt;—Yo pensé que todos los sitios en la Matriz ya estaban registrados de un modo u otro, ¿existen lugares que no lo están?&lt;br /&gt;—Pocos, muchos, nadie lo sabe a ciencia cierta, pero allí están: territorios digitales de gobiernos y de organizaciones privadas, sobre todo de los países industrializados; son como escondites secretos a veces con ciertos tintes de política o de paranoia, —según Poincaré, casi lo mismo—, y hay también muchos sites desatendidos por sus antiguos usuarios, ya desaparecidos, quizá.&lt;br /&gt;—¿Algún otro medio para comunicarnos?&lt;br /&gt;—Bueno, yo como agente de información contengo una versión más sencilla de ese transmisor, pero mi alcance aunque sea seguro aún es más lento. De hecho, cuando nos toque salir del vehículo para cualquier actividad, yo seguiré estando en contacto con LIZ, pero ya sabes, no de manera directa.&lt;br /&gt;—O sea, que no vamos a estar solos en momento alguno —Michael hizo una pausa—. ¿Oh sí?&lt;br /&gt;—Pues sí y no.&lt;br /&gt;Michael se sonrió, irónico.&lt;br /&gt;—Excelente, me tranquiliza, de veras.&lt;br /&gt;Cecilio también sonrió:&lt;br /&gt;—Me da gusto que te alegre, Michael, de veras.&lt;br /&gt;Michael habló:&lt;br /&gt;—Poincaré dijo que íbamos estar veinte minutos a lo mucho, tiempo de allá afuera. ¿Cuánto es el tiempo de viaje aquí?&lt;br /&gt;Cecilio se quedó pensando. Contestó:&lt;br /&gt;—¿En tiempo digital? ¿Expresándolo en tus términos familiares? Bueno, ya sabes que aquí por así decir el tiempo transcurre más rápido que afuera.&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;—Como cinco días de los tuyos...&lt;br /&gt;—¿Cinco días…? ¿Y los voy a sentir transcurrir?&lt;br /&gt;—Por supuesto. Vamos a ver, haciendo cálculos aproximados y veinte minutos reales para ti, aquí en este ambiente serán cinco días como dijimos… Es decir, cada seis horas de Michael aquí serán como un minuto «real» allá afuera con Poincaré. Y no debe ser más tiempo por algo que se relaciona con tu actividad cerebral. Poincaré me lo instruyó. Me dijo que, en resumen, mientras más tiempo pasas aquí, más se podría afectar tu mente.&lt;br /&gt;Hizo una pausa.&lt;br /&gt;—Además, existe una situación: lo de los freezes o congelamientos, o sea, momentos en que te vas a quedar en blanco, síntoma de que has pasado demasiado tiempo aquí. Tienes que estarte —y yo también lo pienso hacer—, monitoreando en forma continua…&lt;br /&gt;—¿Qué pasa si tengo sueño?&lt;br /&gt;—Dormirás, creo. A lo mejor el viaje va a ser muy tranquilo y te la pasarás aburrido. Dormitarás de vez en cuando. Pero en vez de perder tu tiempo de manera inútil… ¿no deberías mejor de disfrutar las maravillas digitales que vas a atestiguar?&lt;br /&gt;—¿Valdrán la pena?&lt;br /&gt;—No lo sé. Mira, Michael, supongo que lo que vamos a ver serán impresiones significativas y uno de mis objetivos secundarios es hacer un registro de eso.&lt;br /&gt;Michael lo pensó un momento. Tenía que acostumbrarse rápido a la luz tenue y a las sensaciones tomándolas como parte del todo que en forma normal percibía con sus sentidos. Comprendió que ya no debía recordarse lo ilógica o absurda que resultaba la presente situación, porque de alguna manera sentía que si a cada momento recordaba su existencia «real», su adaptación en este medio sería más lenta de lo necesario. Tendría que ser flexible.&lt;br /&gt;—Okey —dijo en forma lenta,  pero al punto agregó—: ¿ya nos vamos?&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;—Ya sé que es tonto pero creo que tengo hambre. Mmmh, aquí no necesito comida, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Exacto, Michael. Es sólo tu imaginación. Afuera estás sedado y alimentándote de suero, por si acaso. Casi no vas a gastar energía ni nada. Bueno, no en el sentido de gastar como ustedes allá afuera lo manejan. Aquí, como ya te informaron, todo es un gran viaje mental a través de la Red por medio de una interfaz digital activa.&lt;br /&gt;—Me suena confuso.&lt;br /&gt;—Tú déjate llevar. Relájate.&lt;br /&gt;—¿Seguro que no voy a esforzarme?&lt;br /&gt;—No lo creo en realidad…&lt;br /&gt;Michael asintió:&lt;br /&gt;—Cecilio, creo que por ahí dijiste que había otra manera de comunicarte al exterior.&lt;br /&gt;—Es más complicada. Además, muy probablemente no haya necesidad de usarla…&lt;br /&gt;El tono de Cecilio no era muy alegre que digamos.&lt;br /&gt;Michael no le replicó porque vio algo que le cortó la respiración.&lt;br /&gt;Era una visión absurda y bella al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Reflejando la luz mortecina del ambiente en su acabado de metal, a corta distancia, sobresalía un increíble perfil de mástil y vela, totalmente fuera de lugar.&lt;br /&gt;Llegaron al puerto de comunicaciones. Allí estaba en reposo la nave diseñada por Poincaré y LIZ para facilitar a Michael el entendimiento y familiaridad de sus metáforas de interfaz.&lt;br /&gt;Era una pequeña embarcación tipo velero con todo y su vela. «Supongo que esto aquí va ser de adorno», pensó Michael, apreciándola.&lt;br /&gt;Los colores de la embarcación iban no muy lejos de los que pudiera imaginar en ese entorno: tonos metálicos en gris acero, incluyendo la misma vela que al contrario de parecer rígida se movía ondulante con una inesperada brisa.&lt;br /&gt;Como quiera, la idea que Michael se había hecho en su mente era que el velodeslizador sería aerodinámico, y podría surcar las redes en un parpadeo digital. «Sea lo que eso fuere», agregó. Y se le cumplió.&lt;br /&gt;Cecilio llegó primero y se subió a la nave. Michael encontró que el acceso no era difícil gracias a una pequeña plataforma que partía del casco desplegándose hacia el suelo para hacerla de entrada y que una vez plegada se adaptaba en forma perfecta al contorno de la nave casi sin dejar huella.&lt;br /&gt;Dentro de la nave había dos asientos apuntando hacia atrás en la parte trasera y dos más en la delantera apuntando hacia delante. Michael suponía que eso era excelente para no aburrirse, ya sea para acomodarse para ver hacia dónde iban o para ver de dónde venían.&lt;br /&gt;No tenía la menor idea de qué esperar de todo esto. Lo único que sabía era que los canales de comunicación eran lo suficientemente… ¿cómo decirlo? ¿Deslizantes? ¿Rápidos? Se le dificultaba ubicar una palabra que pudiera definir la idea de la manera más adecuada posible.&lt;br /&gt;El viaje estaba a punto de comenzar. Se sentó.&lt;br /&gt;—¿Ya estás listo, Michael?&lt;br /&gt;—Me pregunto si no voy a arrepentirme —Michael se dijo para sí, contestó—: ¡Listo!&lt;br /&gt;—De acuerdo. Go! Go! Go!&lt;br /&gt;Michael se volteó hacia Cecilio con cara de asombro.&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿de dónde sacaste eso?&lt;br /&gt;—De una librería de Poincaré por ahí… ¡agárrate, Michael!&lt;br /&gt;Al principio Michael no sintió nada perceptible pero poco a poco empezó a darse cuenta de que había una vibración constante. Volteó hacia atrás y, al ver cómo el puerto de comunicaciones se empequeñecía, LIZ y su mismo mundo, también lo hacían de alguna manera en la memoria quedándose atrás, muy atrás.&lt;br /&gt;El movimiento de aceleración era imperceptible pero firme y continuo.&lt;br /&gt;Así, el velodeslizador empezó a avanzar a través de las grandes planicies oscuras, devorando canales de comunicación luminosos de manera natural, como si hubiera sido diseñado para ser corrido en forma exclusiva en ese tipo de pistas.&lt;br /&gt;Michael preguntó:&lt;br /&gt;—¿Hacia dónde vamos, Cecilio?&lt;br /&gt;—Bueno, tengo la instrucción de que estamos buscando direcciones de lugares o nodos con almacenes o bóvedas de datos gigantes, por un lado, y con signos de nulo movimiento. Esos son los escondites secretos que te comenté. Por otra parte, vamos a ir hacia los lugares en donde los análisis de LIZ y de Poincaré hayan detectado ambientes con más posibilidades de movimientos de nodos movedizos dentro del espacio digital.&lt;br /&gt;Michael interrumpió:&lt;br /&gt;—Ya te había escuchado esa palabra, nodo, recuérdame qué es...&lt;br /&gt;—Un nodo es un punto definido en la Red que tiene una identidad y número de identificación propia… Pudiera ser una máquina o dispositivo de comunicaciones que trabaja a varios niveles. Para explicarme mejor, un nodo es un lugar al que podemos llegar...&lt;br /&gt;—¿Y por qué hay que ponerle atención a los nodos movedizos…?&lt;br /&gt;—Esa facultad de cambiar es la que los hace sospechosos. ¿Para qué cambiar de manera continua a menos de que se estén ocultando de algo o de alguien? Bueno, de ahí encontraremos a las áreas de los cuadrantes que más probablemente tengan candidatos que pudieran ser tomados en cuenta como nuestros objetivos posibles.&lt;br /&gt;—Pero, ¿eso no es perdernos un poco, Cecilio? Debe de haber bastantes lugares posibles que quieran ocultarse, con algo de razón, pero que no nos incumben: bancos, gobiernos, conspiradores... no sé. Pienso que podríamos tardar mucho, ¿no?&lt;br /&gt;—Recuerda que no vamos a rastrear a todos, Michael. Recuerda los criterios de búsqueda…&lt;br /&gt;—¿Criterios de búsqueda? ¿Cuáles?&lt;br /&gt;Cecilio se le quedó viendo con cara impasible.&lt;br /&gt;—Mira, Michael, soy un agente de información y una de mis funciones básicas es la de filtrar información. Y para poder hacer eso hay que usar los criterios de selección. Éstos nos llevan, por ejemplo, en este caso, a ubicar zonas a partir de la antigüedad de los mismos nodos. Por eso primero llegaremos a la búsqueda de sites de más antiguos. Vamos a encontrar quién lo sepa.&lt;br /&gt;—¿Quién podrá saberlo?&lt;br /&gt;—Nadie o cualquiera.&lt;br /&gt;—Esas zonas de las que nadie escucha, ¿tienen algún nombre?&lt;br /&gt;—Sí. Se le conoce en este ambiente como Última Data Incógnita…&lt;br /&gt;Michael asintió, preguntándose, ocioso, en cómo los nombres de los ambientes se llegan a formar y en dónde…&lt;br /&gt; Cecilio estaba hablando:&lt;br /&gt;—Michael, Poincaré ya te debió haber comentado acerca de los extraños seres que, como yo, habitamos este universo.&lt;br /&gt;Michael asintió:&lt;br /&gt;—Sí, me dijo que aquí podrían existir seres de lo más extraño. Que tienen vida e inteligencia propia. En realidad no le entendí mucho. Y es que todo esto se me hace extraño… Ya sé que la definición de vida es muy elástica. Una cosa es que esos seres estén allí como trampas vivientes esperando a ver quién llega y otra, muy diferente, el que sean inteligentes. Cómo las Venus Fly Trapper…&lt;br /&gt;Cecilio preguntó, extrañado:&lt;br /&gt;—¿Qué son la Venus Fly Trapper?&lt;br /&gt;—Son plantitas que tienen su flor como si fueran dos mandíbulas una frente a la otra, con todo y dientecitos, y que mediante un olor especial atraen a las moscas o insectos. Luego de esperar pacientemente a que éstos lleguen a posarse sobre la superficie interior, la plantita cierra sus mandíbulas y sus presas quedan atrapadas dentro, y procede a digerirlas… Plantas carnívoras, vaya. Así les llaman.&lt;br /&gt;—¿Qué con eso?&lt;br /&gt;—Pues, al parecer aquí existen seres así. No hay voluntad propia. Las plantitas carecen de voluntad propia. Ellas actúan así. Los virus en el mundo digital son sólo trampas que están a la expectativa de sus presas… Pero de ahí a que Poincaré afirme que puedan tener inteligencia, decisión o libre voluntad, eso sí que no lo entiendo. No me entra, caray… Es llegar a profundidades filosóficas que desconozco.&lt;br /&gt;—¿Sí? Supongo que entonces no has entendido bien quién soy yo.&lt;br /&gt;—Bueno...&lt;br /&gt;Michael se cohibió. Cecilio continuó hablando.&lt;br /&gt;—Quizá no es el momento pero, ¿cómo explicar esta conversación? También soy un ser de origen digital, ¿no? Yo tomo decisiones. Existo. No hay nadie como yo, soy un tanto impredecible ya que eso se asegura debido a los cambios aleatorios de los que me provee Poincaré en forma continua. En mí existe un individuo. Y ahí radica el problema al que tal vez podríamos enfrentarnos…&lt;br /&gt;—¿El problema? ¿Qué problema?&lt;br /&gt;—Mira, yo de alguna manera tengo límites que me circunscriben. Tú le puedes llamar «lealtad» o le puedes llamar «obediencia». Después de todo no son más que límites.&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;—Hay algunos seres que por alguna razón ya no alcanzaron esos límites. Mutaron o les quitaron esos controles de seguridad…&lt;br /&gt;—¿Cómo se los quitaron?&lt;br /&gt;—No tengo idea. El caso es que de algún modo algunos se convirtieron en virus… o en retrovirus. Algunos son invisibles mientras que otros son claramente distinguibles. Algunos viajan juntos, algunos no.&lt;br /&gt;—Poincaré había dicho algo de eso, pero…&lt;br /&gt;—Sí, pueden ser simbióticos y otros, parásitos. Ellos pueden saber de seguro cómo está organizado este mundo. Por lo mismo son casi desconocidos. No ha habido quién se ocupe de ellos… No ocasionan problemas en el mundo real. Son por así decir, de low profile. De bajo nivel. Casi inexistentes. No hacen ruido más que aquí, en el mundo digital.&lt;br /&gt;—Suena interesante... Ahora dime: ¿corremos peligro?&lt;br /&gt;—Sí, si nos descuidamos. Pero no te preocupes, tenemos dos o tres remedios para esas enfermedades. ¿Cómo? Pues tenemos las herramientas, los metaformatos, el metapassword…&lt;br /&gt;—¿Meta qué?&lt;br /&gt;—El metaformato es el programa que sirve para poder entrar en los host o nodos principales. En caso de problemas, puede cambiar la organización básica de las estructuras de datos, de esa manera te puedes abrir paso. El metapassword es más bien como tener las llaves maestras que también nos podrían servir para abrirnos camino en caso de encontrar firewalls o murallas de fuego, por ejemplo. En fin, son herramientas que no quisiera tener que usarlas, claro.&lt;br /&gt;Michael se quedó pensando.&lt;br /&gt;—Cecilio ¿tú qué esperas encontrar en este viaje?&lt;br /&gt;—No lo sé, nada en particular. Ayudarte a encontrar lo que buscas en el menor tiempo posible…&lt;br /&gt;—Ojalá que sea en el menor tiempo posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos diecinueve&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron viajando por más de medio día, según los cálculos «estimados» de Michael. Cecilio tenía razón, ni estaba tenso ni cansado ni sentía hambre. Se sentía relajado con la velocidad, la mínima vibración, la planicie a lo lejos, el falso horizonte que siempre permanecía igual. Las otras vías que aparecían a la distancia estaban demasiado lejos para poder percibirlas con detalle. Lo que se alcanzaba a ver eran los canales con formas luminosas refulgentes como si provinieran de una luz neón. Algunas mostrando señales de avance, llenas de raudos paquetes, otras congestionadas, densas, y otras, como era el caso de la salida por la que iban viajando, casi vacías.&lt;br /&gt;Michael reflexionó de lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;«Erasmo nunca se hubiera imaginado que existiera un universo así, más debajo del nuestro. Seres digitales, agentes de información, virus. Él tenía aberración a todo lo relacionado con tecnología. ‘Sólo lo mínimo’, decía, ‘yo ya tengo mi multimedia, lo demás es la maldita vanidad’. Su multimedia interactiva eran sus amados libros de hojas de papel encuadernados».&lt;br /&gt;La muerte repentina de Erasmo todavía lo tenía impactado más allá de lo que se hubiera imaginado. Le había quitado el firme piso de donde se encontraba.&lt;br /&gt;«En realidad no puede existir el piso firme. Sólo es la pura ilusión. Sólo existe el miedo… Y la voluntad para superarlo». Se volteó hacia Cecilio que permanecía silencioso, siempre viendo hacia el frente y sin hacer movimiento, recordatorio casi sobrenatural, a pesar de todo, de que no era un ser vivo.&lt;br /&gt;—Cecilio, dime: ¿tú tienes algún miedo?&lt;br /&gt;Éste, como si despertara de su ensimismamiento, le contestó de manera suave:&lt;br /&gt;—¿Miedo? ¿Esa sensación que tiene que ver con la sobrevivencia en menor o mayor grado?&lt;br /&gt;—Sí, supongo…&lt;br /&gt;Cecilio meditó un momento antes de contestar.&lt;br /&gt;—Si por «miedo» entendemos «sentimiento de inquietud ante un peligro», sí, debo confesar que algo existe dentro de mí, que podría llamarse miedo... Y si me insistes y me pongo a ver cuál peligro, pienso que sería el miedo a una no-existencia.&lt;br /&gt;—¿Cómo te das cuenta de eso?&lt;br /&gt;—No tengo una idea clara, es de los llamados pensamientos aleatorios de los que me cargó Poincaré, como te mencioné, éstos refiriéndose a las ideas respecto a la supervivencia. Por ejemplo, el principal objetivo de mi existencia en este plano es que tú, Michael, sobrevivas…&lt;br /&gt;Michael no se lo pudo explicar pero se sintió un poco apenado. No podía aceptar que alguien, aun un ser digital, se ocupara de él. Preguntó:&lt;br /&gt;—Dime, Cecilio: ¿Dónde estabas antes de venir aquí?&lt;br /&gt;—Según Poincaré y mis registros, estaba en un lugar esperando a que vinieran por mí.&lt;br /&gt;—¿Cómo era ese lugar?&lt;br /&gt;—No lo sé, pero tengo una idea indefinida que era o es, un lugar que tiene que ver con reposo, tranquilidad, y con el estar a la espera de algo distinto, un lugar en donde, por sobre todo, reinaba el tiempo. Ese lugar era una maravilla. Fueron «aeternidades» de estar allí.&lt;br /&gt;Michael lo miró extrañado.&lt;br /&gt;—¿«Aeternidades»? ¿Qué es una «aeternidad»?&lt;br /&gt;—No sé decirte, algo que implica mucha duración, pero, ¿en tus propios términos? ¿Será un año? No tengo idea.&lt;br /&gt;—Eso del lugar indefinido que mencionaste, como que suena bien, ¿eh?&lt;br /&gt;—Sí. Lo mejor es que si todo sale bien, ahí volveré. Como en un viaje circular. El llegar a donde principiaste.&lt;br /&gt;—Ese lugar, ¿tiene nombre?&lt;br /&gt;—Sí… Poincaré le llamó «el cielo».&lt;br /&gt;Michael no supo qué contestar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866612662726872?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866612662726872/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866612662726872' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866612662726872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866612662726872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/23-despertar.html' title='23. Despertar'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866606593415014</id><published>2007-01-12T21:27:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:27:45.940-08:00</updated><title type='text'>24. Imabinarios</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos dieciocho&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían entrado en una zona donde se unían varios de los canales de comunicación. Para mantener el bajo perfil que había sugerido Poincaré y para no llamar la atención de monitores suspicaces, utilizaban los canales alternos con anchos de banda más angostos y, por lo mismo, velocidades más lentas. A la corta distancia Michael divisó algo que le llamó la atención.&lt;br /&gt; —Cecilio, baja la velocidad, por favor.&lt;br /&gt;Cecilio obedeció en automático. El velodeslizador digital descendió su velocidad crucero sin esfuerzo visible y sin trazas de inercia mecánica alguna. Al navegar a un nivel tan inferior, Michael alcanzaba a ver sin problemas algunos objetos desordenados en el fondo, en lo que vendría a ser el suelo.&lt;br /&gt;Michael apuntando, preguntó:&lt;br /&gt;—¿Qué son esos, Cecilio?&lt;br /&gt;—Al parecer son datacápsulas sobrevivientes de colisiones —dijo Cecilio.&lt;br /&gt;—Colisiones —repitió Michael.&lt;br /&gt;—Sí. Parece que este sector forma parte de un nodo comunicante, tú sabes, los nodos que no son computadoras propiamente dichas, sino más bien son enrutadores o puentes, o nodos de acceso a algún nodo troncal importante. Es común que una gran cantidad de información fluya en muchos sentidos y, por lo mismo, no es raro que haya colisiones de vez en cuando. Casi siempre se destruyen al contacto violento y no quedan rastros, pero se dan casos anómalos en los que sólo quedan… estos objetos.&lt;br /&gt;—Datacápsulas que nunca llegarán a su destino… —reflexionó Michael—. Supongo que eso puede ser trivial… Digo, en la suma de todas las cosas es trivial, pero interesante a fin de cuentas.&lt;br /&gt;—En este momento podría ser trivial como dices, pero es probable que algún día haya demasiados de estos despojos de datos por tanta colisión, que provocarán que se cancele esta ruta de comunicación.&lt;br /&gt;—¿No hay mecanismos de limpieza?&lt;br /&gt;—No. El caso normal es que las colisiones provocan que las datacápsulas o paquetes se destruyan de manera instantánea.&lt;br /&gt;—¿Y éstas por qué sobrevivieron?&lt;br /&gt;—No lo sé. Siempre hay una excepción a cualquier regla. Con cada día que pasa esto va a tener más y más desperdicios. Recuerda que en algunos casos las datacápsulas no llegan a figurar. Son formas de datos muy elementales.&lt;br /&gt;—Pero si sólo son conjuntos de bits y bytes —apuntó Michael—. Unos y ceros. Lo que me podría llamar la atención es que no existen en forma de materia. Que casi son… seres imaginarios.&lt;br /&gt;—¿Seres imaginarios? ¿O seres imabinarios?&lt;br /&gt;Michael no contestó y Cecilio continuó:&lt;br /&gt;—Todo esto es así en esta parte de este universo, además, en alguna parte alguien de ustedes decidió que habría que guardar las direcciones caídas o inconclusas en tablas. Esto puede estar relacionado con que los… despojos nunca se borrarán. Es el desperdicio normal del universo digital.&lt;br /&gt;Michael dio una mirada a su alrededor. Dijo:&lt;br /&gt;—A mí me parece que esta ruta se está «dataarterioscleroticando».&lt;br /&gt;—Sí, supongo que así le puedes decir…&lt;br /&gt;Michael vio que había movimiento alrededor de algunas de las cajas. Antes de preguntar el agente de información se le adelantó:&lt;br /&gt;—Esos que ves allí son datos sobrevivientes con toques de agentes de información provistos de funciones primitivas. La metáfora visual gráfica en la que estás integrado te los permite ver de esa manera, ya sabes. Vas a escuchar desde tu punto de vista a los que tengan algún mensaje coherente.&lt;br /&gt;Michael tratando de hacer un esfuerzo de entender sin ningún resultado palpable, volteó hacia Cecilio. Éste miraba hacia otra parte como si estuviera en estado de concentración.&lt;br /&gt;—Cecilio, tú estás oyendo algo —era una afirmación.&lt;br /&gt;El agente de información salió de su trance momentáneo. Levantó una mano para indicarle a Michael que tratara de escuchar. Éste enfocó toda su atención a sus oídos.&lt;br /&gt;El sonido era triste e indescriptible. Como el eco de un eco grabado al revés en baja velocidad. Un zumbido a veces largo y lánguido. Para Michael la sensación fue deprimente. Se preguntó si Cecilio se sentiría igual al respecto. Cecilio, se adelantó y dijo:&lt;br /&gt;—¿Sí oyes? Con un pequeño esfuerzo se puede escuchar un sonido bastante alucinado…&lt;br /&gt;—Como si fueran quejidos, ¿no?&lt;br /&gt;—No, no es algo trágico —señaló Cecilio a su alrededor—. Sólo son señales audibles, datos sin sentido.&lt;br /&gt;—Cecilio, creo que puedo oírlos. Puedo entenderlos.&lt;br /&gt;—Michael, yo creo…&lt;br /&gt;Michael se puso el dedo índice sobre su boca, ordenando a Cecilio a guardar silencio.&lt;br /&gt;—Shhh.&lt;br /&gt;El zumbido fluctuó en un sentido. Como si el sonido hubiera estado ahí siempre y, en un raro instante, hubiera concedido hacer un favor y se hubiera acomodado sobre algún eje familiar, claro de repente e insospechado, listo para ser interpretado por un oído atento. Eran voces que de inmediato empezaron a adquirir orden y sentido. Éstas venían desde las cajas u objetos del suelo en movimiento. El velodeslizador pasaría por encima de ellas en cualquier instante, como flotando.&lt;br /&gt;De una caja color rojo desvaído que pasaba por debajo de su costado derecho, se escuchaba una voz en tono bajo, vibrante, como en oración tipo mantra hindú:&lt;br /&gt;—Este e-mail tiene urgencia… este e-mail tiene urgencia… este e-mail tiene urgencia…&lt;br /&gt;Más allá, una cápsula informe color verde con rayas blancas borrosas que desaparecían, inconclusas. De ahí se oía envuelto como en un murmullo:&lt;br /&gt;—D-d-disculpe, s-s-sabe usted do-do-donde es-ta-ta-tá el no-no-nodo THOR-24, bu-bu-busco el nodo-do THOR-24…&lt;br /&gt;Michael no trataba de entender, sólo escuchaba. Todo le parecía una alucinación total.&lt;br /&gt;Una voz en un tono más agudo se abrió delante de él, callando a las demás, como si estuviera en desesperación:&lt;br /&gt;—¿Has visto el oscuro caer de los cristales de magnetita de los bancos de memoria por las tardes…? ¿No…? Sólo te puedo decir que es aberrante y verde… Mejor, precioso y verde… Mejor, arrasado y verde… Mejor aún, cerrado y verde... Siempre verde... Es maravilloso, simplemente maravilloso... Lo que tú digas…&lt;br /&gt;Michael lo vio pasar de largo, no tenía forma reconocible, era negro como un carbón sin aristas perceptibles, sin reflejos y que sólo lo percibía de alguna manera agonizante. De repente, cansado, Michael ya estaba a punto de pedirle a Cecilio que reemprendiera la marcha a toda velocidad cuando escuchó una voz muy profunda y serena, como si de ella emanara una tranquilidad añorada:&lt;br /&gt;—Ya no me queda nada más que esperar el Colapso… Ja-ja. Colapso, ¿sabes cómo va a ser el Magno Colapso…? Nadie cree en el Magno Colapso… No te preocupes… porque después de él nada quedará... Ni tú ni yo… no, nadie...&lt;br /&gt;Michael se sorprendió. Tenía algo de sentido. Desde hacía un buen tiempo que no escuchaba la idea del Magno Colapso, uno de los mitos más antiguos que, de vez en vez, los autoerigidos profetas del Apocalipsis Digital lo presagiaban desde sus columnas periódicas, tribunas de conferencias y congresos, para asustar a los novatos y enfurecer de paso a los conservadores.&lt;br /&gt;Se suponía que el Magno Colapso Electronaútico marcaba el momento de estar en paz con el Creador de la Verdad y de la Matriz, porque después no habría nada más. Era como caer al fondo del precipicio poblado de gigantescas serpientes del mar temidas por los antiguos marinos... Era el Juicio Final. Era el Big Crunch. La Big Nada. Era el Número Imaginario a la seiscientos sesenta y seisava potencia. Era la Oscuridad, el Gigalipsis, el Limbo, el Abismo, la Muerte Digital y el Infinito, que todos separados o en conjunto en forma de gigantesca y megamétrica ola arrastrarán a todos, creyentes y no creyentes, fieles e infieles. Sin misericordia y sin anestesia…&lt;br /&gt;Michael pensó: Antes de que eso suceda, ojalá se tenga tiempo para respaldar archivos. Por si acaso. Sonrió. No era asunto que le asustara ni que le quitara el sueño. Lo que le hacía sonreír era que un triste dato sin identificación ni dirección final, atorado por toda una eternidad, o aeternidad, como diría Cecilio, en un oscuro y rutinario canal subalterno de nodo comunicante le trajera una reflexión sobre el Gran Final.&lt;br /&gt;Dejaron por fin atrás a los despojos digitales.&lt;br /&gt;Michael preguntó en voz alta, suspirando quizás a Cecilio:&lt;br /&gt;—¿Qué seguirá después de esto?&lt;br /&gt;Cecilio, en todo su ser animado de origen artificial, inteligente y hasta cierto punto autónomo, y consciente de que no existía en el término real de la frase ser o no ser, le contestó:&lt;br /&gt;—Michael, con esto, entre comillas, te refieres a: Inciso a: ¿El Magno Colapso Electronaútico? Inciso b: ¿A la vida real? Inciso c: ¿A la vida real virtual? Inciso d: ¿A la ruta hacia donde vamos? O, finalmente, inciso e: ¿Es en realidad una pregunta capciosa o retórica que no tiene respuesta clara y definitiva a menos que se quiera entrar en temas cosmobiológicos o teológicos que nunca te dejarán satisfecho?&lt;br /&gt;Michael meneó la cabeza de manera resignada:&lt;br /&gt;—¿Qué te puedo decir? Tú sólo aumenta la velocidad. Sigamos. Allá. A la ruta.&lt;br /&gt;Arriba de ellos, las luces de los grandes trenes llenos de paquetes y de datacápsulas individuales con peticiones en todos los sentidos, seguían interrumpiéndose sólo de vez en cuando con alguna colisión que despertaba imágenes impresionantes de choques, estallidos y chispas llenas de fulgores y de colores de todos tipos, magentas, rosas, celestes, amarillas.&lt;br /&gt;Michael pensó que esas escenas de destrucción eran maravillosas.&lt;br /&gt;No pudo evitar sentirse un poco culpable.&lt;br /&gt;Seres imabinarios.&lt;br /&gt;Michael ahora estaba fascinado. El camino seguía y seguía, y si volteaba hacia cada uno de sus lados podía ver que los horizontes laterales se curvaban lentamente hacia arriba. Los niveles arriba de ellos se sucedían unos tras otros. La velocidad era imposible de calcular al no haber punto alguno de referencia familiar. Viendo hacia arriba, percibió el fulgor del tráfico superior con los furgones de paquetes de diferentes colores, los cuales irradiaban una luz iridiscente que al pasar imprimía en su retina hacia todas partes, en múltiples colores. Era un espectáculo increíble e inusual… pero aún lo inusual pierde atracción cuando todo a tu alrededor ya lo es.&lt;br /&gt;Michael respiró con pesadez. Más que un viajero, se sentía de repente como un peregrino en una búsqueda interior. Nunca se imaginó ser parte de este tipo de empresa. El velodeslizador digital a sus pies seguía muy cerca del suelo, en el canal, velozmente. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866606593415014?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866606593415014/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866606593415014' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866606593415014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866606593415014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/24-imabinarios.html' title='24. Imabinarios'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866600781342318</id><published>2007-01-12T21:25:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:26:47.830-08:00</updated><title type='text'>25. Depredadores</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos diecisiete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo cuando cayeron en cuenta que no podrían seguir viajando sin saber adónde ir respecto a la ruta que condujera hacia la Última Data Incógnita. No queriendo llamar la atención, se apartaron de los canales de alta velocidad y se dirigieron hacia algún lugar de manera más lenta en donde pudieran hacer un contacto con Poincaré. Por lo demás, esto podría ser difícil debido al congestionamiento de algunas de las rutas. A partir de una discusión entre ambos, ser humano y agente de información, acordaron que se tendría que investigar por alguna manera heterodoxa, por decir lo menos.&lt;br /&gt;Tendrían que averiguarlo con alguien. Preferentemente con algún agente de información.&lt;br /&gt;—¡Ahí, Cecilio! ¡Hay dos seres!&lt;br /&gt;Michael tuvo un ataque de entusiasmo. Por fin vería a otro ser digital aparte de su compañero, Cecilio, quien después de todo, era una extensión de Poincaré. El hecho de ver a dos seres digitales al parecer conscientes y diferentes entre sí prometía ser algo fascinante.&lt;br /&gt;El velodeslizador se detuvo frente a una especie de plataforma.&lt;br /&gt;Al levantarse de su asiento Michael, Cecilio le gritó:&lt;br /&gt;—¡Espérate, Michael, no tan rápido!&lt;br /&gt;Ya era tarde. Michael bajó del velodeslizador como si fuera un niño recién llegado a Disneytron. Cecilio se forzó a ir tras él. Al lado de la puerta se quedaron abandonadas las herramientas: el antivirus, el metapassword y el metaformato.&lt;br /&gt;Muy por encima de ellos, los furgones de datos se movían con flexibilidad y gracia con una belleza deslizante que embelesaba. Todas las combinaciones de colores en fulgores tipo neón sobresalían y se mezclaban de manera sorprendente, a todas direcciones y a todo tipo de velocidades.&lt;br /&gt;Abajo, los visitantes caminaron hasta un lugar en donde estaban dos seres digitales, en un recodo no muy lejos de la vía en donde se había quedado su transporte. Parecían agentes de información tales como el mismo Cecilio.&lt;br /&gt;Cecilio lo alcanzó. Le murmuró con cuidado:&lt;br /&gt;—Michael, despacio. Con las prisas olvidé las herramientas. Yo haré las preguntas.&lt;br /&gt;Michael se estremeció, sin darse cuenta. Recordó que en el vehículo estaban la bolsa de herramientas… y el antivirus. ¿Las necesitarían?&lt;br /&gt;Miró a Cecilio. Tomaría un papel formal, muy formal.&lt;br /&gt;Al ver a los seres tragó saliva. De lejos no le parecían tan imponentes y fantásticos. Y, además, estaba el hecho de que uno de ellos tenía cabeza de caballo. Michael estaba admirado.&lt;br /&gt;Cecilio habló:&lt;br /&gt;—Disculpen, mi compañero y yo tenemos un retraso debido a una tabla de información que nos mandó en dirección al parecer opuesta de donde íbamos originalmente. ¿Tendría alguno de ustedes inconveniente en indicarnos el mejor camino o ruta hacia un destino conocido como Última Data Incógnita…?&lt;br /&gt;Uno de los seres con apariencia de arlequín, traje de rombos de colores y antifaz un tanto fuera de lugar y en definitiva de género femenino, le contestó al mismo tiempo que saludaba con la mano:&lt;br /&gt;—¿Última Data…? ¡Uf! Eso está muy lejos. Pero antes… ¡hola! Mi nombre es Arlene. ¿Saben dónde están?&lt;br /&gt; —Mucho gusto, Arlene. Lo ignoramos, miren, venimos del nodo 3270… bastante lejano, como podrán ver.&lt;br /&gt;El ser digital con cabeza de caballo como de ajedrez, de color negro, interrumpió con una voz gruesa:&lt;br /&gt;—Mi nombre es Mesteño. No se preocupen, ustedes estarán en ruta de inmediato. Pero antes —hizo un guiño casi imperceptible hacia el arlequín femenino—, me gustaría charlar un momento con ustedes. Me imagino que ya saben que todo tiene un precio. El saber adónde se dirigen, su destino a fin de cuentas, es conocimiento. Yo los veo a ustedes perdidos… y quizá podrían correr el riesgo de desaparecer en cualquier momento si no llegasen pronto, ¿no?&lt;br /&gt;Se dirigió hacia Cecilio:&lt;br /&gt;—Tú, el gordito, a ver dime, ¿cuál es tu nombre?&lt;br /&gt;Al parecer el aspecto de Cecilio de tipo de los años cincuenta del siglo pasado le parecía graciosa al ser equino. Michael sintió que a Cecilio eso le incomodaba de cierta manera. Él tampoco se sentía a gusto y, al mismo tiempo, pensaba que esos extraños seres digitales sí estaban a sus anchas.&lt;br /&gt;—Mi nombre es Agente Cecilio.&lt;br /&gt;—Agente Cecilio —repitió un tanto extrañado de la respuesta—¿Sólo eso? ¿Sin clave, apellido, procedencia, clan, ni nada? ¿Qué clase de nombre es ese? ¿Y tú? —Se dirigió ahora Michael—. ¿También eres agente?&lt;br /&gt;Michael le contestó lo que ya había pensado con cuidado:&lt;br /&gt;—Sí… eh… soy un agente obrero dedicado a… un mega-almacén de datos.&lt;br /&gt; El ser digital denominado Arlene lo observó con cierto fingido interés, mientras le daba un vistazo alrededor. Al concluir, le contestó:&lt;br /&gt;—No tienes apariencia de agente, mucho menos de estar ocupado en un mega-almacén de datos. ¿No serás acaso un agente convertido en virus? Permíteme acercarme más.&lt;br /&gt;Arlene hizo ademán de acercarse pero antes de que diese un solo paso, el llamado Mesteño le gritó, preocupado:&lt;br /&gt;—¡Cuidado, Arlene! No te le acerques mucho: ¡podría ser un parásito o un virus! ¡Hay noticias de que ya están avanzando!&lt;br /&gt;Michael contestó ya puesto en una alerta un tanto confusa:&lt;br /&gt;—No soy ni virus, ni parásito, soy solamente un agente de información adscrito a un mega…&lt;br /&gt;El ser con cabeza de caballo de ajedrez color ébano lustroso dijo:&lt;br /&gt;—Entonces, ¿ustedes no son virus ni nada de eso?&lt;br /&gt;—No, sólo estamos en tránsito —dijo Cecilio.&lt;br /&gt;—Eso es excelente.&lt;br /&gt;Tanto la pieza de ajedrez y el arlequín sonrieron. Michael y Cecilio se miraron con cierta inquietud. Michael preguntó:&lt;br /&gt;—¿Por qué dicen que es excelente?&lt;br /&gt;El caballo de ajedrez contestó con estudiado disimulo:&lt;br /&gt;—¿Que por qué? Porque nosotros sí lo somos. —Michael y Cecilio se volvieron a mirar tratando de entender, en eso Mesteño ordenó—: Arlene, el anticuado es el tuyo, hazle lo que quieras y me lo dejas luego. ¡Este mentiroso empleado de almacén es para mí!&lt;br /&gt;Michael presenció una transformación. La pieza de ajedrez que en principio no parecía amenazante en lo más mínimo, de inmediato adquirió estatura del doble de tamaño de Michael. Las cavidades de los ojos del caballo se voltearon al revés y parecieron estallar para después dejar salir fulgores entre rojos y azules. Su cuerpo se engrosó apareciendo músculo sobre músculo.&lt;br /&gt;A Michael le pareció, como en una alucinación, un animal de tipo mitológico parecido al grifo, mitad ajedrez, mitad caballo.&lt;br /&gt;Michael retrocedió. De su lado izquierdo solamente alcanzó a ver al arlequín femenino quien en un truco similar se encaraba a Cecilio. Incrédulo, vio como ella convertía sus manos en garras con uñas metalizadas que al parecer cortarían una barra de acero como si fuera mantequilla. Cecilio estaba retrocediendo.&lt;br /&gt;Michael no pudo evitar pensar en lo que podría hacer Cecilio frente a ese ser, aún y cuando él mismo tenía sus propios problemas.&lt;br /&gt;Hacia atrás de él recordaba haber visto mucho espacio pero esto podría ser engañoso. Todo atrás era negro y oscuro perdiendo de vista la dimensión y la escala que lo rodeaba. Podría ser un precipicio, inclusive.&lt;br /&gt;De la boca del Mesteño salía un tufo profundo. Michael sabía que no le quedaba mucho tiempo. La bolsa de utilería junto con el antivirus estaba en el velodeslizador, ¿cómo se pudieron bajar sin ellos? ¿Podría detenerlo y engañarlo? Trató de aparentar debilidad.&lt;br /&gt;Habló casi dejando entrever un miedo y terror que no estaba lejos de sentir.&lt;br /&gt;—Espera un momento, por favor… no lo entiendo… ¿qué piensas hacer?&lt;br /&gt;El Monstruo le contestó con una cierta sonrisa de satisfacción:&lt;br /&gt;—Primero: tengo curiosidad de saber qué eres, averiguar de dónde vienes. Segundo: voy a meterme dentro de ti. Con suerte, serás de una zona en la que aún no nos conocen, se me ocurre que si así es, haremos lo más lógico, invadirla, apoderarnos de tu máquina origen y enquistarnos allí —parecía satisfecho—, ¿qué más quieres saber?&lt;br /&gt;Michael tragó saliva, mirando brevemente hacia arriba, donde las luces de los paquetes viajando le parecían muy lejanas. Su velodeslizador estaba a kilómetros de distancia o a cincuenta metros, al otro lado del Sol. Tenía que pensar.&lt;br /&gt;Decidió seguir hablando como si nada:&lt;br /&gt;—No tienes porqué saberlo pero allá de donde vengo hay muchos tipos de antivirus poderosos para evitar que seres digitales causen daños.&lt;br /&gt;En realidad, Michael ignoraba si estaba en peligro real o no, pero recordando a los bisontes de su primera experiencia virtual, no sabía qué poder esperar de esta situación, pero, ¿y si el peligro fuera real?&lt;br /&gt;El ser llamado Mesteño les habló, calmado:&lt;br /&gt;—No me sorprende tu respuesta, lo que sí me sorprende es, primero, tu ignorancia, y segundo, tu arrogancia. Nosotros somos de otro tipo de seres. Los antivirus aquí ya no son necesarios, son reliquias. Déjame tomarte del brazo para darte un ejemplo.&lt;br /&gt;Michael ni siquiera tuvo tiempo para evitar que el Mesteño le relampagueara con su brazo un golpe como de látigo y le alcanzara el propio, el izquierdo, lo cual le hizo arquearse de sufrimiento, con su brazo sintiendo una pasada de corriente eléctrica, con una mezcla de dolor caliente y doloroso.&lt;br /&gt;—Eres raro, almacenista, no reconozco tu progenie. Tu entidad digital está escondida de mí. Y si de algo me precio, es de mi gran curiosidad.&lt;br /&gt;Michael buscó sobreponerse contra los efectos del golpe. Se había confiado demasiado. Empezó a sopesar sus oportunidades, las cuales sabía que no eran muchas. Tenía que desafiarlo de manera que le permitiera actuar. Cambiar de actitud. Levantó una mano en señal de rendición.&lt;br /&gt;—Espera, Mesteño. Tienes razón, eres muy inteligente… soy un ser especial, soy un prototipo de una nueva entidad digital… Fui un tonto en creer que te podría engañar…&lt;br /&gt;El Mesteño negro se detuvo. Estaba suspicaz, pero creía que los prototipos siempre tenían avances interesantes que podrían ser de mucha valía para él. Michael pensó que debía tener cuidado, podría estar guardando una trampa.&lt;br /&gt;—¿Crees que soy estúpido?&lt;br /&gt;Michael empezó a inventar a toda velocidad.&lt;br /&gt;—No, de verdad —mintió—. Mis diseñadores me crearon a mí y a mis hermanos como seres que mantenemos una gran cantidad de energía. De donde vengo hay cantidades monumentales de datos y de tablas de considerable complejidad. Los diseños actuales no llegan a figurarse hasta dónde se puede llegar en cuanto a posibilidades. Creo que somos el entorno ciber-lógico por excelencia para que seres como tú se enteren e integren.&lt;br /&gt;Mesteño pareció sopesarlo un poco. Se le hacía lógico que se estuvieran desarrollando nuevas entidades con el paso del tiempo. De ser cierto era una suerte que estos seres se hubieran aparecido por allí.&lt;br /&gt;Michael, por su parte, sintió que estaba haciéndolo caer en la trampa de su propia curiosidad. El Mesteño le preguntó:&lt;br /&gt;—¿Cuántos son ustedes?&lt;br /&gt;—Nuestro número es muy grande, se dice que ascendemos a cantidades inimaginables de información y hasta más. Inclusive manejamos gigantescas minas de información muy antiguas.&lt;br /&gt;El interés de la Bestia se acrecentó de manera visible.&lt;br /&gt;—¿Qué tan antiguas? —Dijo.&lt;br /&gt;Michael tuvo una inspiración venida de quién sabe donde.&lt;br /&gt;—Bueno, algunos dicen que son estructuras de información que datan de hace más de cincuenta ciclos… aeternos.&lt;br /&gt;El extraño ser pareció genuinamente sorprendido.&lt;br /&gt;—¿Cincuenta ciclos aeternos? Estás hablando de puros elementos estáticos. Memorias de metal sólido. Núcleos de Hierro. Eso es prehistoria. Creo que me estás mintiendo.&lt;br /&gt;Parecía sospechar. Michael trató de empujar a su suerte un poco más.&lt;br /&gt;—No. Tal vez estás malinformado. Se dice que están verificados y aunque, en la actualidad, algunos se están borrando, han pasado hasta en exceso pruebas de confiabilidad.&lt;br /&gt;—Eso es posible, pero se me hace raro que los datos de aquellas aeternidades los hayan reunido con datos tan nuevos. Mmm... quizás ésta información en manos de otros virus autónomos podría ser importante. Los datos nuevos y los antiguos no conviven. Éstos podrían ser valiosos...&lt;br /&gt;Michael se atrevió a levantar la voz:&lt;br /&gt;—¿Lo dudas? ¡Claro que lo son! Lo contrario más bien sería ilógico.&lt;br /&gt;—¡Por supuesto que es para dudar! Los datos de más de cuarenta ciclos aeternos están guardados en nodos selectos. Ni nosotros que somos virus de poder y autónomos desde hace varios ciclos podemos acercarnos por allí.&lt;br /&gt;Michael le siguió soltando carnada.&lt;br /&gt;—¿Qué estás diciendo? ¿Que un virus superastuto, tan autoconsciente y autónomo como tú no sepa o no quiera hacer frente a ese tipo de información? Una información que, además, podría estar ya decrépita y débil.&lt;br /&gt;—Él que no entiendes, eres tú. Los datos de aquellas épocas tenebrosas están guardados en las zonas que empiezan con la dirección tres mil… —se interrumpió—: ¡Ah! ¡Pero mira quién viene! Arlene, me decepcionas. Ya a estas alturas podrías haberlo invadido.&lt;br /&gt;Michael se sintió al borde de la desesperación, el Mesteño estuvo a punto de decirle la dirección del nodo mítico oscuro. Quizá, probablemente, el de los Círculos Oscuros. Datos de más de cincuenta años. Le era imperativo retomar el tema, a Cecilio le encantará saber que… exacto, ¿y Cecilio?&lt;br /&gt;El ser femenino habló:&lt;br /&gt;—Por eso pensé en traértelo, Mestis. Como es de un lugar lejano me pareció que sería bueno que lo examináramos bien antes de invadirlo.&lt;br /&gt;El arlequín lo dejó de estirar. En el suelo yacía Cecilio, y estaba ya casi transparente.&lt;br /&gt;—¿Qué le hiciste?&lt;br /&gt;Michael vio a Cecilio y, por un instante, se sorprendió cómo le afectaba el estado de su amigo agente. En ese instante de conciencia se sintió más en común con Cecilio que con incontables personas reales de allá afuera.&lt;br /&gt;Sin razón alguna se estaba haciendo la pregunta de ¿qué soy yo en este instante? Sin encontrar una respuesta exacta. Sintió un poco de debilidad aunque sólo fue momentánea. Respiró el aire un poco enrarecido y dejó que una rabia lo invadiera de manera lenta pero firme. Saldría de ésta. Y con Cecilio.&lt;br /&gt;Arlene ni volteó a verlo. Habló la bestia:&lt;br /&gt;—Muy bien Arlene, en un momento le dedico mi atención a tu presente. ¿Qué te estaba diciendo, extraño? ¡Ah, sí! Los datos antiguos. Si esos que están guardados en los nodos perdidos de Última Data Oscura.&lt;br /&gt;—¿Última Data Oscura?&lt;br /&gt;—Sí, ¿qué te extraña? Más allá de todo esto que nos rodea hay muchas regiones incógnitas, fuera de estándares. Sólo un loco se aventuraría a ir allí. Nada hay apetecible, datos viejos y sin sentido. Lugares calientes, peligrosos, inclusive Kerberos. Ya marchitos, desperdicios de área y más área. ¿Cuál sería su utilidad? Alimenticia no era. Por eso me llama la atención de que digas que hayas estado en un mega-almacén de información que pudiera abarcar tanta aeternidad…&lt;br /&gt;Michael, que ya creía saber cómo lo podría atraer, dijo:&lt;br /&gt;—Yo podría, es más, yo querría, si tú quieres, claro, llevarte allá y… que esa sea tu gran zona de gobierno y privilegio, Mesteño.&lt;br /&gt;—No tengo porqué hacerte caso, extraño. No me interesa.&lt;br /&gt;—Pero yo soy distinto, tú lo percibiste —protestó.&lt;br /&gt;La Bestia pareció sopesarlo. Dijo:&lt;br /&gt;—Puede que tengas razón.&lt;br /&gt;—Tienes que estudiarme con detenimiento. Y a él también.&lt;br /&gt;Señaló a Cecilio. Debía ir rápido hacia el velodeslizador. Parecía estar a una eternidad de distancia.&lt;br /&gt;Se escuchó la voz de la llamada Arlene:&lt;br /&gt;—Espera, Mesteño, no confíes en el extraño. Podría ser peligroso...&lt;br /&gt;La Bestia la tranquilizó con la mirada.&lt;br /&gt;—No te preocupes, Arlene, déjalo de mi cuenta. Por cierto, me gusta tu vehículo, extraño. Creo que también eso forma parte de tu misterio. La vida de los agentes de información y la de los almacenistas no concuerdan con tener tan extraño vehículo. Esa sí que es una curiosa in-con-sis-ten-cia.&lt;br /&gt;Michael nunca se imaginó en el rol de ser héroe. Nunca lo había sido. Nunca lo habían asaltado y nunca lo habían amagado con un arma. Pero siempre había una primera vez.&lt;br /&gt;La voz del ser digital con cabeza de caballo dijo distraídamente:&lt;br /&gt;—Extraño, ya me cansé, ¿cuál es tu misterio? Me lo dices ahora por gusto o me veré obligado a extraértelo miembro por miembro de tu débil cuerpecito...&lt;br /&gt;Michael solamente pudo fingir sonreír. Dijo:&lt;br /&gt;—¿Qué te parece si mejor vamos a mi velodeslizador? Te encantará, te lo aseguro.&lt;br /&gt;—¿Qué tienes allí?&lt;br /&gt;—Casi nada —Michael intentó ser casual—, una nave en la que podrás volar por toda la Matriz. Además, allí tengo la ruta de donde vengo... ¡Es más! Se me ocurre que podríamos hacer un trato…&lt;br /&gt;Guardó silencio para crear expectación. Continuó:&lt;br /&gt;—Te podría cambiar los datos de mi mega-almacén si tú… si tú me das los datos de las bodegas esas, las antiguas, y... a mi amigo también… o lo que queda de él...&lt;br /&gt;Michael se estremeció por cómo hacía referencia a su propio guía digital. No sentía que fuera justo con Cecilio, pero no tenía opción.&lt;br /&gt;—¿Para qué quieres saber lo de la bodega? –Dijo el Mesteño sin prestar atención a lo que decía de Cecilio.&lt;br /&gt;A Michael le preocupaba la salud de su amigo porque era probable que si no lo auxiliaba podría desaparecer en cualquier momento. Y si ahora creía estar en problemas, estaba seguro que después estaría peor. Sólo pudo articular:&lt;br /&gt;—Puede que esté interesado...&lt;br /&gt;El ser oscuro, de manera inesperada, aceptó:&lt;br /&gt;—Bueno, vamos a tu nave, de paso quiero examinarla. Arlene, vigila. El agente con aspecto anticuado aún está débil, no dejes que desaparezca.&lt;br /&gt;Michael crispó los puños y empezó a prepararse mentalmente. La Bestia Negra no dejaba de vigilarlo, siguiéndolo de cerca por detrás. Se apresuraron a llegar a donde estaba el velodeslizador, cada quien con sus propias intenciones.&lt;br /&gt;Llegaron y se plantaron juntos del mismo lado del vehículo.&lt;br /&gt;—Excelente vehículo, ¿eh? Fascinante. Tiene un acabado como para garantizar viajar por todos los lugares de nuestro Universo… Sí… tengo curiosidad de saber de dónde lo obtuviste y cómo. ¿Pero sabes qué? Me está causando más intriga saber tu verdadero origen…&lt;br /&gt;La Bestia lo miró y Michael sintió que un temor le oprimía el pecho cuando vio cómo los ojos de ésta refulgieron al terminar la frase.&lt;br /&gt;Michael alcanzaba a intuir que el que tenía enfrente no era un ser de los que pudiera decirse que tuviera una gran paciencia. No tendría otra oportunidad.&lt;br /&gt;—Mira, terminaré con toda esta confusión, te voy a decir quién soy… para eso permíteme primero presentarte mis credenciales.&lt;br /&gt;Michael estaba a punto de subirse, recordando que la bolsa con las herramientas estaba al lado de la rampa de acceso. Sólo tendría que entrar y…&lt;br /&gt; —Espera.&lt;br /&gt;Michael se detuvo. Empezó a sudar frío. Se sintió descubierto.&lt;br /&gt;La Bestia siguió hablando, con tono frío:&lt;br /&gt;—Creo que ya voy sabiendo de dónde eres… Ya estoy incluso creyendo que no eres de este entorno… ¿eres un avatar, verdad?&lt;br /&gt;Michael sopesó las posibilidades, no sabía qué era un avatar, pero no podía ser tan malo. Supuso que tampoco era malo contradecir a un ser tan voluble y al parecer mortífero. Contestó con cautela:&lt;br /&gt;—Puede ser… digo, sí.&lt;br /&gt;Trato de caminar de manera casual sobre la rampa estando a sólo unos centímetros de distancia de donde dejó la bolsa. Una parte de su cuerpo ya no era vista desde el ángulo de la Bestia. Acarició la bolsa. La Bestia siguió hablando como si el haber adivinado cuál era el origen de Michael fuera causa de regocijo:&lt;br /&gt;—¿Eres del MIT? Debes serlo, allá hacen muchos experimentos con seres digitales. Yo no soy de allá, pero he sabido que algunos son especímenes interesantes… Eso lo sé muy bien, como que ya me he integrado con algunos de ellos…&lt;br /&gt;La Bestia, de manera inesperada rió de manera gutural, casi de forma obscena.&lt;br /&gt;Michael se sobresaltó, asió la bolsa en sus manos con firmeza. Sólo alcanzó a contestar con voz débil:&lt;br /&gt;—No… yo soy de más afuera.&lt;br /&gt;La Bestia interrumpió su risa. Todavía sonriendo dijo:&lt;br /&gt;—¿Cómo? No te oí.&lt;br /&gt;—Dije…&lt;br /&gt;Michael levantó su bolsa de utilería y lo primero que encontró fue el metaformato, el programa que servía para poder entrar en los host en caso de problemas.&lt;br /&gt;—…que…soy…&lt;br /&gt;La Bestia comenzó a acercarse, suspicaz.&lt;br /&gt;—…de…&lt;br /&gt;La Bestia estaba a menos de un metro de distancia. Con el metaformato en la mano se le acercó lo suficiente al Mesteño.&lt;br /&gt;—¡…AFUERA!&lt;br /&gt;El monstruo quiso evitar el contacto, quizá de manera instintiva. El impacto del metaformato en el pecho del Mesteño fue fulminante. Arlene, que observaba desde la distancia y que ya estaba acercándose, gritó espantada cuando vio a su compañero caer al suelo y convulsionarse.&lt;br /&gt;Arlene subió por la rampa y se fue directa a atacar a Michael con las garras desplegadas. Éste movió la cabeza hacia atrás y por un milímetro sus ojos estuvieron a punto de serle extraídos limpiamente.&lt;br /&gt;Fue la única oportunidad de Arlene. Michael le descargó todo el peso de la bolsa sobre su espalda y ésta cayó al suelo de manera tan pesada que quedó privada de sentido.&lt;br /&gt;—¡La mataste! —Gritó la pieza de ajedrez que, de modo increíble, ya estaba recobrándose.&lt;br /&gt;Michael no podía permitirse ponerle atención, empezó, frenético, a buscar en la bolsa en donde se encontraba el antivirus. Las luces pasajeras y parpadeantes de los niveles superiores no alcanzaban a iluminar la situación por completo. Todo se estaba desarrollando en cuestión de segundos. A corta distancia, la pieza de ajedrez ya se había levantado y empezaba a cargar hacia él con todo y su significativo peso.&lt;br /&gt;El metaformato no sirvió más que para enfurecer a la Bestia. Michael no terminaba de encontrar el antivirus en la bolsa.&lt;br /&gt;La Bestia Negra se acercaba a todo impulso. Faltando sólo un pequeño instante, Michael pudo reconocer al tacto dentro de la bolsa la forma puntiaguda del antivirus, se lo acomodó en la mano, y de manera simultánea se volteó… justo a tiempo para encontrarse de frente con la mole negra, pudiéndoselo clavar en el pecho.&lt;br /&gt;Todo se volvió un destello azul eléctrico. La fuerza del impacto arrojó a Michael hacia el suelo.&lt;br /&gt;Pasaron unos segundos.&lt;br /&gt;Casi de inmediato, Michael se percató que de alguna manera absurda los dos estaban acostados en el piso, la Bestia Negra sobre él.&lt;br /&gt;Estaba confundido, pensando en lo que acababa de hacer. Detectó un aroma pestilente. Se sorprendió cuando reconoció que era el mismo olor que despide la carne cuando es quemada.&lt;br /&gt;El Mesteño sólo sollozaba, actitud que le pareció extraña a Michael, un cambio impresionante de la arrogancia de hacía un momento.&lt;br /&gt;Michael sabía que no tenía tiempo que perder, Cecilio estaba ya casi desaparecido, y sin él bien tendría que regresar a LIZ, con toda la empresa condenada al fracaso. Si es que encontraba el camino de regreso.&lt;br /&gt;Dejó a la Bestia a un lado y fue con Cecilio.&lt;br /&gt;Cargó a Cecilio con cuidado y lo depositó sobre el velodeslizador.&lt;br /&gt;El color le comenzó a fluir a Cecilio por todas partes y empezó a tomar su opacidad normal, luego comenzó a moverse y después de unos instantes pareció haberse recuperado casi por completo. Michael volteaba de cuando en cuando para no dejar de poner atención a sus cuasicaptores.&lt;br /&gt;A Michael, Arlene le tenía casi sin cuidado ya que se veía inmóvil, en cambio al Mesteño le tenía respeto, más que nada porque éste sí parecía capaz de destruirlos. De eso no le quedaba la menor duda.&lt;br /&gt;El Mesteño seguía quieto, con los ojos abiertos. Michael estaba consciente de que debía trabajar con rapidez. Se aproximó al cuerpo caído. Se arrodilló frente a él. Se observaron uno a otro. Ser digital contra ser cuasidigital. La cabeza equina de la criatura lo veía de manera firme con algo que parecía una combinación de fuerza y de resignación.&lt;br /&gt;La Bestia ya no sollozaba. De algún modo se había recuperado un poco, tal vez queriendo aparentar ser digna, pero delatando su debilidad. La extraña pieza viviente de ajedrez preguntó:&lt;br /&gt;—¡Si vas a rematarme, hazlo rápido!&lt;br /&gt;Michael meneó la cabeza.&lt;br /&gt;—No, pero me tienes que ayudar.&lt;br /&gt;—¿Ayudarte? —Dijo la Bestia, con tono incrédulo.&lt;br /&gt;—Sí, quiero que me indiques el camino hacia donde se encuentran los depósitos de esos datos de más de cuarenta, o quizá cincuenta ciclos aeternos.&lt;br /&gt;El caballo se le quedó viendo en silencio. Empezó a hablar:&lt;br /&gt;—No dejas de ser curioso. ¿Por qué quieres saber y por qué me quieres ayudar…? No te puedo comprender. Cuando un agente llega con un antivirus no hay más, esa es la regla aquí, el virus choca con un agente, el virus destruye al agente o mínimo lo enloquece. Si el agente es más rápido o más nuevo destruye al virus con su antivirus. Al final no existen los términos medios, no existen más que los extremos. La vida es binaria. Fuiste o no fuiste. Eres o no eres. Serás o no serás. Lo que estás haciendo ni tiene sentido ni puede ser…&lt;br /&gt;—Yo decido lo que puedo y lo que quiero hacer, y sí, quiero que me des esos datos.&lt;br /&gt;—Los podrías conseguir si quisieras, podrías tratar inclusive de extraérmelos a la fuerza... Pero te advierto, podrías destruirme… y destruirte en el intento.&lt;br /&gt;Michael se quedó pensando en todo lo que le decía su oponente. Miró hacia Arlene en el fondo, aún sin movimiento.&lt;br /&gt;—Bueno, no sé qué quisieras para ti, pero me gustaría saber que es lo que quisieras para Arlene…&lt;br /&gt;La Bestia por fin mostró algo parecido a un sentimiento:&lt;br /&gt;—¡Arlene está muerta…! ¡Ya no existe, ya no me interesa…!&lt;br /&gt;—¿Y si no fuera así? ¿Y si estuviera viva?&lt;br /&gt;El caballo negro de ajedrez hizo un esfuerzo.&lt;br /&gt;—La veo desde aquí, no se mueve.&lt;br /&gt;—Yo tengo el poder de salvarla, y a ti también… pero sólo a cambio de un trato.&lt;br /&gt;—¿Un trato? —Preguntó con suspicacia.&lt;br /&gt;—Sólo me tienes que dar los datos del lugar, cuando lo hagas, te acercaré al velodeslizador que te va a revivir a ti y a tu compañera.&lt;br /&gt;La cabeza de caballo empezó a relajarse, quizá pensando que estaba en sus últimos momentos. Tomó una decisión.&lt;br /&gt;—Está bien. Los datos venerables están por la dirección 4079.7889.3400 y siguientes. ¿Eso te basta?&lt;br /&gt;Michael tomó una tablenet de la bolsa, y los anotó con cuidado.&lt;br /&gt;      —Sí —contestó.&lt;br /&gt;—Ahora, sálvame… Yo ya cumplí mi parte… Ahora. Cúrame. Cúranos.&lt;br /&gt;Michael pensó que ese era un virus cuya función era principal destruir. Era un depredador digital que, dadas las circunstancias, podría doblar de rodillas hasta un mismo mainframe o cluster si quisiera. Pero él no era dios digital de nada, ni siquiera aquí… y, además, había hecho un trato.&lt;br /&gt;—Primero voy a recuperar a Arlene, tú, lo que seas, la convencerás de que no nos ataque.&lt;br /&gt;—Michael, lo que estás haciendo es una locura.&lt;br /&gt;Escuchó de atrás la voz de Cecilio. Lo había olvidado. Allí estaba como si nada, entero y listo para lo que se ofreciera. Michael lo miró y le dijo:&lt;br /&gt;—Cecilio, necesito que me ayudes a la regeneración de estos seres. Según yo, debe de funcionar como a ti te sucedió.&lt;br /&gt;Su agente de información se le quedó viendo, inexpresivo, por un segundo.&lt;br /&gt;—Sí, es lo mismo, sólo colocarlos cerca del velodeslizador. Una vez ahí es cuestión de segundos para que cualquier esencia digital se regenere. Es como un amplificador. Pero, Michael…&lt;br /&gt;—No te preocupes, Cecilio, sé lo que hago.&lt;br /&gt;—Date cuenta Michael, estás hablando con un virus, podríamos comprobar con poco esfuerzo lo que este tipo ha causado de daños por aquí…&lt;br /&gt;—Cecilio, no te preocupes, sube al velodeslizador y ponlo en marcha. ¡Ya!&lt;br /&gt;Cecilio no se movió.&lt;br /&gt;—-¡Sube, obedéceme, por favor!&lt;br /&gt;Cecilio estaba atónito, estuvo a punto de decir algo pero no lo hizo.&lt;br /&gt;Después de un rato el velodeslizador tomó vuelo y se alejó.&lt;br /&gt;La Bestia Negra empezó a reponerse. Su semblante se empezó a suavizar. Arlene comenzó a moverse y a responder, aunque débilmente.&lt;br /&gt;—¿Se fueron?&lt;br /&gt;—Sí —le contestó el Mesteño de manera tierna.&lt;br /&gt;—¿Quiénes eran?&lt;br /&gt;—No estoy muy seguro, lo que sí entiendo es que el pequeño sí era un agente de substancia firme y real, como la nuestra… del otro, del llamado Michael… no lo sé, pudo ser un virus distinto o un agente especial, algo que no había visto antes.&lt;br /&gt;—¿Tú crees, Mestis, que era de allá… afuera?&lt;br /&gt;La Bestia meneó la cabeza.&lt;br /&gt;—No, eso es imposible. Quizás era una de esas criaturas oscuras del MIT.&lt;br /&gt;—Cuando lo tocaste, ¿qué fue lo que sentiste?&lt;br /&gt;—Algo de lo más raro, sentí que no podía ser digital, que podía ser otro tipo de ser que no me puedo imaginar… no sé…&lt;br /&gt;—¿Hacia donde van?&lt;br /&gt;—A la Última Data Incógnita. Donde se guardan los datos inamovibles.&lt;br /&gt;—Eso está lejos, les diste la verdadera dirección. Los pudiste haber engañado, ¿no?&lt;br /&gt;La Bestia negó con la cabeza.&lt;br /&gt;—No era correcto, me dijo que te iba a salvar la vida y la mía también.&lt;br /&gt;—Eso es incomprensible, ¿no? Que unos seres hayan mostrado esa clase de perdón. No es costumbre más que entre los agentes simbióticos… Y ahora, ¿qué harás?&lt;br /&gt;—¿Yo? Le prometí la dirección correcta, pero no le prometí que no advertiría de su presencia en ese lugar…&lt;br /&gt;—¿Cómo lo vas a hacer?&lt;br /&gt;—Mandar un mensaje a la muralla de fuego de la sección 4079.7889.3434 y demás, el agente Kerberos de allá, si es que existe, estará encantado de saber de la próxima visita de Michael y de su simpático amigo…&lt;br /&gt;El Mesteño así lo hizo. El mensaje iría por una compleja red de nodos de interconexión, pero sabía que llegaría antes que sus visitantes. Estaba contento. Muy contento. En eso, Arlene le llamó la atención.&lt;br /&gt;—¡Mira, Mestis! —Señaló hacia la rampa de bajada—. ¡Acaban de llegar otros amigos extraviados! ¡Celebremos todos juntos!&lt;br /&gt;Acababan de llegar dos paquetes llenos de datacápsulas asomando por las puertas.&lt;br /&gt;—¡Visitantes distinguidos! —Les gritó la Bestia que de súbito reducía su tamaño a como estaba al principio—. ¿Gustan pasar? ¿Están perdidos? Mi amiga Arlene y yo les podemos ayudar… por aquí, por favor…&lt;br /&gt;La pieza de ajedrez, al estar junto a ellos, empezó a hacerse grande, grande, grande. Arlene sonreía.&lt;br /&gt;Tenía esa sonrisa diabólica que le causaba tanta gracia al Mesteño. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866600781342318?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866600781342318/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866600781342318' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866600781342318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866600781342318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/25-depredadores.html' title='25. Depredadores'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866591881536854</id><published>2007-01-12T21:24:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:25:18.826-08:00</updated><title type='text'>26. Hacia el Nodo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos dieciséis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael sentía que debía relajarse un poco. Estaba agotado. Todavía no podía asimilar su reciente experiencia. Quizá después, cuando se la platicara a alguien más.&lt;br /&gt;Cecilio empezó a hablar:&lt;br /&gt;—Michael, he estado pensando, ¿te das cuenta de que pudimos morir?&lt;br /&gt;Hizo una pausa. Continuó:&lt;br /&gt;—Yo mismo pude morir, desaparecer… estoy perplejo, por decirlo así.&lt;br /&gt;Al tratarle de darle ánimos se sorprendió a sí mismo el darse cuenta de que tuvo que reunir fuerzas para lograrlo.&lt;br /&gt;—Tal vez sí, Cecilio, no lo sé. El encontrarme con seres que no sé si existen de manera real me impide dar un juicio, además, ahora prefiero ni pensar en eso, ya vamos retrasados.&lt;br /&gt;Tanto la rectitud del canal por el que se trasladaban, como que el horizonte fuera de momento plano y sin detalles vistosos o atractivos, aburrían mortalmente a Michael. Quizá por lo mismo, el detalle sobre el esfuerzo que realizó para contestar se diluyó en su mente hasta olvidarse.&lt;br /&gt;Cecilio también guardó silencio por un largo rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos quince&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pasado ya un buen tiempo. Michael pensaba que viajar por el velodeslizador era impresionante. Pero también sentía que el tráfico estaba muy lento. Podría haber muchas razones.&lt;br /&gt;Por ejemplo, podría ser que hubiera en el exterior alguna nueva gran killer application, o algún nuevo videojuego, o una nueva película de éxito… Algo que estuviera generando el rumble rumble suficiente y que toda la gente afuera quisiera accesar en forma simultánea.&lt;br /&gt;Lo que sí era evidente es que había mucho tráfico.&lt;br /&gt;Había líneas moradas por las rutas congestionadas en algunos casos. Los demás niveles de por arriba y de por abajo estaban saturados por todos lados y de vez en vez se daba la colisión ocasional.&lt;br /&gt;En otros lugares se alcanzaba a ver los datos desbordando sus canales correspondientes y de ahí, en orden, se iban hacia sus canales alternos de manera al parecer natural. Todo con una cierta gracia y equilibrio.&lt;br /&gt; Los fulgores magentas, los brillos celestes, las luces verdes y las amarillas, refulgentes y radiantes como provenientes de luces neón, todas combinadas en un mosaico de colores deslizantes, silbando raudos, con una velocidad impresionante, la belleza hecha movimiento.&lt;br /&gt;—Michael, ¿te interrumpo?&lt;br /&gt;—No. ¿Qué?&lt;br /&gt;—Según tú, ¿cómo vamos a llegar a Última Data Incógnita?&lt;br /&gt;—Por la dirección que nos dieron, ¿no? La apunté ahí en la tablenet.&lt;br /&gt;—También la tengo pero como que el velodeslizador no. Parece que los datos son insuficientes todavía.&lt;br /&gt;Michael se quedó pensando por un segundo.&lt;br /&gt;—Según esto… por lógica de aproximación… vámonos por el sector de las 4067.7889.3300 y luego de ahí vemos. La 3400 no podría estar muy lejos. ¿Tienes otra sugerencia?&lt;br /&gt;—Bueno, yo sugeriría que podríamos ir hacia un nodo conector y ahí conseguir información real. Evitar en lo posible virus y demás.&lt;br /&gt;Michael miraba hacia el horizonte oscuro lleno de ocasionales líneas trazadas en el aire sin que nada visible las sostuviera. Cecilio lo interrumpió:&lt;br /&gt;—Los virus, Michael, los virus…&lt;br /&gt;El aludido volteó a ver al agente digital.&lt;br /&gt;—¿Qué? No te preocupes, no me vuelvo a bajar del velodeslizador sin la bolsa de herramientas… ya no les voy a tener tanta confianza a esos… seres. Todo aquél que se acerque deberá ser examinado desde una prudente distancia…&lt;br /&gt;—No te van a pedir permiso, creo.&lt;br /&gt;—Bueno, pero por lo que me dijo Poincaré de tus características, creo que tienes la habilidad de estar preparado para una eventualidad, ¿no? Él me hizo sentir que estaba muy orgulloso de ti...&lt;br /&gt;—Si estás tratando de alegrarme, pierde cuidado, estoy bastante tranquilo a comparación del episodio anterior…&lt;br /&gt;Michael tomó un semblante más serio.&lt;br /&gt;—Pero pudiste desaparecer, tu individualidad iba a desaparecer. Lo sabes.&lt;br /&gt;—¿La versión de lo que soy? Supongo que no tiene importancia, para mí al menos. Tu preocupación está en tu percepción de lo que yo represento para ti. Tú deberías estar más preocupado por ti, en todo caso…&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿por qué siento que alguien te programó para que me lo recordarás a cada rato?&lt;br /&gt;—Lo siento, no volverá a suceder.&lt;br /&gt;—No, no se trata de eso. Sí me entiendes, ¿verdad?&lt;br /&gt;Al instante posterior de que lo dijo, Michael se sintió un poco incómodo. Sabía con quién estaba hablando y sabía que no estaba fantaseando.&lt;br /&gt;Cecilio habló, despacio:&lt;br /&gt;—Tú eres el que reaccionaría diferente con cada Cecilio que se hubiese mandado. Recuerda que soy un ser no vivo con conciencia que tiene un implante de reacciones aleatorias y, hasta cierto punto, impredecibles. Soy vida en todos los sentidos para ti, y supongo que eso te puede hacer sentir nervioso, el que algo me pudiera pasar. Recuerda, Michael, no te quedarías sólo. Hay una posibilidad de que me comunique con Poincaré y haga todo lo que esté a su alcance para ayudarte.&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo a Cecilio, por un rato sin saber qué pensar.&lt;br /&gt;Trataba de entender el universo digital.&lt;br /&gt;Las estructuras de información coordinadas en un incesante ir y venir. Paquetes en busca de su destino. Todos con un fin determinado. Múltiples niveles de prioridades entrelazadas en todos los sentidos.&lt;br /&gt;Y cuando se acercaban a los nodos comunicantes, la sensación del caos se apoderaba de las conciencias, pero esto era sólo forma, porque en el fondo las sensaciones de una perfecta armonía casi sobrenatural, seguían.&lt;br /&gt;Los brouters, bridges-routers o puentes-ruteadores cumplían su función de manera expedita. Revisaban destinos, hacían conversiones de formatos, procesaban direcciones, corregían errores, prevenían desastres.&lt;br /&gt;Uno pensaría en el fragor o estruendo de los paquetes moviéndose en incesante bamboleo, como en un gran puerto de embarque y desembarque.&lt;br /&gt;Era todo un universo distinto, o era la idea de lo que Michael imaginaba como otro universo. Él mismo y Cecilio se estaban moviendo a la misma velocidad que los demás paquetes pero las ilusiones de la distancia lo eran todo en el mundo digital.&lt;br /&gt;Sin direcciones de destino, el riesgo de perderse era grande debido a la cantidad gigantesca de canales alternos que coexistían unos junto con otros. Al contrario, ya con direcciones correctas, las posibilidades de extraviarse eran casi nulas, pero aún cabría que la Última Data estuviera en un nodo con una antigua dirección alterna también, o quizá lo peor, que el site mismo hubiera cambiado de lugar.&lt;br /&gt;Y si ese fuera el caso…&lt;br /&gt;La composición de todas las formas y figuras demostraban el orden y la organización que existía adentro de la Matriz y que dejaban a Michael extasiado.&lt;br /&gt;Éste desde su niñez, siempre se preguntaba cómo funcionaba todo, y la Matriz no era excepción: la estructura de los canales de comunicación; las maneras en las que un paquete se trasladaba de un destino a otro; los incesantes cambios de nivel a nivel; el cómo esta estructura se mantenía flexible con el paso del tiempo, indiferente al crecimiento de los usuarios y al número también creciente de aplicaciones de la misma red.&lt;br /&gt;Pero Michael también era del tipo aprehensivo. Sentía que la entropía estaba al acecho, siempre al acecho. Era como las personas que siempre piensan que el Fin del Mundo podría empezar el momento siguiente en que alguien, con un poder suficiente o influencia, se le ocurriera Apagarlo Todo…&lt;br /&gt;Y eso en su pesadilla a veces era sólo un pequeño switch.&lt;br /&gt;El Pequeño Switch del Colapso Final.&lt;br /&gt;Michael recordó aquél anuncio que decía que de un solo árbol podrían salir cinco millones de cerillos y que con un solo cerillo encendido podrían quemarse hasta cinco millones de árboles (¿habría tantos árboles reunidos juntos en la actualidad?).&lt;br /&gt; Un solo conmutador, una palanca, un control, una orden, un comando, ¿podrían terminarlo todo en un solo movimiento?&lt;br /&gt;Por otro lado… ¿tendría alguna razón el desdichado paquete aquél acerca del Colapso Final? Michael meneó la cabeza, era todo una idea loca. Él, que conocía poco, sabía de los círculos de seguridad, anillos de prioridades, esquemas de regeneración, estructuras distribuidas, respaldos múltiples. La Matriz era un sistema que correría por muchos años, incluso después de que sus usuarios hubieran muerto. Siempre y cuando hubiera corriente eléctrica, sea cual fuera la fuente. Casi como un organismo viviente en ciertos sentidos.&lt;br /&gt;¿Pero qué era la vida después de todo? Cecilio no estaba vivo pero, sin embargo, mantenía recuerdos, expresaba dudas, podría tener corazonadas; o la Bestia negra, el Mesteño, que siendo un virus asesino, un depredador digital, tenía un inesperado sentido del honor.&lt;br /&gt;Por eso no dejaba de maravillarse ante la muestra del orden ante sus propios ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos catorce&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajaron por largos trayectos interminables. La conciencia de Michael se daba perfecta cuenta de que, aunque en el tiempo que percibía en la Matriz habían pasado días enteros, afuera debían ser sólo pocos minutos reales.&lt;br /&gt;Ahora los tonos predominantes de los colores de los paquetes y de las mismas vías y canales estaban corriéndose hacia el azul. Tonos morados, tonos celestes, tonos turquesa, a fin de cuentas, azul.&lt;br /&gt; Michael se preguntó si eso quería significar algo. Las vías de comunicación tomaban otro contexto. Se sentía poco a poco llegando a otros ambientes. Debía estar alerta.&lt;br /&gt;El canal se deslizaba de manera quieta pero rápida a los pies del también aparentemente quieto velodeslizador.&lt;br /&gt; Michael vio una vez más hacia el canal al frente del vehículo. Buscó con la mirada el final que tenía ante sí, y una vez más también las líneas del canal convergían en un punto en el horizonte. El panorama hipnótico se sustituía ocasionalmente, como cuando se topaban con los canales alternos o canales entrelazados llenos de convoys con paquetes en busca de su ruta. Eso era lo único que les indicaba que en realidad sí estaban avanzando.&lt;br /&gt;Más emocionante para Michael era la llegada a un nodo comunicante. Aparecían dentro del falso horizonte de vez en vez las grandes esferas llenas de racimos de tubos que salían hacia todas direcciones.  Estos tubos eran los canales de ida y venida que llegaban de manera simultánea.&lt;br /&gt;—Bien, Cecilio, ¿dónde estamos?&lt;br /&gt;—Según el mapa, estamos en un área de nodos circundando las direcciones 3350… aproximadamente.&lt;br /&gt;—¿«Aproximadamente»? ¿De cuándo es tu mapa?&lt;br /&gt;—De hace tres días. Un poco anticuado, aún así, es el más actualizado que tengo. Y no es falta de orientación. No tienes la mas mínima idea del tamaño de la maraña cambiante de canales, nodos, sites, y demás...&lt;br /&gt;—Ya ni me digas. Supongo que te entiendo. Pero no sabía...&lt;br /&gt;Le completó Cecilio:&lt;br /&gt;—Acuérdate que ciertas organizaciones esconden sus nodos comunicantes unos de otros, los traslapan, y los reacomodan. Canales que ya no funcionan, callejones sin salida... Eso sin contar que estos nodos siempre están cambiando de dirección y de prioridad...&lt;br /&gt;—¿Cómo está eso?&lt;br /&gt;—Sencillo, mira, cada nodo comunicante es un ente independiente que existe con una denominación determinada. Ese nodo puede servir como control de acceso, como amplificador de señal en ciertos casos, como traductor, e inclusive, como ente inteligente capaz de planear otra ruta cuando el canal principal de control avisa que hay nodos intermedios hacia la ruta final con problemas. De ese modo se designan nuevas rutas para los convoys diferentes de paquetes.&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo, estupefacto. Cecilio continuó:&lt;br /&gt;—No se te olvide que conozco de esto, digo, soy un agente de información.&lt;br /&gt;—Es que, bueno, me sorprendo todavía… Okey, bien, ya que nos da igual, bajemos por… ahí…&lt;br /&gt;Michael apuntó hacia una salida.&lt;br /&gt;—¿Por ese canal lateral?&lt;br /&gt;—Exacto, el de la derecha.&lt;br /&gt;Descendieron.&lt;br /&gt;La tremenda dimensión de la esfera ante ellos empequeñecía el canal de su acceso. Éste, con su casi insignificancia, para nada hacía mella al tamaño de los muchos canales enormes de gran capacidad, a través de los cuales llegaban ingentes cantidades de información en convoys llenos de paquetes.&lt;br /&gt;Michael, en tono de respeto, dijo:&lt;br /&gt;—Es impresionante.&lt;br /&gt;—Yo agregaría, Michael, que es increíble…&lt;br /&gt;Michael reflexionó, maravillado un tanto también, en la genuina posibilidad de la capacidad de asombro de un ente artificial. Señaló a su alrededor y exclamó:&lt;br /&gt;—Esto debe de estar en un mapa, ¿no?&lt;br /&gt;Cecilio revisó sus datos. Negó con la cabeza:&lt;br /&gt;—No, Michael, no, no encuentro a éste nodo gigante —la voz artificial de Cecilio sonaba a decepción.&lt;br /&gt;—¿Ya detectaste si tiene una denominación o dirección que lo defina?&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;—Pero tú me acabas de decir…&lt;br /&gt;—Bueno, sí, que todos los nodos comunicantes tienen una denominación o dirección. Sí, pero los nodos normales, éste no lo es.&lt;br /&gt;—¿Qué tiene éste de anormal?&lt;br /&gt;—Mira, Michael, ¿cuánto llevamos viajando?&lt;br /&gt;—No sé, días, creo, no lo sé con exactitud.&lt;br /&gt;—¿Cuántos nodos de comunicación has visto?&lt;br /&gt;—Varios, supongo. ¿Por qué?&lt;br /&gt;—¿Cuántos de éste tamaño?&lt;br /&gt;—Ninguno, éste es el primero.&lt;br /&gt;—Ajá.&lt;br /&gt;Michael repitió:&lt;br /&gt;—Ajá. ¿Ajá qué?&lt;br /&gt;—Eso, precisamente… que es también el primero que yo veo.&lt;br /&gt;—Pero ya sabías de ellos, ¿no?&lt;br /&gt;—Mmm… pues, sí.&lt;br /&gt;La voz de Michael empezaba a sonar impaciente:&lt;br /&gt;—Déjame ver si entiendo, tú sí los conoces, pero nunca los habías visto, ni están registrados en el mapa digital del universo conocido... ¿verdad?&lt;br /&gt;—Por lo menos no en el mío.&lt;br /&gt;—Y tu universo conocido es muy grande, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí, pero en este instante no tengo punto de referencia. No de momento.&lt;br /&gt;—Pero, ¿sí tienes alguna idea de dónde estamos? ¿O no?&lt;br /&gt;—Ahora que lo dices, sólo tengo la referencia digital, que asegura que estamos en el sector de los 3400. Pero nada más. Aparte de ahí no sé más. A mi modo de ver, insisto que esto es inexplorado.&lt;br /&gt;—Inexplorado —repitió Michael tratando de contener su ansiedad.&lt;br /&gt;—Sí, además, ¿ya viste el tamaño de esos convoys llenos de paquetes?&lt;br /&gt;Michael los miró. Se le hicieron impresionantes. Y seguían llegando y saliendo con una frecuencia notable y no teniendo para cuando parar, ya que, al parecer, esas vías se veían muy congestionadas.&lt;br /&gt;—Pero esto existe —dijo Michael, ya exasperado—, es muy grande y no sabemos dónde estamos y pues, deberíamos de saberlo, ¿verdad?&lt;br /&gt;Cecilio, sonriéndole, preguntó:&lt;br /&gt;—Bueno, ¿alguna idea?&lt;br /&gt;Michael, como despertando dentro de otra pesadilla, explotó:&lt;br /&gt;—Cecilio, ¡¡¿¿No se supone que tú eres un agente de información??!! —Michael levantó más la voz—: ¡TÚ! ¡ME PREGUNTAS A MÍ, SI TENGO ALGUNA IDEA…!&lt;br /&gt;Michael caminaba alrededor de la nave. Seguía hablando en voz alta:&lt;br /&gt;—¡No lo puedo creer…!&lt;br /&gt;Cecilio, sobresaltado en todo lo que sus redes neurales podrían expresarse, contestó:&lt;br /&gt;—Cálmate, Michael, cálmate. Ya encontraremos algo…&lt;br /&gt;—¡No lo puedo creer, Poincaré! —miró al cielo o a lo que suponía que era éste—, estoy con un agente desorientado y que encima de todo me está consolando…&lt;br /&gt;Suspiró. Pasaron varios segundos. Cerró los ojos y se los talló. Dijo:&lt;br /&gt;—Bueno, ya me calmé, vamos a tratar de saber cuánto hemos avanzado, en cuánto tiempo y dónde podremos estar. Eso sí me lo puedes dar, ¿no? Detengámonos a verificar la posición.&lt;br /&gt;—Buena idea, Michael, pero ya lo acabo de hacer.&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;—Casi sé donde estamos, pero eso no importa… Lo que sí importa es que el nodo gigante que tenemos enfrente llena toda la descripción de ser un nodo secreto.&lt;br /&gt;—¿Y eso qué es? —Se preguntó Michael—. Aparte de lo lógico, quiero decir. Del Gobierno, ¿no? Del de Estados Unidos, me imagino…&lt;br /&gt;—Supongo que si fuera usado para datos, digamos, agrícolas o comerciales, o sólo de información burocrática, este nodo estaría localizado en un lugar público. Pero no, debe ser gubernamental y la información que procesa es posiblemente confidencial, de seguridad nacional o algo similar. Además, si juzgamos por el tamaño podría asegurarte que es un nodo de mucha importancia. Un nodo clave, vaya.&lt;br /&gt;—O sea, que tal vez andamos en lo correcto a final de cuentas, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Así es.&lt;br /&gt;—Bien, supongo que ahí debemos de encontrar la información correcta. Por otro lado, ¿no podría haber virus por aquí?&lt;br /&gt;—No. Es poco probable, allí, en la esfera, de seguro habrá antivirus de muchos tipos. Mínimo tendrán una muralla de fuego virtual funcionando en toda la línea. Quizás, hasta ya nos examinaron, y nosotros ni lo supimos. Lo único que nos salva en caso de revisión exhaustiva es que el registro del velodeslizador es legal. Vehículo de transporte con dos paquetes. Con su permiso correcto y todo lo necesario.&lt;br /&gt;—Puede que tengas razón. ¿Y… los riesgos?&lt;br /&gt;Cecilio guardó silencio por un segundo:&lt;br /&gt;—Estando en una búsqueda de información desconocida, que sólo reconoceremos en cuanto la veamos; sabiendo que estamos perdidos y que, aún así, debemos encontrar la pista de esa información en alguna parte; y que, por si fuera poco, estamos en medio de nada enfrente de un gigantesco nodo… pues, no sé, debe de haberlos, supongo.&lt;br /&gt;—¿Es tan grande en realidad?&lt;br /&gt;—Michael, viste los tamaños de esos canales de acceso, ¿sabes cuánto ancho de banda debe circular por allí? ¡Tal vez hasta terabytes!, ¡Cantidades inimaginables, ni más ni menos!&lt;br /&gt;—Excelente, mmmh… —Michael hizo una pausa—. Y… ¿qué puede significar?&lt;br /&gt;—Que la gente real de allá afuera que mantiene a esta esfera tiene tanto poder económico y de conocimiento como el que más, ya que ha mantenido a este descomunal armatoste fuera de todas las rutas conocidas… El conocimiento, Michael. Ahí adentro puede que se encuentre lo que buscamos…&lt;br /&gt;Michael sólo se le quedó viendo tratando de entender.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866591881536854?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866591881536854/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866591881536854' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866591881536854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866591881536854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/26-hacia-el-nodo.html' title='26. Hacia el Nodo'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866585828526842</id><published>2007-01-12T21:23:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:24:18.290-08:00</updated><title type='text'>27. El Nodo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atracaron en un puerto de comunicaciones del Nodo.&lt;br /&gt;Michael vio que Cecilio llevaba la iniciativa, como sintiendo dónde estaba todo. Quizá era la intuición propia que los seres digitales sentían dentro de su propio medio. Algo que Michael no podía, ni podría, comprender.&lt;br /&gt;—Ven, Michael, sígueme.&lt;br /&gt;Cecilio tocaba las paredes, como si estuviera reconociendo una extraña sensación familiar. De repente se detuvo.&lt;br /&gt;—¡Ya! Cerca de aquí hay un lugar que contiene tablas de destinos…&lt;br /&gt;—¿Destinos? ¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;—Direcciones, vaya, posiciones de sitios, de lugares, depósitos y demás. Creo que es un lugar restringido. De hecho todo aquí es restringido. Hay que encontrarlas. Podría ser que hubiera algo.&lt;br /&gt;—Pero, para eso hay que entrar. Me pareció que allá atrás hay una como entrada. Vamos, ¿no?&lt;br /&gt;Cecilio le detuvo.&lt;br /&gt;—Cuidado, Michael, tiene guardias.&lt;br /&gt;—¿Y ahora?&lt;br /&gt;—Recuerda que yo traigo un metapassword universal. La llave a todas partes, bueno, según Poincaré...&lt;br /&gt;—¿Y qué tan universal es?&lt;br /&gt;—No lo sé, lo voy a averiguar en este instante.&lt;br /&gt;Michael se sobresaltó:&lt;br /&gt;—¿Cómo que «en este instante»? ¿Y si no funciona?&lt;br /&gt;—Mala suerte, Michael —al ver la cara de su amigo, sonrió. Agregó rápidamente—: No, no es cierto, sí va a funcionar.&lt;br /&gt;—Pero, ¿cómo sabes? ¿Hiciste alguna comprobación de laboratorio con matemáticas superiores incalculables e incomprensibles para mí?&lt;br /&gt;—No, algo más sencillo, Poincaré me lo dijo.&lt;br /&gt;—Eso es lo que no quería escuchar.&lt;br /&gt;Se acercaron con la naturalidad de alguien que siempre hubiera vivido por ahí. La seguridad que mostraba Michael en realidad distaba mucho de sentirla. Examinar el terreno, bien lo decía Sun-Tzu o alguien similar con nombre chino de dos sílabas: hay que examinar el terreno, pensaba, nervioso.&lt;br /&gt;Observaron la entrada de forma despreocupada, como si nada. Había una gran puerta negra flanqueada por un ser digital que no les dedicó mayor atención. A lo largo y ancho del pasillo había otros paquetes digitales similares a los seres imabinarios, quienes, tal y como solicitantes en oficina de burócrata, parecían esperar, tal vez, por alguna respuesta.&lt;br /&gt;—Michael, tú déjame hablar.&lt;br /&gt;Se pararon enfrente de la gran puerta negra.&lt;br /&gt;—Buenas tardes, vamos a pasar.&lt;br /&gt;El guardia se interpuso visiblemente entre la gran puerta y los visitantes.&lt;br /&gt;—¿De dónde vienen?&lt;br /&gt;Michael y Cecilio se vieron el uno al otro. Cecilio fue el que habló:&lt;br /&gt;—Del sector de los 3200.&lt;br /&gt;—¿A qué vienen?&lt;br /&gt;—Tenemos que pasar.&lt;br /&gt;—¿Adónde van?&lt;br /&gt;Michael se sintió ignorado, situación que por un lado le tranquilizaba y por el otro le comenzaba a impacientar. Michael aún no sabía mucho de la psicología de los seres digitales, pero al haber hablado, y por así decir, «tratado» con Arlene y la Bestia Negra entre otros, ya se estaba formando una idea. Tal vez no era suficiente, pero no había mucho tiempo para más.&lt;br /&gt;Cecilio contestaba de manera firme, pero suave.&lt;br /&gt;—Al sector de los 3400.&lt;br /&gt;—¿Qué clase de permiso traen?&lt;br /&gt;—El universal.&lt;br /&gt;—¿Qué vehículo tienen?&lt;br /&gt;—Un paquete de 128 Kb típico, encapsulado.&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que contiene?&lt;br /&gt;Interrumpió Michael:&lt;br /&gt;—Nada, sólo información.&lt;br /&gt;Cecilio lo vio con una cara mezcla de consternación y enojo. El guardia le dedicó a Michael sólo una mirada despreocupada y siguió hablando sólo con Cecilio.&lt;br /&gt;—¿Quién es éste?&lt;br /&gt;—Otro agente como yo, si acaso un poco más primitivo...&lt;br /&gt;—Tengo que examinarlos.&lt;br /&gt;Michael contuvo la respiración. Habló Cecilio:&lt;br /&gt;—No creo que sea posible en este momento señor. Verá, mi amigo está en un estado catatónico controlado. Está infectado con un virus especial, aunque inofensivo y controlado, no quisiéramos que infectara a alguien más...&lt;br /&gt;El agente guardián ni se inmutó. Dijo de manera despectiva:&lt;br /&gt;—Aquí no hay virus, aquí los virus no sobreviven.&lt;br /&gt;—Lo sé, señor, sólo que éste es de un tipo de virus travieso, podríamos decir de los estúpidos —le susurró a Michael, imperceptible—: Michael, rápido: ¡pon cara de estúpido!&lt;br /&gt;Michael puso su mejor esfuerzo al hacerlo, poniéndose laxo y con la mirada perdida, no sin antes dedicarle una de odio rápida a Cecilio.&lt;br /&gt;El agente, a su vez, miró a Michael y con un tono de voz ahora con un ligero matiz de suspicacia, preguntó:&lt;br /&gt;—¿Y por qué llevar a un estúpido hacia ese sector? ¿Por qué vale tanto la pena?&lt;br /&gt;—Es un pedido especial, para un examen.&lt;br /&gt;—Lo estoy dudando, muéstrame tu password —ordenó.&lt;br /&gt;Cecilio sacó el metapassword universal y se lo mostró al guardia digital. Éste lo examinó breve, mientras Michael contenía la respiración y Cecilio esperaba. Después de un momento, que a los visitantes se les hizo eterno, el guardia digital dijo:&lt;br /&gt;—Este password es muy raro.&lt;br /&gt;El guardián se acercó más a observarlos, momento que Cecilio aprovechó para accionar el metapassword.&lt;br /&gt;La cara del agente de seguridad pareció congelarse.&lt;br /&gt;—¿Está todo bien? ¿Ya nos puedes dejar pasar?&lt;br /&gt;La voz de Cecilio fue fría y sin expresión. El ser digital le contestó de la misma manera:&lt;br /&gt;—Claro que sí… ahora entiendo… no tengo objeción alguna...&lt;br /&gt;—Gracias, sabía que lo harías… ¿Ahora nos podrías decir como ir al lugar en dónde están los permisos para paquetes y las tablas de direcciones?&lt;br /&gt;—Por ahí —contestó el ser, señalando hacia un pasillo.&lt;br /&gt;—Gracias, señor agente, ¡muy  amable! —Tomó a Michael del hombro y le dijo con rapidez—: Ahora sí: ¡vámonos de aquí!&lt;br /&gt;Se alejaron con prontitud dejando al guardia en el mismo estado que aparentó estar Michael. Éste preguntó:&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo dura eso?&lt;br /&gt;—Un buen rato.&lt;br /&gt;—¿Adónde vamos ahora?&lt;br /&gt;—A la siguiente fase. Ya estamos en un segundo nivel. Aquí no se aparecen los paquetes transbordantes. Fíjate bien en los pasillos y escaleras que estemos tomando, yo llevo un registro de lo que caminamos pero será mejor que no te quedes atrás… No debemos separarnos…&lt;br /&gt;—Claro… Por supuesto, yo mismo te lo iba a sugerir...&lt;br /&gt;Michael corría detrás de Cecilio con una ruta conocida sólo por él. En cada pasillo había un punto de interfaz en el que su guía digital se detenía por varios segundos. A veces hacía que se devolvieran ante la desazón e impaciencia del humano. La cantidad de pasillos, escaleras y frecuentes cambios de ruta sólo lograron confundir a Michael.&lt;br /&gt;Sin detenerse, Michael preguntó, ya mostrando signos de fatiga:&lt;br /&gt;—Cecilio… ¿así son todos los nodos… comunicantes?&lt;br /&gt;—Tu pregunta me parece que es retórica e inútil de momento, pero sí, éste nodo sí es complicado… Me detengo en los puntos de interfaz para ver dónde están los atributos…&lt;br /&gt;—¿Atributos?&lt;br /&gt;—Sí, los atributos, son parte de las propiedades de los objetos en estos ambientes. Si quieres sobrevivir, debes de estar bien provisto de atributos...&lt;br /&gt;—Ajá… —la voz de Michael sonaba a sarcasmo.&lt;br /&gt;Cecilio iba aprisa. Al detenerse éste en cada estación, Michael aprovechaba para descansar aunque fuera los pocos segundos que fueran.&lt;br /&gt;—Sí, Michael, basta con que te diga que no podremos seguir más allá si no tengo los atributos de tránsito correspondientes hacia áreas no comunes. ¡No te detengas, continúa!&lt;br /&gt;—¡Voy…!&lt;br /&gt;—¿Cómo te sientes?&lt;br /&gt;Michael estaba resollando un poco.&lt;br /&gt;—Un poco cansado… Pero voy…&lt;br /&gt;No se habían cruzado con ningún otro ser hasta el momento. Al llegar a lo que era la undécima o duodécima estación, Cecilio dijo:&lt;br /&gt;—Creo que ya lo tengo. Ahora haré interfaz…&lt;br /&gt;—Excelente, Cecilio… ya estaba a punto de cansarme…&lt;br /&gt;La estación en la que se encontraban era presidida por un tubo grueso que iba de manera vertical desde el piso hasta el alto techo y que traía en su extensión ciertos aditamentos donde «hacer interfaz», supuso Michael. Por un rato Cecilio estuvo examinando los signos cambiantes en la superficie del tubo, como si fuera una pantalla. Al terminar dijo volteando hacia Michael:&lt;br /&gt;—Exacto. Ahora tenemos que irnos para…&lt;br /&gt;Cecilio se interrumpió.&lt;br /&gt;—¿Para dónde…? Cecilio, ¿qué te pasa, viste algo…?&lt;br /&gt;De repente, Michael entendió y, girando al mismo tiempo, vio a un ser más alto que él, de apariencia extraña y con mirada más extraña aún:&lt;br /&gt;—Deben dejar de hacer lo que están haciendo, ¡en este momento! —Dijo el ser con una voz suave y con un cierto matiz de desarticulación. Cecilio preguntó:&lt;br /&gt;—¿Quién eres?&lt;br /&gt;—Su guía o su verdugo. Ustedes eligen. Ah, mi nombre es Belux.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866585828526842?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866585828526842/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866585828526842' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866585828526842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866585828526842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/27-el-nodo.html' title='27. El Nodo'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866581448171961</id><published>2007-01-12T21:22:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:23:34.496-08:00</updated><title type='text'>28. Belux</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a Michael, Belux era un ser que denotaba una gracia sobrenatural. Ojos negros penetrantes unidos por una sola y gruesa raya negra, continua como de mapache. Su porte era magnificente, vestía un ropaje que aparentaba ser de gala, tal y como sería si se dirigiera a una ceremonia. Le pareció un ser fuera de serie, de entre todos los que había visto hasta ese instante en ese extraño universo. Si algo se podía sentir de Belux era su magnetismo inexplicable. De inmediato, Michael se sintió fascinado.&lt;br /&gt;Cecilio, al contrario de Michael, desconfió de Belux de modo instantáneo sin ninguna razón aparente.&lt;br /&gt; El agente digital comenzó a hablar:&lt;br /&gt;—¿Qué haces aquí?&lt;br /&gt;—¿Yo? Yo no soy de aquí y me quiero ir. No pertenezco aquí. Quedé atorado, vaya… ¿y ustedes?&lt;br /&gt;—Nosotros… ¿qué?&lt;br /&gt;—Sí, es decir, ¿qué desean, qué buscan?&lt;br /&gt;—Buscamos información.&lt;br /&gt;—Claro que yo los puedo ayudar. Por supuesto, ¿con quién me estoy comunicando?&lt;br /&gt;Michael y Cecilio intercambiaron miradas rápidas. Cecilio continuó:&lt;br /&gt;—Somos agentes, ¿y tú?&lt;br /&gt;—Bueno, pasa que aquí soy yo el que hace las preguntas.&lt;br /&gt;Michael observó con cierta incredulidad que el ser llamado Belux estaba creciendo de manera casi imperceptible. Por un momento temió que pudiera repetirse el episodio de la Bestia Negra. Cecilio se resistía a dar información y parecía reservarse lo más que pudiera. Michael, por su parte, aún y contra su primer impulso de admiración estaba listo para lo que tuviese que pasar.&lt;br /&gt;Cecilio empezó a decir:&lt;br /&gt;—Mira, Belux, quisiéramos… información. Vamos hacia…&lt;br /&gt;El ser llamado Belux, impaciente, interrumpió:&lt;br /&gt;—Claro, donde sea, les daré la información que buscan, pero sí… y sólo sí, me contestan cuáles son las razones reales de su viaje ¿eh?&lt;br /&gt;Michael y Cecilio sólo se miraron con aire de confusión. El ser continuó:&lt;br /&gt;—¿Saben ustedes del Big Crunch? Porque de seguro que sí sabían que ya viene el Big Crunch…, ¿no? ¿Saben del Origen? ¿Saben adónde vamos? ¿Saben de dónde venimos? ¿Ustedes creen…? —cerrando los ojos, hizo una pausa—: ¿Qué les decía…?&lt;br /&gt;Michael siguió sin contestar, aturdido. Cecilio tomó la palabra:&lt;br /&gt;—No lo sabemos, mmmh… ¿deberíamos de saberlo?&lt;br /&gt;—Tal vez sí, y tal vez no. Siento que la vida tiene más de un misterio que hay que descubrir…&lt;br /&gt;Cecilio quedó callado por un segundo, miró una vez más a Michael y finalmente, alcanzó a decir:&lt;br /&gt;—¿Nos permites, Belux?&lt;br /&gt;—Adelante…&lt;br /&gt;Se retiraron a una prudente distancia y comenzaron a dialogar en voz baja.&lt;br /&gt;Michael habló:&lt;br /&gt;—¿Será un virus?&lt;br /&gt;—No, no creo que sea un virus, ya sabes… no hubiera podido llegar hasta aquí, y más aún hasta los niveles superiores del nodo; los agentes de seguridad lo habrían detectado desde el primer nivel. Creo más bien, o tengo la intuición, de que Belux podría ser un compuesto digital de distinta manufactura…&lt;br /&gt;—¿Un knowbot? ¿Ese tipo de agentes robot en busca de información o conocimiento…?&lt;br /&gt;—¿Un agente de información robot…? No, poco probable.&lt;br /&gt;—Entonces… ¿un agente parásito? ¿Un agente simbiótico como Arlene, la acompañante de la Bestia?&lt;br /&gt;—No… esos seres eran distintos. Belux suena muy…&lt;br /&gt;Michael completó:&lt;br /&gt;—¿Humano, tal vez?&lt;br /&gt;—Podría ser, a lo mejor alguien como tú, Michael, una conjunción digito-real-humana que tuviese cierta coherencia.&lt;br /&gt;—Pero me hubiera dado cuenta, ¿no?&lt;br /&gt;—Tal vez no. Entonces queda la no muy tranquilizadora posibilidad de que éste, Belux, sea un agente de seguridad. Un Kerberos latente...&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo, serio e inexpresivo.&lt;br /&gt;Volvieron sobre Belux, el cual parecía estar impaciente.&lt;br /&gt;Cecilio tomo la palabra una vez más:&lt;br /&gt;—Bueno, nosotros sólo queremos saber…&lt;br /&gt;Belux le interrumpió:&lt;br /&gt;—El saber es el sentir de la vida —siguió hablando ahora dirigiéndose a Michael—: Tú, mi estimado amigo, tú debes saber. Yo creo que tú sientes y experimentas… y en este momento sabes de qué te estoy hablando…&lt;br /&gt;Michael agarró valor y tomó el turno de hablar:&lt;br /&gt;—Bueno, queremos saber… sólo saber…&lt;br /&gt;—Sólo defíneme por favor, yo que estoy consciente, y sabiendo que buscas una respues-respues-respuesta… quisiera saber que estás buscando realmente…&lt;br /&gt;Cecilio se aprovechó del momento:&lt;br /&gt;—Sólo queremos saber el lugar en donde estamos.&lt;br /&gt;Belux se miró las manos, acto seguido miró hacia ambos lados y dijo con voz tímida:&lt;br /&gt;—Estás en un lugar que pertenece a las águilas… A las águilas, claro, ¿a quién más puede pertenecer?&lt;br /&gt;Michael, más confundido, dijo casi murmurando:&lt;br /&gt;—¿«Águilas»…? O sea, ¿cómo aves que vuelan muy alto…? ¿O «águilas» en el término de partidarios de la guerra…? No entiendo… ¿militares antipacifistas?&lt;br /&gt;Belux pareció no escucharle.&lt;br /&gt;—Yo siento que ustedes… si buscan tal vez… Pero, háblenme de conciencia ¿cómo es la conciencia?&lt;br /&gt;Ambos se quedaron callados. Belux continuó sin ser interrumpido:&lt;br /&gt;—La conciencia es, en mi humilde opinión, una substancia que se ha repetido inalterable y culpable desde hace muchos ciclos aeternos… ¿Pero quién tiene la conciencia…?&lt;br /&gt;Michael seguía sin entender nada de lo que estaba presenciando. Cecilio estaba absorto.&lt;br /&gt;Si algo, entre Cecilio y el ser existía una afinidad que sólo ellos entendían. Michael, un ser de vida y tiempo real cuya mente había sido acelerada para estar en sincronía con la vida digital, aún así, no dejaba de sentir y percibir de la manera más humana posible lo que estaba delante de sí. Pero eso no quería decir que lo comprendiese del todo. Se sintió muy ajeno a lo que lo rodeaba.&lt;br /&gt;Cecilio se aventuró a decir tratando de ganar tiempo:&lt;br /&gt;—Quien tiene la conciencia, lo debería tener ya todo, ¿no?&lt;br /&gt;—No lo creo. Falta algo, falta algo...&lt;br /&gt;Michael terció:&lt;br /&gt;—Pero yo… más bien, nosotros, quisiéramos otra respuesta…&lt;br /&gt;—¿Qué otra respuesta quieren? ¿Qué eres tú y qué soy yo?&lt;br /&gt;Cecilio preguntó:&lt;br /&gt;—¿Que qué eres tú? ¿Que qué soy yo?&lt;br /&gt;—No lo sé. ¿Son mensajeros… mmmh? ¿Cuál es la pregunta?&lt;br /&gt;Michael se atrevió a interrumpir:&lt;br /&gt;—Sí. Quizá si nos dice dónde queda la ruta hacia el sector de los 3400…&lt;br /&gt;—¿El sector de los 3400?&lt;br /&gt;Cecilio contestó lentamente:&lt;br /&gt;—Sí, los 3400…&lt;br /&gt;El ser llamado Belux entornó los ojos:&lt;br /&gt;—Los 3400. Déjame ver… los 3400.&lt;br /&gt;—Sí, —repitió Michael— los 3400. Tres, cuatro, cero, cero.&lt;br /&gt;Belux se dirigió a Cecilio.&lt;br /&gt;—Si la ruta está… aquí —con la mano izquierda se señaló la derecha—. ¿Sabían que ahí hay fantasmas? Es curioso, ahora que lo pienso, nadie me había preguntado acerca de los 3400. Hace ya tanto tiempo que… Pero ¿qué interés puede tener alguien por eso? Es muy antiguo. Última Data. Ya mucho tiempo atrás… Si llegan hasta allá, quisiera que me saludaran a los Demonios en su Infierno. Si… ¿es necesario que vayan? Los echaré de menos. En serio. Las estructuras… Como tumbas. Los viejos depósitos desconocidos. Dame tu mano, agente. Porque sé que eres un agente… muy diferente… y también sé que no eres de aquí…&lt;br /&gt;Cecilio, vacilando, le dio la mano. Belux siguió hablando con la mano de Cecilio ahora entre las suyas.&lt;br /&gt;—Ah, 1968. México. No, no conozco México. ¿Qué es México? No importa. Cuarta Fila y Tercera posición ¿O será Tercera fila, Cuarta posición? No hay duda. Son datos antiguos. Desde antes de todo esto —miró a su alrededor—. Desde antes… ¡ah, Cecilio! ¿Para qué vas hasta allá cuando aquí podrías tenerlo todo…?&lt;br /&gt;Cecilio quedó sorprendido.&lt;br /&gt;—¿Cómo sabes que soy Ceci…? ¡Ah! —gritó al mismo tiempo que se hincaba en el suelo para luego desplomarse como sufriendo una conmoción.&lt;br /&gt;Michael se quedó petrificado viéndolo caer.&lt;br /&gt;Belux miró el cuerpo de Cecilio en el suelo y emitió una risita.&lt;br /&gt;—Agente, al parecer te faltaron fuerzas. Ya te di la dirección. La querías… ¿o no? —la voz de Belux, queriendo hacer pasar su tono por pena, sonó burlona.&lt;br /&gt; Le siguió diciendo pero ahora en susurros:&lt;br /&gt;—Agente, ¿estás ahí?&lt;br /&gt;Los agentes y cápsulas que estaban ociosas o metidas en sus digitales asuntos a la distancia hasta ese punto, levantaron la vista, algunas incluso volteando hacia la escena. Todos los murmullos de conversaciones cesaron. Ahora sólo se escuchaba el rítmico llegar de los convoys de paquetes y el sonido sordo y mecánico que hacían las compuertas en el proceso de redireccionamiento de los mismos.&lt;br /&gt;Michael vio con alarma creciente cómo un cada vez más nutrido grupo de seres comenzaba a tomar atención sobre lo que les estaba sucediendo. Belux dio varios pasos atrás viendo hacia el cuerpo de Cecilio. Michael lo miró ahora, fascinado de como su capa flotaba en una danza de viento lento, hipnótico.&lt;br /&gt;Detrás, a la distancia, se oyó una voz imperiosa:&lt;br /&gt;—¡Hey! ¡Ustedes! ¡No están permitidos aquí!&lt;br /&gt;Michael despertó. Se inclinó frente a Cecilio repitiendo de manera frenética:&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿qué te pasó? ¡Cecilio! ¡Cecilio! ¿Qué paso?&lt;br /&gt;Cecilio abrió los ojos. Habló pero su voz casi no se escuchaba:&lt;br /&gt;—Destrúyelo, Michael, rápido. Me dio la dirección… pero… ¿no has entendido? No es un agente de información común. Es una interfaz. Creo que es una especie de máquina de Turing. Creo que hay alguien humano allá detrás…&lt;br /&gt;—No te entiendo, ¿humano? ¿De que hablas? ¿Cómo sabes?&lt;br /&gt;—¡Michael, no preguntes ahora! ¡Destrúyelo!&lt;br /&gt;El ser digital llamado Belux levantó su puño y con tono amenazante, les dijo:&lt;br /&gt;—No me pueden matar aquí porque yo no existo. —Se dirigió a Michael—: Igual que tú, mensajero…&lt;br /&gt;Michael entró en duda. No tenía idea clara pero sentía que algo estaba mal, muy mal. Belux había cambiado el tono de voz y ahora sonaba peligroso, ominoso.&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿qué hago? ¿Cómo lo destruyo?&lt;br /&gt;—¡Michael, usa el metaformato!&lt;br /&gt;—¡No puedo, nos va a delatar!&lt;br /&gt;Se oyó la misma voz autoritaria provenir del pasillo:&lt;br /&gt;—¡Hey ustedes! ¡Repito: deténganse!&lt;br /&gt;—¡Vamos, Michael! ¡Hazlo! ¡¿Qué te pasa?! ¡No dudes!&lt;br /&gt;Michael se le quedaba viendo, indeciso.&lt;br /&gt;Belux habló:&lt;br /&gt;—¡No lo hagas, mensajero Michael! ¡Si lo haces, te arrepentirás, cabrón!&lt;br /&gt;Michael despertó del extraño ensueño.&lt;br /&gt;Al ver la herramienta en los brazos de Michael, la cara de Belux perdió la confianza que pareció poseer desde el principio. Y junto con la confianza perdió también el decoro y la parsimonia que el elegante traje le confería.&lt;br /&gt;Empezó a gemir.&lt;br /&gt;—¡No, Michael, espera! ¡Seré el guía de ustedes! ¡Se como llegar a los lugares que buscan! ¡No me quiten mi interfaz! ¡Me costó mucho llegar hasta aquí…!&lt;br /&gt;Accionó la herramienta cerrando los ojos. Sonó un estallido. Aún con los ojos cerrados y cubriéndose la cara a manera de protección, pudo sentir un fogonazo tan real que sintió arder sus mejillas.&lt;br /&gt;El metaformato hizo lo que en principio y función debía hacer. Su función principal era adecuar compuertas para que el velodeslizador entrara sin problemas por nodos y canales, además de otras funciones relativas a almacenes de datos. Pero contra un ser digital a quemarropa, fue como el disparo de una bazuca contra un pichón a cinco metros.&lt;br /&gt; Michael aún escuchaba en sus oídos un grito desgarrador que, aún estando acostumbrado a lo digital y a sus tonos fríos y azules, le recordó a algo casi humano, estremeciéndolo.&lt;br /&gt;Lo que quedaba de Belux era irreconocible. Una sustancia parecida a materia pegajosa, negra y chamuscada en el piso, emitiendo calor, desmentía el recuerdo del recién ser flamante que acababa de dejar de existir. Restos de su traje de gala se podían suponer regados por ahí y por allá.&lt;br /&gt;Mientras tanto, los amplios pasillos se estaban llenando de seres digitales con caras inexpresivas y en algunos casos, hasta hostiles.&lt;br /&gt;Cecilio abrió los ojos y empezó a incorporarse.&lt;br /&gt;Michael seguía desconcertado. Cecilio, al parecer un poco más repuesto, comenzó a tomar decisiones. Calculó la situación hacia ambos lados, midiendo la distancia que lo separaba de la chusma que se veía venir. Barrió la escena con sus ojos. De inmediato encontró lo que buscaba. Allí entre la estructura. Tenía que ser. El pilar que estaba en medio de la sala entre ellos y la multitud.&lt;br /&gt;—¡Michael, apunta hacia esa columna!&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;—¡No pierdas tiempo, hazme caso, dispárale!&lt;br /&gt;—Pero, ¿qué te pasa, Cecilio? ¡Puede provocarse un derrumbe! ¡No! ¡Esto se puede venir abajo, Cecilio! ¡Nos podría aplastar…!&lt;br /&gt;—¡De eso se trata, Michael! ¿No entiendes? ¡O nos atrapan y nos destruyen, o los aplasta el techo! ¡Tienes que hacerlo! ¡Dispárale ya!&lt;br /&gt;Michael lo pensó un segundo. Disparó.&lt;br /&gt;El fogonazo. La columna ennegrecida con fragmentos de material volando por todas partes.&lt;br /&gt; Michael no pudo verlo. Había cerrado los ojos.&lt;br /&gt;Cecilio empezó a moverse. Gritó.&lt;br /&gt;—¡Por acá, Michael!&lt;br /&gt;Con la explosión los seres se pararon en seco, confundidos. La columna impactada no cedió. Pero se empezó a percibir un temblor sordo y extraño, totalmente ajeno a lo conocido y familiar. Los ruidos ya no eran sólo los de convoys de información de alta densidad con su atormentadora regularidad y sus sonidos sordos de máquinas de redireccionamiento y amplificación, carga, recarga y descarga… Tampoco eran los sonidos retumbantes de reacomodo. Los pocos agentes en la sala que no quedaron atontados, veían hacia el techo, apenas conscientes de lo que sucedía.&lt;br /&gt; Mientras, Cecilio había tomado de la mano a Michael y le señalaba hacia delante. Éste, entendiendo a duras penas, tomó de inmediato la delantera estirando a su vez a su amigo y guía, retomando la dirección en la que creían que se encontraba el velodeslizador.&lt;br /&gt;En la primera intersección de pasillos gritó Michael:&lt;br /&gt;—¡Por la derecha!&lt;br /&gt;—No, Michael, ¡es por la izquierda!&lt;br /&gt;—¿Seguro?&lt;br /&gt;—¡Claro!&lt;br /&gt;Por más que avanzaban, el temblor los acompañaba. Al fondo ya no se veía venir a la multitud, señal de que los seres seguían desconcertados, presenciando una situación diferente, inesperada.&lt;br /&gt;Michael y Cecilio empezaron a escuchar largos rechinidos como los que haría un puente colgante al estarse doblando los pilares sobre los que está sostenido de manera firme.&lt;br /&gt;El pánico empezó a invadir a Michael al volver a sentirse consciente de que no estaba dentro de un piso sólido o de lo que se suele llamar, «tierra firme».&lt;br /&gt;«Estoy en un nodo comunicante flotando encima de la nada y todo adentro se está desplomando… tiene que ser un sueño», pensó Michael, apresurado, en la carrera.&lt;br /&gt;Cecilio parecía débil pero ahora tomó la delantera. Michael sintió que debía confiar en él. «No lo puedo abandonar y no me puede abandonar», pensó. Otras dos intersecciones más, unas dos escaleras descendentes tomadas a toda prisa, Cecilio no dudó en ningún momento.&lt;br /&gt;Michael, al desconocer los lugares a través de los cuales pasaban, dedujo que en parte lo que estuvo buscando su amigo en las estaciones de interfaz era una salida para la hora de la graciosa huida. De repente, dijo:&lt;br /&gt;—Espera...&lt;br /&gt;—¿Qué pasa? —Preguntó Cecilio con impaciencia.&lt;br /&gt;—¿Qué, ya nos vamos? ¿Ya encontramos lo que queríamos?&lt;br /&gt;—¿Los datos de la Última Data? Sí, ya.&lt;br /&gt;La cara de Michael estaba en choque.&lt;br /&gt;—¿Cuándo?&lt;br /&gt;—Cuando Belux me tocó la mano.&lt;br /&gt;—Pero tú te desvaneciste.&lt;br /&gt;—Sí, pero logré tomarle los datos.&lt;br /&gt;—¿Por qué tuve que destruirlo entonces?&lt;br /&gt;—Porque era posible que fuera un tipo de máquina de Turing.&lt;br /&gt;—No entiendo…&lt;br /&gt;—...qué atrás podía haber estado un ser humano en tiempo real en escucha, o en monitoreo. De rutina, pienso. ¡Mira, ya casi llegamos!&lt;br /&gt;Al dar ambos la vuelta en la última esquina, sabían que ahí debía estar el velodeslizador, todavía atracado.&lt;br /&gt;Y, por supuesto, ahí estaba, esperándolos. Y también, como si nada, entre ellos y su nave estaban dos seres digitales. Michael se aprovechó de la inercia y de su fuerza, atravesando por en medio de ellos y aventándolos hacia los lados, sin ningún miramiento. Estos cayeron al suelo, aturdidos.&lt;br /&gt;Michael subió primero. Se afirmó en el marco de la entrada y le ofreció la mano a Cecilio. Éste la tomó y procedió a abordar, apoyado de la mano del humano.&lt;br /&gt;A continuación se escuchó un estruendo proveniente de sus espaldas. Michael dijo:&lt;br /&gt;—¿Qué fue eso?&lt;br /&gt;—Creo que fue un convoy lleno de información que acaba de estrellarse contra el pleno del nodo comunicante… Alguien que no lo recibió como se debía.&lt;br /&gt;Cecilio marcaba con el índice, mientras escuchaba explosión tras explosión, como si estuviera escuchando una sinfonía señalando los movimientos. A Michael le pareció totalmente irreal. Cecilio se dirigió al control de potencia de la nave e hizo interfaz. El velodeslizador cobró vida y empezó a moverse despacio. Cecilio lo maniobró con su seguridad característica. Michael dijo:&lt;br /&gt;—¿Cómo va?&lt;br /&gt;—Muy bien… El transporte ya cobró fuerza y ya agarró carril.&lt;br /&gt;Confiando en Cecilio y dando por enterado el último comentario de éste, Michael trató de poner sus pensamientos en orden.&lt;br /&gt;«Aquí estoy en medio de la Matriz destruyendo nodos, buscando una información que hasta ahora no estoy seguro de si me ayudará a arrojar un poco de luz sobre una tragedia surgida casi cincuenta años atrás, y que quizá ya no interese a nadie…».&lt;br /&gt;«Esto me tiene conviviendo con un ser que no existe en el sentido estricto de la palabra. Irreal y todo, pero que se ha convertido en alguien muy importante para mí y para mi propia supervivencia, en un ambiente inimaginable y con seres conscientes en su propio universo. Lo peor, puedo quedarme aquí atrapado y tal vez nunca pueda volver al exterior. Y falta más…».&lt;br /&gt;Un fogonazo lo despertó de su ensimismamiento. Miró hacia Cecilio y se maravilló de ver su rostro iluminándose con la irregularidad casual de las explosiones que sólo un caos como el que dejaban atrás podría producir. También notó cómo los ojos de su amigo digital no parecían estar muy interesados en el espectáculo de luz y sonido.&lt;br /&gt;Cecilio le devolvió la mirada a Michael:&lt;br /&gt;—Si te me quedas viendo por lo de las explosiones, no, no me atraen… Pero, ¿qué quieres de mí? Sólo soy un ser digital sin emociones…&lt;br /&gt;El estruendo se multiplicó. En el fondo sólo se veían las grandes explosiones de convoyes sobre los canales volando por los aires. Lo que más le llamó a Michael la atención fue que no había llamas, ni explosiones ni humo, tal como él se lo hubiera imaginado según sus continuas, e inexactas, comparaciones con el mundo real. En lugar de eso lo que había detrás de ellos era una gran luminosidad, producida por magnos destellos que rompían el crepúsculo eterno en el que se encontraban. Cada gran destello, un convoy que ardía en el fuego digital.&lt;br /&gt; Lo que sí sabía distinguir Michael era la destrucción, y eso la estaba atestiguando de manera inequívoca. También descubrió que lo estaba gozando.&lt;br /&gt;¿Y por qué no?&lt;br /&gt;Atrás, el resplandor seguía.&lt;br /&gt; —Cecilio, ¿alguna posibilidad de que nos vayan a descubrir por eso de atrás?&lt;br /&gt;—No te preocupes. El velodeslizador sabe por dónde vamos y por dónde queda el camino de regreso, además, eso —señalando hacia atrás donde se encontraba la destrucción—, se va a volver a crear en menos de quince minutos reales cuando entren en funcionamiento los sistemas de respaldo…&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir con «volver a crear»?&lt;br /&gt;—Que va a quedar tal y como estaba antes de que llegáramos…&lt;br /&gt;—¿Cómo lo sabes?&lt;br /&gt;—Es la manera en que funciona este mundo…&lt;br /&gt;—Y todo ese estruendo de explosiones que aún se alcanza a oír, ¿qué?&lt;br /&gt;—No va a pasar nada.&lt;br /&gt;—¿Crees que tengan nuestros nombres?&lt;br /&gt;—Lo más probable es que no. Vamos tan aprisa hacia lugares de los que nadie sabe, a los que nadie sospecha que vamos, y, que menos sabrán que es lo que buscamos.&lt;br /&gt;—Claro, el problema es que nosotros tampoco lo sabemos… Dijiste que ya tienes la dirección.&lt;br /&gt;—Sí. Es alrededor de las treinta y cuatro, treinta y tantos.&lt;br /&gt;—¿Te suena familiar…? Por lo de tu diagrama.&lt;br /&gt;—No, pero ya registré al velodeslizador la ruta más corta hacia ese punto. Por cierto, Michael, un detalle que quiero saber…&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;—¿Cómo tuviste de repente la decisión de dispararle a Belux? Te vi muy dudoso…&lt;br /&gt;Michael pensó por un segundo. Contestó:&lt;br /&gt;—Supongo que por cómo me insultó.&lt;br /&gt;—¿Qué, la palabra que usó es impropia para un ser digital genuino?&lt;br /&gt;—No, más bien se me hizo… demasiado visceral… como para que un agente de información la tuviera en su vocabulario, es decir, si programas a un ser así para que aprenda vocabulario, en ese proceso éste se queda dentro de los por, digamos, parámetros normales del mismo. La palabra «cabrón» es más bien para decirse en una de dos formas: con hostilidad, y ya he visto que los virus son muy hostiles… y la otra, con una cierta familiaridad especial, que tiene que ver con malicia, digamos, la cual también la puede tener un virus. Pero Belux no era un virus, tú bien lo sabes. No sé… pero siento que si Belux hubiera sido un agente normal no hubiera aprendido ese tipo de palabras por definición. ¿Quién se las habría enseñado…?&lt;br /&gt;—Puede ser… pero, ¿entonces?&lt;br /&gt;Michael se encogió de hombros. Dijo:&lt;br /&gt;—Pues me decidí a dispararle…&lt;br /&gt;—Ahora yo te pregunto a ti, Michael: ¿crees que ya nos detectaron allá afuera?&lt;br /&gt;—¿Quiénes? ¿Los malos? No sabía que los hubiera.&lt;br /&gt;—Los que sean…&lt;br /&gt;—Ni idea, Cecilio, ni idea…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866581448171961?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866581448171961/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866581448171961' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866581448171961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866581448171961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/28-belux.html' title='28. Belux'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866573252511072</id><published>2007-01-12T21:21:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:22:12.526-08:00</updated><title type='text'>29. El Sueño</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael caminaba por uno de los canales salientes del nodo comunicante. No se alcanzaba a ver nada más que la mortecina luz neón de color verde proveniente de uno de los tubos. Mirando hacia el nodo comprobó que estaba totalmente destruido. Salía humo y aparecían y desaparecían llamas. La visión de los despojos saltando por los aires era lo que más le llamaba la atención. «Yo no pude causar toda esa destrucción», se dijo Michael.&lt;br /&gt; Donde recordaba que había habido sonidos maquinales de forma rítmica, ya no se escuchaba sonido alguno... aparte del pequeño zumbido que de tan fino, pero perceptible, desorientaba. Por más que Michael se empeñaba en buscar su origen, volteando su cabeza en distintos ángulos, no lo encontraba. El sonido estaba en todas partes. Al cabo de un rato, con horror se dio cuenta de que el sonido estaba dentro de sus oídos.&lt;br /&gt;Razonó que eran sus oídos los que estaban creando un sonido imaginario quizá para evitar caer en la desesperación del silencio de la total soledad.&lt;br /&gt;Por más que trataba de recordar que él era un ser vivo de «afuera», de allá de donde brillaba el sol real, le era imposible evocarlo.&lt;br /&gt;De repente las luces lo inundaron todo. Ahora él se encontraba frente al Mesteño, la Bestia, más feroz y despiadado.&lt;br /&gt;Se sintió lleno de mareos y con una desorientación terrible. Pensó en gritar «¡Cecilio, cuidado!», pero su voz no salía de su boca y sintió la total certeza de que Cecilio nunca lo alcanzaría a escuchar. Una terrible angustia comenzó a paralizarlo. El terror, producto de saber que estaba sólo frente a la Bestia, lo invadió.&lt;br /&gt;La Bestia avanzaba hacia él con paso firme. Michael alcanzaba a ver desde donde se encontraba el rojo de los ojos de la Bestia. Estos, implacables, también le eran irresistibles de extraña manera.&lt;br /&gt;Michael sintió cómo su pulso se aceleraba de un modo misterioso, ya que en algún lugar de su conciencia actual «recordó» que su cuerpo real estaba quizás allá, a miles de kilómetros de distancia a través de una no-substancia digital eléctrica.&lt;br /&gt;Sin embargo, la sensación conocida de pulso que se acelera era inequívoca. Si Michael hubiera tenido antecedentes cardiacos hubiera estado a punto de tener un infarto.&lt;br /&gt;Aguardó a la Bestia paralizado, queriendo cerrar los ojos sin poder lograrlo. Contra lo que esperaba, la Bestia se pasó de largo. Él quiso voltear la cabeza para ver hacia dónde fue o por qué lo había esquivado, pero ésta no le pudo obedecer.&lt;br /&gt; Empezó a caminar a ciegas, con una niebla verde que ocultaba el paso. Atrás, el nodo comunicante, destruido en su totalidad. Delante de él, pequeños y humeantes cascajos de metal vueltos chatarra, casi reducidos a polvo en algunos casos y reunidos de manera caprichosa, le aparecían al paso.&lt;br /&gt;Una extraña brisa empezó a soplar. Michael la sintió leve, rozándole al principio en su cara. La neblina verde empezó a disiparse. Volteó hacia atrás con el temor de encontrarse a la Bestia. No la vio. En lugar de tranquilizarse lo preocupó más, como si el sólo hecho de saber dónde estaba el monstruo pudiera neutralizarlo. No siendo así, su temor aumentó.&lt;br /&gt; Algo pasó, un temblor, un relámpago. Todo entró en marcha, todo se activó. El sonido. Los ritmos. Los paquetes empezaron a llegar al nodo comunicante que de la nada apareció reconstruido y flamante frente a él. Michael intuyó, ahora con horror, que los grandes paquetes no contenían datos sino una substancia oscura, espesa y opaca.&lt;br /&gt;Se trató de alejar pero se detuvo en seco. En el suelo a poca distancia yacía Cecilio, al parecer sin sentido. Acto seguido se dio cuenta que la sustancia espesa y nauseabunda se estaba desbordando de sus contenedores y que, de algún modo, Cecilio estaba en el camino del flujo de la repugnante substancia.&lt;br /&gt;La sustancia le recordó a Michael una forma extraña de lava. Se dio cuenta de que debía correr hacia Cecilio para tratar de salvarlo. Sabía que podía hacerlo, estando tan cerca. Lo conseguiría.&lt;br /&gt;Pero empezó a correr sin avanzar. Todo empezó a distorsionarse. Reconoció, haciendo acopio de su sentido común, que se estaba moviendo en cámara lenta mientras que la lava oscura seguía avanzando en tiempo normal, rebasándolo y llegando al cuerpo inerte de Cecilio.&lt;br /&gt;La sustancia empezó a cubrir a su amigo. Michael sintió la desesperación e impotencia de saber que no llegaría a tiempo. Lo último que la materia oscura dejó sobresalir de Cecilio fue su cara. De repente, Michael vio incrédulo cómo éste abría los ojos y cómo le sonreía de una extraña y obscena manera. Michael ahogó un grito.&lt;br /&gt;Todo se disolvió.&lt;br /&gt;Ahora estaba totalmente solo. Las luces refulgentes como neón se fueron apagando. Sus tranquilizadores resplandores se fundieron con la oscuridad. De las sombras se apareció Belux, o más bien, sus restos casi irreconocibles.&lt;br /&gt;Belux se le acercó diciendo con tono malicioso:&lt;br /&gt;—Quédate conmigo, mensajero… Acompáñame, el Big Crunch está cerca… ¿Te quedarás conmigo, cabrón?&lt;br /&gt;Michael no podía moverse ni un centímetro. Cerró los ojos. Su corazón palpitaba con mucha fuerza, como queriendo salírsele del pecho. Sentía correr el sudor por su rostro. Sabía que Belux estaba pegado frente a su cara. Sin poder tener el control de su cuerpo no podía moverla hacia ningún lado. Su desesperación ya era absoluta.&lt;br /&gt;«La neblina verde había desaparecido…», pensó. «Camino y no encuentro nada. El infierno… el camino al infierno… es el que está empedrado de buenas intenciones. El camino hacia la sección 3400 de la Matriz está empedrado de… ¿desechos tóxicos?»&lt;br /&gt;Abrió los ojos temiendo lo peor.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866573252511072?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866573252511072/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866573252511072' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866573252511072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866573252511072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/29-el-sueo.html' title='29. El Sueño'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866568032745677</id><published>2007-01-12T21:20:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:21:20.343-08:00</updated><title type='text'>30. Infierno</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos siete&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierta, Michael.&lt;br /&gt;Cecilio se encontraba frente a la silla de Michael, un poco desconcertado.&lt;br /&gt;—Michael, estás sudando.&lt;br /&gt;Por fin Michael abrió los ojos, lanzando a Cecilio una mirada llena de incredulidad.&lt;br /&gt;—¿Qué pasó…?&lt;br /&gt;—Creo que estabas soñando. Te agitabas. Y sudabas.&lt;br /&gt;—¿Sudaba? —Se pasó la mano por la frente y la vio húmeda—. Es cierto, sí, estoy un poco… agitado, pero no creo que el sudor sea debido a mí. Es el ambiente, Cecilio, está haciendo calor. Creo que la temperatura… está aumentando, ¿no? Es más… —miró alrededor—, ¿viste que los canales también están cambiando?&lt;br /&gt;Cecilio asintió y dijo:&lt;br /&gt;—Sí, creo que es buena señal…&lt;br /&gt;—¿Buena señal? Los tonos azules que predominaban ahora han cambiado a tonos rojizos, ¿no? ¿Cuánto dormí?&lt;br /&gt;—Bastante. Parece que necesitabas el descanso. Pero el tiempo no es crítico aún. Y no nos falta mucho…&lt;br /&gt;Los grandes canales de comunicación, lisos, suaves, deslizantes, que formaban parte habitual del paisaje desde que empezaron el viaje, escasearon primero y desaparecieron por fin.&lt;br /&gt;Ya tenían un buen tiempo sin ver otra vía de comunicación. Ante ellos el falso horizonte permanecía impávido, con la excepción de que el resplandor ahora rojizo era surcado por, al parecer, descargas eléctricas.&lt;br /&gt;Cecilio señaló hacia delante.&lt;br /&gt;—Este canal va a pasar rozando la sección de los 3400.&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;—Signo inequívoco de que ya estamos bastante cerca. Creo que pronto vamos a tener que parar. Además, estoy sintiendo que el canal se está poniendo más lento, ¿lo notas? Estamos bajando la velocidad.&lt;br /&gt;—Sí… ahora que lo dices, qué curioso —Michael se quedó pensativo—, no me había fijado que ya no está la vibración sorda familiar esa que nos acompañó desde el principio. Como que el sonido de la nave está más grave y profundo... No lo entiendo. ¿Tú sabes por qué?&lt;br /&gt;—Es el ancho de banda: está más reducido. La metáfora visual y sensorial nos hace parecer que el canal está más espeso y por eso estamos lentos. Eso me preocupa. Quizá nos tardemos más, la travesía será menos ágil.&lt;br /&gt;Conforme avanzaban, Michael sentía cada vez más el calor además de sentir los párpados más pesados.&lt;br /&gt;Cecilio trabajaba adelante, revisando algo. De pronto se levantó y vino hacia Michael. Su voz sonaba preocupada:&lt;br /&gt;—Otra mala noticia, se está trabando el velodeslizador debido a las condiciones de los canales que te dije. Además, estamos teniendo problemas de corrección de errores más seguido…&lt;br /&gt;—¿Y qué es… «corrección de errores»?&lt;br /&gt;Cecilio le miró. De manera terminante, y en tono grave e impaciente, le contestó:&lt;br /&gt;—¿Es necesario que te lo diga ahora mismo…? Estoy ocupado trabajando en ese problema…&lt;br /&gt;Michael sintió necesidad de disculparse. Era raro, pero ahora no tenía muchos deseos de discutir. Sólo acertó a contestar:&lt;br /&gt;—No… mejor no me expliques…  No importa… Luego me dices.&lt;br /&gt;El calor era opresivo. Por más que trataba de concentrarse en algo específico, estaba teniendo dificultades para mantenerse despierto. Respiraba y respiraba a profundidad pensando que le faltaba oxígeno, pero sentía que el aire no le llegaba lo suficiente a sus pulmones.&lt;br /&gt;El sudor le llenaba la frente y lo hacía sentir incómodo. Trató de pensar en Erasmo. En Cathy. Era inútil. No acertaba a concentrarse. ¿Cómo era la cara de Sri Sol? ¿Qué le dijo Cecilio (o fue Poincaré) del procedimiento de salida de la trans…? ¿Transtecno… qué? ¿Acaso estaba soñando otra vez?&lt;br /&gt;Muchas preguntas. No podía pensar. El ambiente se sentía sofocante. La idea del dormir otra vez le era muy tentadora… Catherine. ¿Qué estaría haciendo ella en este momento? ¿Estaría bien? Recordó lo hermoso que la pasaron juntos gracias a los trajes extensensoriales de Poincaré. Fue maravilloso... pero también fue triste y melancólico… Tal vez no debiera pensar en ello otra vez… En este momento debería de pensar en… ¿qué? ¿Adónde se dirigían…? ¿Valdría la pena…?&lt;br /&gt;Volvió a inspirar con fuerza. Se despabiló esta vez y lo aprovechó.&lt;br /&gt;«¡Concéntrate!», se gritó a sí mismo: «¡¿Qué te pasa?! ¡Estás para algo importante! ¡Vienes por información! ¡Eso es! ¡Recuerda a Erasmo! ¡Recuerda a Erasmo! ¡Recuerda a Alex!»&lt;br /&gt; De algún modo el aire de la conciencia empezó a limpiar la oscuridad que poblaba sus ojos. Los recuerdos eran ahora como descargas de dolor concentradas que, a manera de cubetadas de agua fría en su cara, por fin lo levantaron de su adormecimiento.&lt;br /&gt;Abrió los ojos. El sudor estaba de nuevo en su frente. Ese fue el momento en que se dio cuenta de que la nave estaba casi inmóvil. Eso lo alertó y terminó por refrescarle la conciencia. Una vez más, estaba en control.&lt;br /&gt;De repente, el velodeslizador detuvo la marcha.&lt;br /&gt;—¿Qué pasa? —Preguntó.&lt;br /&gt;—No sé… cómo que la nave se trabó. Voy a bajar a ver que pasa…&lt;br /&gt;—¿Es peligroso?&lt;br /&gt;—No, yo lo hago, tú espérame.&lt;br /&gt;Paso un pequeño rato para cuando Cecilio regresó. Michael comentó:&lt;br /&gt;—Se está complicando esto, ¿verdad…? ¿Cuánto nos falta?&lt;br /&gt;La respuesta del agente de software no se hizo esperar.&lt;br /&gt;—¿Cómo demonios quieres que sepa…? Estoy luchando con este maldito aparato y tú como niño me preguntas y preguntas cuanto nos falta... ¿Qué te sucede…? ¿Eh…? ¡¿POR QUÉ NO ME TIENES UNA MALDITA CONSIDERACIÓN?! ¡¿O QUÉ…?! ¡¿LO QUIERES HACER TU…?!&lt;br /&gt;La cara de Michael estaba inundada por la sorpresa. Después del choque inicial alcanzó a decir de manera un tanto insegura:&lt;br /&gt; —Cecilio, tranquilo, ¿qué te pasa?&lt;br /&gt;Éste caminaba dando círculos frotándose las manos de manera nerviosa. Le contestó con cierta ansiedad en su habitual tono de voz:&lt;br /&gt;—¿Que qué me pasa? ¡Tú eres lo que me pasa…! ¡Tú me alteras, Michael…!&lt;br /&gt;Ésta era una situación que ni la imaginación de Poincaré, que ya era algo disparatada, le hubiera preparado. De sólo pensarlo le ponía la carne de gallina. Que su guía a través de este inframundo digital se volviese contra él, estando tan cerca de su objetivo, era absurdo. No tenía opción. No podía prescindir de él. Imposible. Trataría de fingir que nada había pasado. No podía darse el lujo tampoco de ignorar el incidente, pero ahora no importaba. Le hablaría claro, pero con cautela.&lt;br /&gt;—¿Cecilio, estás bien?&lt;br /&gt;Éste no le miraba. Había dejado de caminar y de frotarse las manos. Contestó de manera casi casual:&lt;br /&gt;—Sí, estoy bien, ¿por qué?&lt;br /&gt;El tono era familiar y más mesurado. Michael siguió con el tema pero de manera familiar, como si fueran amigos, sin reclamación.&lt;br /&gt;—Estabas… alterado.&lt;br /&gt;—No estaba alterado.&lt;br /&gt;—Me estabas gritando… De veras que sí… lo hiciste…&lt;br /&gt;—No, Michael, no te estaba gritando.&lt;br /&gt;—Claro que sí lo estabas haciendo… hace sólo un rato.&lt;br /&gt;La cara de Cecilio estaba más relajada. Su tono de voz era el de siempre.&lt;br /&gt;—Okey. No me grites… No es manera de hablarme, Michael. Cálmate, creo que estás nervioso. No sé si es porque te tomas descansos de menos. El esfuerzo puede que te esté haciendo daño… Por lo demás, yo no me tardo… Estoy a punto de hacer una reconfiguración de velocidad. Una «desactualización», por así decir, para poder seguir navegando por estos canales un poco más primitivos…&lt;br /&gt;Michael ya no pudo decir nada. Esperaba que pudiera haber sido su imaginación o su hipersensibilidad desbocada debido al calor en aumento… o una de esas situaciones típicas que le pasaban sobre las que no tendría respuesta inmediata.&lt;br /&gt;Un momento más tarde, el velodeslizador comenzó su marcha. El canal ya no era como los otros, sino que al parecer estaba compuesto de otro material, había perdido lo que lo hacía deslizante y sí parecía más ruinoso.&lt;br /&gt;Ahora se sentía una pesadez desgastante. La ruta se hacía más desesperante, más trabajosa. Como si estuvieran recorriendo un viejo camino al que no le hubieran dado un mínimo de mantenimiento por mucho tiempo.&lt;br /&gt;Al principio del viaje no tenía dudas acerca del éxito de la empresa. No había mucho que esperar de dificultades o de problemas. Sólo ir con el agente de información, investigar unas direcciones por ahí y por allá y, al final, conseguir los datos. Lo demás, el regreso, sería como Poincaré lo hubiera dicho: «miel sobre hojuelas».&lt;br /&gt;Empezaba a preguntarse cómo continuar con la búsqueda que Erasmo le había encargado sin esta información. Le asaltó una terrible duda: pero, ¿y si no existiera? ¿Y si todo hubiera sido un gran desvarío de su maestro? Todo este esfuerzo, ¿para qué?&lt;br /&gt;En eso, algo hacia delante le llamó la atención. De hecho, ya no miraba a la línea del canal por la que viajaban, ni la del frente ni la de atrás. Ya las tenía vistas por más de cien mil veces. La línea semi-luminosa de atrás, lo comprobó una vez más, sí estaba. Pero ahora la línea de alguna manera vertical de adelante ya no se le veía fundirse con la del horizonte. Ahora la veía desaparecer antes del mismo. Mucho antes, de hecho.&lt;br /&gt;El final de la línea solo podía significar algo: ahí acababa el final del camino del velodeslizador. El de ida al menos.&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿ya viste? Aquí acaba el canal… ¿Qué vamos a hacer?&lt;br /&gt;Éste lo miró.&lt;br /&gt;—Tendremos que abandonar el velodeslizador. De ahí iremos a pie.&lt;br /&gt;—¿A pie?&lt;br /&gt;—Claro, ¿qué creías?&lt;br /&gt;Bajaron con todo lo necesario. Aún y cuando Michael sentía mucho el calor, no tenía sed, ni sentía hambre. Cecilio dijo:&lt;br /&gt;—Según Belux, la dirección es para allá —señaló un rumbo perpendicular a la derecha de donde apuntaba el canal en el que navegaban—. Caminemos.&lt;br /&gt;Así lo hicieron.&lt;br /&gt;Michael recordó cuando vio las fotos de la superficie de Marte que habían traído los astronautas. Polvorosa, terregosa, dispareja y rojiza. La superficie que veía delante de él también era como un desierto extraído de las páginas de las «Crónicas Marcianas» de Bradbury.&lt;br /&gt;El suelo era rojo, todo era inhóspito, pedregoso y disparejo, muy fuera de la perfección artificial de los demás terrenos por los que habían pisado. En resumen, se veía venir una caminata penosa y con cierta dificultad. El horizonte rojo también permanecía estable. Alguien podría sentir que estaba en una pesadilla de la cual no se saldría nunca. Así pensaba Michael.&lt;br /&gt;Avanzaron por un buen rato. Michael preguntó:&lt;br /&gt;—¿Sabías que era por este canal?&lt;br /&gt;—Sí... Para mí es claro…&lt;br /&gt;—¿Ya lo integraste en tu diagrama maestro de cartografía de la Matriz, por decirle de alguna manera?&lt;br /&gt;—Sí, ya… pero es difícil, ya que no hay canales directos. Este sector de los 3400 es uno muy antiguo, como también ya nos lo explicaron nuestros amigos. Al parecer es tan viejo que los caminos no están listos para que transiten paquetes como el velodeslizador…&lt;br /&gt;Michael se detuvo para dar un vistazo a todo su alrededor. La imagen ante sí era la de un casi desierto.&lt;br /&gt;Dijo:&lt;br /&gt;—Pues por aquí es Última Data Incógnita, sin duda alguna… Con todos sus secretos… yep.&lt;br /&gt;Se quedó callado por un segundo. Cecilio esperaba. Michael continuó:&lt;br /&gt;—¿Sabes qué me preocupa más? —No se espero a que Cecilio le contestara—. La nave… ¿estará segura allá atrás… sola? En otras palabras, me pregunto, ¿qué pasaría si nos quedáramos sin ella?&lt;br /&gt;Cecilio pareció meditarlo. Replicó:&lt;br /&gt;—¿Quedarnos sin la nave?&lt;br /&gt;—Sí…&lt;br /&gt;—Supongo que estaríamos perdidos —el tono de Cecilio era neutro.&lt;br /&gt;—¿Perdidos? ¿Sin posibilidades?&lt;br /&gt;—Sin regreso.&lt;br /&gt;—Sin Poincaré. Sin salida —Michael trataba de asimilarlo.&lt;br /&gt;—Una manera de decirlo. Sí, sin Poincaré, así es.&lt;br /&gt;Michael quedó en silencio por un rato. Luego habló:&lt;br /&gt;—Alégrame más, ¿se siguieron mandando los mensajes automáticos a Poincaré?&lt;br /&gt;—No después del nodo comunicante.&lt;br /&gt;Michael sintió una repentina y desagradable oleada de angustia en su estómago.&lt;br /&gt;—Y no me lo habías dicho…&lt;br /&gt;—No te quería ver nervioso.&lt;br /&gt;—¿Por qué?&lt;br /&gt;—Ya te dije: Te podrías alterar. Al destruirse el nodo se destruyó el enlace principal hacia LIZ…&lt;br /&gt;—¿Tiene solución?&lt;br /&gt;—Así es. No hay problema.&lt;br /&gt;Michael meneó con la cabeza.&lt;br /&gt;—Dices que no hay problema aún cuando no tenemos comunicación hacia LIZ. No te entiendo. Pero, de acuerdo… tú sabes…&lt;br /&gt;—Michael, ocúpate de seguir caminando. Déjamelo todo a mí… ¡Ah! Y no pienses más en eso, preocúpate mejor por lo que pueda venir...&lt;br /&gt;Mientras caminaba, a Michael se le empezó a llenar la mente de pensamientos alrededor del concepto «desierto». De forma continua veía hacia delante, a la espalda de Cecilio. Cuando sentía que era mejor cambiar de panorama, se concentraba en el suelo. De vez en cuando miraba a Cecilio de reojo.&lt;br /&gt;Pensó que ver el piso le distraería un momento de la pesadez de la jornada.&lt;br /&gt;Empezó a examinar de manera consciente lo que pasaba a través de su campo visual cuando miraba hacia el suelo. Éste era en general oscuro, pero se podrían ver las piedras individuales contra el tapizado. Vio una grande y la tomó en cuenta. Ahora piedras chicas. Piedras medianas. Piedras chicas. Otra piedra mediana. Piedra grande, grupo de piedras pequeñas, piedras medianas, piedras chicas, piedra mediana. Y ahí estaba la piedra grande de nuevo.&lt;br /&gt;Michael exhaló un suspiro. Sí, existía un patrón regular y repetitivo en el piso. ¿Qué podía esperar de éste lugar? ¿Qué se imaginaba? Trató de pensar en algo más.&lt;br /&gt;«Esto me recuerda a las imágenes que conozco de los desiertos bíblicos… Parece un Calvario… Mientras no vayamos hacia nuestro Gólgota, claro… Este calor… aridez digital maldita… »&lt;br /&gt;Lo pensó mejor: «Bueno, como quiera, aquí no debería esperar ver árboles…». Acotó poco después: «¡Pero qué terreno tan depresivo!».&lt;br /&gt;Michael casi esperaba ver a los buitres, a los árboles secos de maderas retorcidas como gritando una tragedia antigua. También esperaba ver el metal corroído de tubos industriales color cobrizo, destrozados y requemados por el sol.&lt;br /&gt;Sin esfuerzo, podría imaginarse también ver los tambores o tanques oxidados con las etiquetas negras y amarillas rotas, sucias y descoloridas proclamando con orgullo (o vergüenza) el símbolo internacional de radioactividad con sus semitriángulos amenazantes en sus costados. No en balde el calor parecía provenir del suelo.&lt;br /&gt;Sin saber por qué, a Michael le parecía que habían caminado el equivalente de kilómetros. «Aquí viven la muerte… el secreto… la inseguridad… la sequedad extrema… O todo lo anterior... debe de ser… no tengo la menor duda…», pensaba mientras daba un paso y mientras daba otro.&lt;br /&gt;Lo curioso era que no estaba muy cansado. Se sentía igual que al principio. Lo único que traía era un creciente cansancio mental que ya tenía tiempo de estarle incomodando. Cecilio más adelante, seguía marcando el rumbo.&lt;br /&gt;Michael habló:&lt;br /&gt;—Hace mucho que mi línea de horizonte metafórica dejó de ser ocre y rojiza… ¿Has visto? Ahora es sólo roja.  Roja como el demonio… ¿Dónde estamos, eh, Cecilio? —Lo dijo en voz tan baja que Cecilio no escuchó. Michael sentía su cansancio mental cada vez más ensordecedor, más de tipo moral o psicológico. Siguió hablando—: Por mi parte yo creo que… estamos… no sé… en un lugar similar al del cual el infierno toma su nombre... Ni más ni menos…&lt;br /&gt;Michael iba a decir algo más pero se interrumpió como si hubiera visto una aparición:&lt;br /&gt;—¡¿Viste, Cecilio?! ¡Un relámpago! ¡Allá! —Apuntó hacia su horizonte—. Fue un magnífico relámpago… Hacía mucho que no veía uno así... Como para haber traído una cámara y haberle tomado una foto.&lt;br /&gt;La voz de Michael aún sonaba fatigada, pero con cierto entusiasmo.&lt;br /&gt;—Lo alcancé a ver —contestó Cecilio, lacónico—, pero me llamó más la atención lo que alcanzó a iluminar en tierra.&lt;br /&gt;—¿Qué iluminó?&lt;br /&gt;—La silueta… o el contorno de algo, como un gran lugar lleno de torres gruesas, acomodadas en orden, creo. —Agregó—: Hay que poner atención… creo que los rayos y relámpagos aquí son comunes. Deberá de caer otro en cualquier momento…&lt;br /&gt;Pasaron como quince segundos. A lo lejos cayó un rayo. Estos eran similares a los conocidos, pero sin sonido.&lt;br /&gt;—Sí —dijo Michael—, ya me fijé en lo que dijiste... Y sí, así es, parecen torres gruesas. Pareciera un cementerio…&lt;br /&gt;—¿Cementerio? ¿Qué es eso? ¿Cómo una tumba?&lt;br /&gt;—Más bien un lugar donde hay muchas tumbas. Donde descansan o reposan los cuerpos de los muertos.&lt;br /&gt;La cara de Cecilio era de perplejidad. Michael continuó:&lt;br /&gt;—Sí, Cecilio, imagínate que el cementerio es como una escala que hacemos antes de llegar al cielo de… nosotros.&lt;br /&gt;—¿Escala? ¿Para qué hacer una escala? ¿Por qué no van directamente?&lt;br /&gt;Michael entendió que no era el momento para iniciar temas teológicos.&lt;br /&gt;—Olvídalo, Cecilio —apuntó hacia las estructuras a lo lejos—. ¿Qué serán esas entonces?&lt;br /&gt;—Si no me equivoco, Michael, creo que esas filas de torres son los grandes depósitos de la Última Data Incógnita. Ese es nuestro destino final.&lt;br /&gt;Michael pensaría en esa frase después, por mucho tiempo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866568032745677?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866568032745677/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866568032745677' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866568032745677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866568032745677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/30-infierno.html' title='30. Infierno'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866557910914740</id><published>2007-01-12T21:18:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:19:39.120-08:00</updated><title type='text'>31. Estructuras</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Otro relámpago y otra visión fugaz de las estructuras. Desde el punto de vista particular de Michael, el panorama era lúgubre y arcano. Intentaba asimilar todo el horizonte que permanecía delante de ellos, aún y que la distancia parecía considerable.&lt;br /&gt;Tenía dificultades para la perspectiva y la escala. Imposible a esa distancia saber el tamaño relativo que tendrían dichas estructuras. Pero sentía que tenían cierta esplendidez siniestra. De algún modo, esas extrañas bóvedas (por decirles de alguna manera) guardaban datos muy importantes. Demasiado importantes.&lt;br /&gt;Al cabo de un buen tiempo indefinido de caminata, lograron ya ver las bóvedas. El calor era más intenso. Michael notó que el acto de quitarse el sudor de la frente era cada vez más continuo. La ausencia de brisa también era más evidente.&lt;br /&gt;—Mira —Cecilio señaló hacia la distancia—, de aquí a la izquierda, hasta esa estructura que está más allá. ¿Las ves? Al parecer hay diez filas de esas y, según lo que veo, están compuestas de cuatro o cinco hacia atrás en fondo.&lt;br /&gt;—Sí, ya veo. Eso hace un total de cuarenta o cincuenta, más o menos. ¿Vamos a tener que examinarlas todas?&lt;br /&gt;—No. Según la dirección que me dio Belux, la que buscamos debe estar… en el cuarto lugar hacia atrás de la tercera hilera.&lt;br /&gt;—¿Cómo lo sabes?&lt;br /&gt;—Pura intuición digital…&lt;br /&gt;Michael vio un asomo de humor en labios de su agente digital de confianza, Cecilio.&lt;br /&gt;—No, dime en serio, ¿cómo lo sabes?&lt;br /&gt;—Esta zona alejada es la que corresponde a la 3400, el lugar de estos... objetos. De eso no hay duda…&lt;br /&gt;—Es una dirección de la Matriz, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Más o menos. Es la misma clave que tenía en su origen. Tú sabes, en el inicio de Internet sus creadores, Metcalfe sobre todo, dispusieron que series de números designaran a cada computadora para que sirvieran como direcciones de localización. Este sector quedo fuera de eso —hizo una pausa, señalando a su alrededor—. Como no era de dominio ni público, ni privado, ni militar, no importaba lo que pasase en el mundo exterior, era por así decir, independiente. Pero no transcurrió mucho tiempo para que este grupo de máquinas computadoras aisladas tuviese necesidad de salir o tener conexión a la Red Mundial de la venerable Internet, y de ahí a su discutido sucesor, Internet 2… y luego a su incorporación hacia lo que hoy por hoy es la Matriz.&lt;br /&gt;—Algo oí… —contestó Michael de manera débil.&lt;br /&gt;—Ajá. A partir de ahí también se tuvo que tener un registro, una existencia, lo cual equivalía hacerlo real, aunque desconocido y oscuro, para el mundo exterior.&lt;br /&gt;—Okey, se integró, pero, ¿para qué? ¿A qué necesidad respondía?&lt;br /&gt;—La que sea. Comunicación, respaldo, seguridad, hasta protección contra el error humano... Sí, bueno, el asunto quedó en que sólo aquél canalito por el que llegamos y por el que esperamos regresar, ha sido, supongo, la única entrada y salida en el transcurso de más de cincuenta ciclos aeternos…&lt;br /&gt;—¿Y por eso crees que no ha habido necesidad de poner más canales? Digo, para otra ruta, por atrás, por un camino secreto, más rápido…&lt;br /&gt;—No, Michael. No existen más rutas. Ésta es la única.&lt;br /&gt;—Oh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos seis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban ya muy próximos. Ya caminaban por entre las estructuras. Michael se imaginó estar en una gran ciudad, con grandes edificios. Una especie de Manhattan tétrico, abandonado, convertido en un fantasmal depósito de antiguos desechos radioactivos. La imagen no estaba lejos de ser estimulante. En ese momento a Michael le volvieron a surgir dudas acerca del velodeslizador.&lt;br /&gt;—Ya sé que vuelvo al tema, pero allá el deslizador se quedó solo. ¿Hay peligro?&lt;br /&gt;—No creo. En el camino desde donde está el transporte hasta aquí, no hay nadie más que tú y yo. Además, mira, Michael, yo traigo el relevador que nos comunica de forma directa hacia la nave.&lt;br /&gt;—«¿Relevador? ¿Qué es un relevador?», se preguntó Michael.&lt;br /&gt;—¿Tiene algún límite de distancia?&lt;br /&gt;—Recuerda que aquí la distancia no tiene mucho sentido…&lt;br /&gt;Michael asintió. Preguntó:&lt;br /&gt;—¿Qué pasa si tenemos que entrar dentro de la estructura, seguirá transmitiendo?&lt;br /&gt;—Te aseguro que sí vamos a entrar… no veo otra opción… Lo más probable es que el contacto se mantenga.&lt;br /&gt;Michael se quedó perturbado, más de lo que ya estaba.&lt;br /&gt;—¿Lo más probable es que…? Cecilio, no tienes idea de la cantidad de seguridad que me inyectas en este instante.&lt;br /&gt;—Algún día te tenías que morir.&lt;br /&gt;—Pensé que de perdido moriría en algún lugar un poco más fresco…&lt;br /&gt;Cecilio no contestó. Michael se quedó pensando por un instante. Al cabo de un rato, dijo:&lt;br /&gt;—¿Cecilio?&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;—¿No te has puesto a pensar en tu transformación? ¿No te acuerdas que cuando entramos aquí no eras más que un agente de información normal?&lt;br /&gt;—¿A qué te refieres con «normal»?&lt;br /&gt;—A que desde que estamos viajando, es más, desde que encontramos a la criatura esa… la Bestia y a su compañera, siento que te has transformado en algo más… complejo…&lt;br /&gt;—Sigo sin entender.&lt;br /&gt;—Sí, mira, eras un agente de alguna manera, pues, por decirlo de forma amable, pusilánime…&lt;br /&gt;—Pusilánime —repitió Cecilio, neutro.&lt;br /&gt;—…temeroso…&lt;br /&gt;—Temeroso —ídem.&lt;br /&gt;—¿…cobarde? —Michael intentó esbozar una sonrisa.&lt;br /&gt;A Cecilio se le empezaban a endurecer un poco sus facciones suaves de personaje de los años cincuenta. Repitió:&lt;br /&gt;—Cobarde.&lt;br /&gt;—Mmm… sí, ¿no?&lt;br /&gt;Cecilio se le quedó viendo. Comenzó a hablar:&lt;br /&gt;—¿Y crees que yo he cambiado? Quieres decir que no ha cambiado tu punto de vista o tu perspectiva, ¿verdad? Exacto. Lo que ha cambiado es mi personalidad. Mi mismo ser…&lt;br /&gt;—Exacto… —Michael se apresuró de manera casi inconsciente a contestar sin recordar en su momento que estaba hablando con un agente de información, a fin de cuentas artificial—. Y no te ofendas…&lt;br /&gt;La voz de Cecilio se escuchó melancólica:&lt;br /&gt;—Supongo que mis redes neurales han de haber estado trabajando a varios niveles, creando nuevas relaciones, formando y educando nuevas rutas de comprensión.&lt;br /&gt;Calló por un segundo. Michael le dijo:&lt;br /&gt;—Me pregunto si ahora estamos más cerca de lo que es tu conciencia.&lt;br /&gt;—¿Conciencia? No… ese es un tema que no me interesa por el momento. Pero… no sé. Sé que he tenido miedo, sé que he estado excitado, que te he provocado ira en dos o tres ocasiones —hizo una pausa—: ¿Y qué significa eso? ¿Que estoy consciente? ¿Que estoy vivo? ¿Que no sabes si estoy hecho de silicón, cobre, aluminio, de galio mezclado con arsénido…?&lt;br /&gt;—Ahora que lo dices, pues, es bastante interesante que…&lt;br /&gt;Cecilio interrumpió:&lt;br /&gt;—¡Sssh! ¡Creo que vi algo…!&lt;br /&gt;Los dos se agazaparon y se pegaron hacia la pared de uno de los edificios. Con la luz indirecta imperante de tonos rojos dominantes había todavía muchas sombras y zonas oscuras.&lt;br /&gt;—¿Qué viste? —Preguntó en voz baja Michael, un tanto confuso.&lt;br /&gt;—No sé, creo que una sombra, moviéndose por ahí.&lt;br /&gt;—Creo que dijiste que no había nada entre el transporte y nosotros...&lt;br /&gt;—Ajá, pero no dije nada acerca de entre nosotros y la Última Data…&lt;br /&gt;—¿Qué pudo ser? —Preguntó Michael, nervioso.&lt;br /&gt;—Espero que no sea lo que me imagino...&lt;br /&gt;—¿Qué? ¿Un agente de información? ¿Un virus? ¿Pero y qué…? Tenemos herramientas, metaformatos, antivirus, metapasswords…&lt;br /&gt; —¿Que qué puede ser? Lo peor de un mundo digital. Algo que combina lo peor de todo: un agente de seguridad. Un Kerberos. O Cerbero —Cecilio hizo una pausa, volteando alerta hacia ambos lados—. En fin, pudo no haber sido nada. Puede que el calor también me esté jugando bromas. Ya no nos detengamos, sigamos, que aún nos falta.&lt;br /&gt;Caminaron por un rato más. Las estructuras monolíticas se iban sucediendo una a otra de manera monótona. Cada una de las cuatro caras de los gigantescos cuerpos geométricos era lisa y sin marcas.&lt;br /&gt;Los colores seguían combinando con todo el entorno. Las estructuras eran marrones, contrastando un poco con el color rojizo del cielo contra el que se recortaban.&lt;br /&gt;El tamaño relativo de los visitantes quedaba de relevancia por el tiempo que se tardaban en pasar cada edificio.&lt;br /&gt;—No sé por qué pensé que el camino por en medio de las estructuras estaría más fresco. Todavía hace mucho calor —dijo Michael.&lt;br /&gt;—Sí… —le contestó Cecilio, después de un breve rato.&lt;br /&gt;Michael volvió a hablar después de caminar varios pasos más, unos pasos una frase, más pasos, otra frase:&lt;br /&gt;—Es mucho caminar… estoy… cansado.&lt;br /&gt;—No lo sientas… Todo es… metafórico inducido. Además, falta ya muy poco…&lt;br /&gt;—Excelente… saberlo... Es consuelo saber que sólo estoy… cansado en forma… metafórica…&lt;br /&gt;Más pasos. Ahora estaban dentro de la supuesta hilera correcta de estructuras monolíticas que, como si fueran edificios sin ventanas, creaban la ilusión de una gran ciudad silenciosa y desnuda.&lt;br /&gt;Las paredes de las estructuras no eran lisas sino de alguna manera corrugadas, pigmentadas del tono de metal manchado por alguna corrosión desconocida. De vez en cuando se distinguían en las paredes símbolos grabados o pintados, al parecer sucesiones de unos y ceros a los que Michael no les prestó importancia. Ya no había mucho en ese mundo que le sorprendiera. Eso sin contar las impresiones de soledad y abandono que estaban haciendo presa de la mente de Michael. Esas sensaciones, en oleadas, se veían envueltas en cierta pesadez y sofocación.&lt;br /&gt;Pero más era la opresión.&lt;br /&gt;Esta opresión la sentía en el pecho, en la cara, en los hombros, en la espalda. Cada paso parecía razonado, como si los pensamientos de Michael tuvieran que concentrarse en cada articulación de su cuerpo, en cada uno de sus ligamentos, en cada uno de sus tendones. E inclusive, en cada unión de elementos de tejido muscular, y con la situación de que todos al unísono estuvieran inquiriéndole, en confusión e incredulidad, si era cierto que se tenían que mover. «Cerebro, es tu Corazón que te habla, ¿es necesario hacer esta diástole? ¿Sí? ¿Y la sístole, también? ¿Estás seguro? Tú sabes… ¿Qué? ¿Debo volverlo a hacer? ¿Cerebro…?»&lt;br /&gt;Se preguntaba si no estaría entrando en otro período de alucinación. Prefirió voltear al exterior. Pero el lugar, edificio, piso y cielo todos puestos en acuerdo de manera no natural para ser sus colores de tonos rojizos, estaban indiferentes a su destino. ¿Se podría poner peor? Un problema nuevo residía en que estaban ante la posibilidad de seres digitales hostiles a su alrededor, que podrían ser un riesgo para la misión. Todo lo anterior producía en su espíritu, mente y cerebro, un estado de tensión bastante notable.&lt;br /&gt;«¿Tensión yo? No, para nada. Pero si fuera cuerda de violín estaría a punto de reventarme y latiguear a todos en la cara…».&lt;br /&gt;Michael esbozó una pequeña sonrisa pero ésta le abandonó, dadas las circunstancias, en segundos.&lt;br /&gt;—Este lugar me da escalofríos.&lt;br /&gt;—¿No era calor lo que sentías? —Le increpó Cecilio.&lt;br /&gt;—En mi tierra, de donde soy, todavía soy considerado joven, y, por tanto, inestable emocional, me puedo quejar o no, esa es mi prerrogativa, además… —señaló a su alrededor—. Bueno, éste lugar si que es tétrico… ¿Estamos seguros aquí…? Es decir, ¿estamos protegidos…?&lt;br /&gt;—Creo que sí.&lt;br /&gt;—Con esa clase de afirmación ya me siento mejor, gracias —respondió Michael, haciendo una mueca.&lt;br /&gt;Cecilio volteó a verlo. Por sus ejercicios con Poincaré acerca de sutilezas, ironías, sarcasmos y demás humores irregulares e indefinidos, éste entendió que el comentario de Michael, detalle habitual ya reconocido en él, podría ser del tipo irónico.&lt;br /&gt;Estaban ahora frente a un edificio al parecer idéntico que los demás.&lt;br /&gt;—¿Ya comprobaste que éste sea el depósito o bóveda que buscamos?&lt;br /&gt;Cecilio observaba la estructura, tocándola y haciendo ademanes de pegar los oídos en la misma.&lt;br /&gt;Se arrodilló y con su mano tomó del suelo polvo remanente. Lo examinó como un agrónomo examinaría un puñado de tierra, lo meneó con los dedos y, al parecer satisfecho, lo tiró al aire. Luego revisó el estado de la base de la estructura y comprobó como ésta, como si nada, partía del suelo hacia arriba sin que se viera, si había o no, una estructura subyacente a la que se atribuyera su aparente firmeza.&lt;br /&gt;Se detuvo, vio a Michael, volvió la vista a la estructura, y con un tono doctoral, como si estuviera en una conferencia, remató:&lt;br /&gt;—Sí. Mmm... veamos, datos acumulados entre ciclos aeter… quiero decir, ¿entre años 1967 y 1971? Bien… por los estratos de las direcciones, la tecnología acumulada alrededor, la antigüedad de los dispositivos de seguridad… Además del tiempo de radiación decayente aquí en este sector, junto con la temperatura promediada con sus altibajas registradas en los sedimentos alrededor de la base del mismo…&lt;br /&gt;Hizo una pausa y continuó:&lt;br /&gt;—Eso sin olvidar los registros binarios y los datos de estos cascajos de estructuras de datos antiguos bastante reveladores… Pues sí, todo esto nos apunta a que esta estructura es la adecuada… Es la que hemos estado buscando. Aquí es Última Data.&lt;br /&gt;Michael estaba con la boca abierta. Cuando se compuso, dijo en tono de genuina admiración:&lt;br /&gt;—No puedo evitar reconocer que Poincaré es un genio por haberte diseñado…&lt;br /&gt;La voz de Cecilio se escuchó ahora sin poder ocultar un timbre de satisfacción.&lt;br /&gt;—Bueno, en realidad también me dio el sentido común capaz de escuchar a Belux con cuidado. Creo que tú no recuerdas cuando él se refirió a la estructura con el número 3434…&lt;br /&gt;Michael meneó la cabeza:&lt;br /&gt;—No, ¿y…?&lt;br /&gt;—Si te fijas bien, cada estructura tiene marcada una sucesión de símbolos que podrían ser su número particular, y he aquí que el que corresponde a ésta es de manera precisa el treinta y cuatro, ahí está señalado… —apuntó hacia una sucesión de unos y ceros en la forma «00100010» en una de las paredes—, ahí está, de manera clara en binario: El número treinta y cuatro. Bien, ya aclarado el particular, bueno, pues, descansemos un rato...&lt;br /&gt;Aún y cuando creyó sentir que Cecilio estaba abusando de su ignorancia de manera discreta, Michael todavía se le quedó viendo, asombrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos cuatro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de recuperarse un poco, Michael observó una vez más la estructura, y volteando a ver a Cecilio, dijo:&lt;br /&gt;—Bien, ya estamos aquí, ¿ahora qué? ¿Cómo vamos a entrar? Debería de existir una puerta por alguna parte, ¿no?&lt;br /&gt;Estaban frente a la base de la estructura, después de haberle dado ya dos vueltas, revisándola. No vieron a nadie… ni a nada que se le pareciera de forma remota a una puerta, entrada, escotilla o similar.&lt;br /&gt;Cecilio se encontraba frente a una esquina que no tenía nada de diferente, comparada con las otras tres. Palpaba con las manos buscando alguna señal que le indicara donde estaba la entrada.&lt;br /&gt;Su cara mostraba concentración. Sus manos recorrían de arriba abajo toda la superficie que podía alcanzar con la extensión de sus brazos.&lt;br /&gt;Dijo en voz baja:&lt;br /&gt;—Supongo que sí… es sólo cuestión de… —su mano se detuvo por un segundo—. ¡Aquí está! —exclamó.&lt;br /&gt;—¿La encontraste?&lt;br /&gt;Cecilio seguía concentrado.&lt;br /&gt;—Sí, mira, se va abrir con un pequeño doblez.&lt;br /&gt;La pared, como en conjuro árabe, obedeció deslizándose por un lado.&lt;br /&gt;—¡Guaaau!&lt;br /&gt;—Ya estamos adentro, Michael.&lt;br /&gt;Invitándolo con el brazo a entrar, la expresión de Cecilio fue más que elocuente.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866557910914740?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866557910914740/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866557910914740' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866557910914740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866557910914740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/31-estructuras.html' title='31. Estructuras'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866550643539608</id><published>2007-01-12T21:17:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:18:26.443-08:00</updated><title type='text'>32. Descenso</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael se asomó con curiosidad hacia la abertura.&lt;br /&gt;—Con cuidado —le advirtió Cecilio.&lt;br /&gt;Michael miró hacia el interior y dijo, sorprendido:&lt;br /&gt;—Esto está iluminado…&lt;br /&gt;—Sí. Debe ser automático o es otra metáfora visual —Cecilio agregó—: Al parecer es una gran rampa descendente… ten cuidado.&lt;br /&gt;—No hay problema… mejor pasa tú primero...&lt;br /&gt;Así lo hizo Cecilio. Michael le siguió.&lt;br /&gt;Era un gran corredor que bajaba de forma apreciable. Tanto el techo como el piso eran de color ocre, igual que el exterior de la estructura. Pero sus paredes eran de un color crema y parecían ornamentadas. A Michael le pareció que contrastaban con el tono adusto exterior.&lt;br /&gt;Habló Michael:&lt;br /&gt;—Ajá. Parece que esto está largo… Déjame me sostengo de las orillas —tanteó la superficie—. ¿Qué es esto?&lt;br /&gt;Michael, examinando uno de los ornamentos, vio que tenía un contorno de un cuadro grande y que dentro de éste había un símbolo o dibujo justo en el centro. Observó cómo el patrón se repetía, en grupos de tres en tres cuadros, a lo largo del corredor. Siguieron bajando. A cada tanto se veía un pasillo que cruzaba con el corredor principal.&lt;br /&gt;Michael dijo:&lt;br /&gt;—Los cuadros son como cajones… muchos —completó para sí mismo—: me siento caminar dentro de una morgue…&lt;br /&gt;Más abajo, la galería descendente se empezaba a curvear de manera más perceptible y pronunciada.&lt;br /&gt;En pocos pasos después, al voltear atrás, Michael dejó de ver la entrada, oculta detrás de la curva. Los pasillos perpendiculares no hacían más que complicar la escena. Todo quedaba en ángulos arqueados, lo cual, en su mente ya abrumada, le causaba una imagen confusa y distorsionada del lugar, al no haber aristas rectas apreciables. &lt;br /&gt;Cecilio lo notó.&lt;br /&gt;—Despacio, Michael.&lt;br /&gt;—Si… esto llega a marear… Oye, Cecilio, ¿tienes idea de qué pueden ser los signos y dibujos que están en cada caja?&lt;br /&gt;—¿Los iconos? No lo sé, representaciones de alguna especie supongo…&lt;br /&gt;Los dibujos eran de muchos tipos. Había estrellas, números, claves, letras. Por primera vez Michael sintió confianza en que lo que buscaban no era del todo una tarea imposible.&lt;br /&gt;—Es cierto… representaciones… ahora sólo queda adivinar… ¿cómo saber qué es lo que buscamos con exactitud?&lt;br /&gt;—Eso dímelo tú, Michael…&lt;br /&gt;Empezó a hacer el esfuerzo. Tenía que pensar. Pero al mismo tiempo comenzó a sentir que le faltaba un poco el aire. Se concentró en inhalar de manera profunda, esperando que esa sensación fuera pasajera. Después de que le entró el aire en los pulmones olvidó la sofocación.&lt;br /&gt;Cecilio, sin notar nada, le preguntó:&lt;br /&gt;—Muy bien, ya estamos aquí y hay muchos cajones... ¿Qué hacemos?&lt;br /&gt;—Espera, Cecilio, no me apresures…&lt;br /&gt;El ritmo de pensamiento de Michael empezó a rayar en lo insano. ¿Cómo encontrar la información de Erasmo…? Tenía que repasar lo básico… ¿era concerniente a México? Sí. Exacto. El icono podría ser un escudo de águila y serpiente… No, quizás eso sí era demasiado obvio. Podría ser algo con el número «68» o tal vez en romano: «LXVIII».&lt;br /&gt;Presentía que el tiempo se le estaba acabando. Se estaba presionando. Tenían que seguir buscando iconos. Empezó a detenerse a ver cada uno, con cuidado, para no equivocarse. Su desesperación ya era por demás evidente.&lt;br /&gt;Cecilio le dijo:&lt;br /&gt;—¿Tienes una idea, Michael, del tiempo que nos llevaríamos si nos pusiéramos a examinar a conciencia cada uno de los cajones?&lt;br /&gt;—No sé. Mejor dime, ¿podremos extraer la información de ahí?&lt;br /&gt;Cecilio se encogió de hombros.&lt;br /&gt;—Sí, no creo que tengamos problema. Pero recuerda, insisto, no tenemos mucho tiempo…&lt;br /&gt;Michael siguió pensando: «Podría ser acaso el mapa de México…». Se detuvo en un cajón con el viejo símbolo soviético. «Podría ser una hoz y el martillo como ésta, pero no, es muy general, debería ser más específico…». Dio un vistazo rápido a lo largo. «Exacto, y de la hoz y el martillo puede haber cientos y cientos».&lt;br /&gt;Cecilio habló:&lt;br /&gt;—Según lo que me dices, buscamos algo que tiene que ver con el México en 1968, por tanto, puedo sugerir que si nos circunscribimos a ambos criterios de selección entonces podremos adelantar y ni siquiera ver los referentes a otros temas… ¿lógico, no? Veamos, en este sector, los iconos son mapas, ¿éste de que es?&lt;br /&gt;—De Africa…&lt;br /&gt;—Bueno, pues por aquí hay bastantes de esos. Saltémoslos.&lt;br /&gt;Michael seguía reflexionando: «Nuestra época clave son los años sesenta... Veamos: ¿cómo retratar en un signo una información que yo mismo desconozco?». Michael se estaba desesperando aún más. Por un lado sentía que la sofocación que, o estaba volviendo, o no se había ido del todo. Aún más, le empezaban a punzar los oídos conforme bajaban más en el corredor... De origen psicológico o no, empezó a sentir una presión física aparte de la emocional. «Presión, me gusta trabajar bajo presión, pero no de manera tan literal…».&lt;br /&gt;Siguió pensando:&lt;br /&gt;«A ver, pensar, pensar, ¿quién hizo todo esto? Los americanos... Okey. La premisa es que son depósitos de información... Okey. Archivos olvidados… Archivos muertos... Okey. Es su dudoso y manipulador punto de vista representado aquí… Okey. De cualquier manera hay mucha información sensible ya sin sentido, aunque a lo mejor lo tuvo en alguna época… Okey. Lo que sí ya podría descartar serían los relacionados con Vietnam… los de los negros… esos eran asuntos fuera de nuestro país, exclusivos de los gringos…&lt;br /&gt;»¿Cómo relacionar…? ¿Cómo hacer aparecer Tlatelolco? ¿La Secretaría de Relaciones y los Tratados de Tlatelolco De No Proliferación Nuclear de 1967? No. Demasiado lateral y fuera de foco.&lt;br /&gt;»¿Cómo nos representarían? Sarape, sombrerito, nopal, burrito… Burdo y obvio.&lt;br /&gt;Las ideas le venían una tras otra en rápida sucesión:&lt;br /&gt;«A ver, veamos por esta otra línea: 1968... Okey. 1968... Desestabilización supuesta... Complot Comunista... Okey. 1968… Muerte de Robert Kennedy… Muerte de Martin Luther King… Mayo en Francia… Okey. Invasión en agosto en la antigua Checoslovaquia... Okey. Movimientos estudiantiles… Olimpiadas de México... Okey. Tlatelolco. Olimpiadas. Tlatelolco. Olimpiadas. Fuego Olímpico. Sangre. Olimpiadas. Olimpiadas...&lt;br /&gt;«Estaba claro que México y las Olimpiadas fueron si no claves para el mundo, sí algo importantes, ¿no? Y… ¿cuál es el símbolo de la Olimpiada? Los aros, claro está. Y la flama olímpica... Y los aros mismos… los círculos de las Olimpiadas… ¿Qué es lo que había dicho Erasmo?&lt;br /&gt;»Esas Olimpiadas dejaron una tradición terrible de violencia, los alegres aros olímpicos, símbolos de las juventudes de todo el mundo, dieron su lugar a… círculos negros de fría barbarie…&lt;br /&gt;¿Y qué había dicho Doménic?&lt;br /&gt;«Michael, estos grupos de elite, no son los círculos oscuros que dicen las leyendas… son aros de luz que iluminarán al mundo… Círculos negros, círculos oscuros… podría ser. Intuición o inspiración… podría ser…&lt;br /&gt;Exclamó:&lt;br /&gt;—¡Ya creo… que lo tengo, Cecilio! ¡Puede ser que se trate de los aros olímpicos! ¡Es más, te podría apostar a que el dibujo o icono que buscamos va a ser algo parecido…!&lt;br /&gt;Su voz sonaba excitada. Continuó:&lt;br /&gt;—Ya sabes, ¿no? Los cinco aros, tres arriba y dos abajo, todos haciendo una intersección… Y también te apuesto a que deberán ser negros u oscuros. Esos son los que debemos de buscar…&lt;br /&gt;Cecilio pareció pensar y asintiendo, dijo:&lt;br /&gt;—Suena bien en ese caso, Michael, aunque yo te sugeriría que…&lt;br /&gt;El golpe fue con todo, tanto, que hasta fue capaz de tumbar a Cecilio hasta el suelo. Michael se petrificó como si hubiera visto a un fantasma. Delante de él estaba un gigante como de dos metros, aproximándose…&lt;br /&gt;La cara de éste era sin definición, como si fuera una máscara sin rasgos humanos reconocibles. Alto y fornido, su caminar era firme y sólido.&lt;br /&gt;En forma instintiva, Michael se hizo para atrás anteponiendo la mayor distancia entre él y su contrincante... si eso se pudiera decir que era.&lt;br /&gt;De inmediato supuso que era un agente de seguridad. El Kerberos. Comprobó con un pequeño alivio que no parecía traer más armas que sus manos. Pero el pensamiento no le tranquilizó mucho.&lt;br /&gt;«Eso le es más que suficiente». Michael concluyó que no había más escapatoria que seguir hacia abajo en el pasillo descendente. Además, debía pensar rápido, no podía dejar a Cecilio allá atrás.&lt;br /&gt;¿Cómo hacerle frente? Para aumentar su desesperación, se acordó que él traía sólo el metapassword mientras Cecilio traía el metaformato.&lt;br /&gt;«¿Será suficiente el metapassword?». Tendría que ser. Michael estaba retrocediendo cada vez más y cayendo en franca zona de pánico.&lt;br /&gt;Ya no tenía más espacio. El ser digital de seguridad se adelantó más. De manera lenta, Michael sacó de su mochila el arma que podría abrir puertas y se preguntó si ejercería algún efecto contra la corpulencia del Kerberos.&lt;br /&gt;Éste estaba muy cerca. Cuando estuvo al alcance de la descarga del metapassword Michael lo accionó. Salió un fulgor eléctrico que pegó en el pecho del Kerberos. Éste vio cómo el impacto le enrojeció su pecho de una manera extraña y cómo un instante después lo empujó hacia atrás de un modo sorprendente. El agente se impactó de forma aparatosa y dio con la espalda en una pared quedándose recargado, quieto.&lt;br /&gt;Michael fue hacia Cecilio.&lt;br /&gt;Éste se iba levantando sin prisa, mal herido al parecer.&lt;br /&gt;—¿Qué te pasó?&lt;br /&gt;—Peor que con los virus y que con Belux…&lt;br /&gt;—Te ves bien… —Michael mintió para tratar de alegrarlo, sin razón lógica alguna.&lt;br /&gt;Vieron al Kerberos recargado en los archiveros.&lt;br /&gt;—¿Crees que lo destruí? —Preguntó Michael.&lt;br /&gt;—No lo sé…&lt;br /&gt;Michael intentó acercarse al Guardián, con cautela, tratando de percibir el menor movimiento pero no fue suficiente.&lt;br /&gt;El agente de seguridad movió la cabeza como despertando. Acto seguido abrió los ojos, se incorporó de inmediato y atacó.&lt;br /&gt;El impulso del Kerberos fue rápido y se lanzó como empujado por una rabia profunda, directo hacia Michael. Éste, cerrando los ojos, tuvo tiempo de empujar hacia un lado a Cecilio, para salvarlo al menos del golpe.&lt;br /&gt;Por lo mismo, Michael no estuvo preparado para encajar el choque de frente y tampoco pudo evitar el impacto de su espalda contra los cajones del pasillo, dado lo estrecho. En su estado de confusión, no alcanzó a impedir que su cuello fuera aprisionado por las manazas del gigante.&lt;br /&gt;Michael sintió cómo el aire le empezaba a abandonar. Al mismo tiempo, su tráquea empezaba a dolerle de manera infinita. Sus propias manos trataban de detener de manera infructuosa el cierre de las manazas convertidas en gigantescas pinzas alrededor de su cuello.&lt;br /&gt;Es en esos momentos cuando un individuo, por sentirse sin remedio, indefenso y débil, empieza a convencerse de manera natural de que lo único que le queda es entregarse y rendirse esperando el alivio seguro que vendrá de inmediato.&lt;br /&gt;Cuando Michael estaba ya a punto de desfallecer, tuvo una vaga conciencia de cómo sus manos perdían las pocas fuerzas que le quedaban para impedir que las del Kerberos le apretaran más… hasta que descubrió que las manos de su captor, contra toda lógica, dejaban de ejercer la terrible presión sobre su cuello.&lt;br /&gt;Las manos del agente de seguridad abandonaron el cuello de Michael. Éste se dio cuenta de como el agente desaparecía de su vista, aún y que su mirada estaba fuera de foco, teniendo que normalizarla antes de hacer nada más.&lt;br /&gt;Cuando por fin pudo ver bien, alcanzó a divisar cómo el Kerberos de seguridad se transparentaba hasta desaparecer sin aspavientos en el suelo de una manera extraña y sobrenatural.&lt;br /&gt; Michael se recargó en una de las paredes respirando con dificultad y masajeándose el cuello. La tráquea, laringe y demás, le dolían de un modo terrible.&lt;br /&gt; Cecilio se veía maltratado, pero contento, frotándose el brazo que cargaba un objeto.&lt;br /&gt;—Es bueno el metaformato ¿verdad? —Le dijo.&lt;br /&gt;—Te lo agradezco... No tienes idea… de lo que te lo agradezco…&lt;br /&gt;—Para eso estamos, Michael…&lt;br /&gt;—¿Tú, Cecilio, como estás?&lt;br /&gt;—Bien…&lt;br /&gt;Michael no quedó muy convencido.&lt;br /&gt;—Nada más consigamos la información regresaremos a la nave y ahí te recuperarás…&lt;br /&gt;Miró hacia donde había caído el Guardián. Preguntó:&lt;br /&gt;—¿Qué se hizo el tipo?&lt;br /&gt;—Desapareció… fue borrado —el tono de la voz de Cecilio era distraído, como si nada importante hubiera pasado.&lt;br /&gt;—¿Cómo… lo hiciste? ¿Con eso? —Señaló al arma.&lt;br /&gt;—Tú me ayudaste al distraerlo, Michael. Este agente de seguridad es de los más difíciles que puedes esperar en estos lugares. Son muy fuertes y poderosos. No sé si yo sólo hubiera podido, pero tú ya le habías dado una descarga con el metapassword y eso lo dejó débil, supongo. No mucho, tal vez, pero sí lo suficiente como para que yo me pudiera recuperar…&lt;br /&gt;Michael cerró los ojos. Todavía le dolía mucho el cuello.&lt;br /&gt;—Creo que… me empezó a ahorcar, creí morir... Ni siquiera con el Mesteño tuve tal sensación… de abandono. Fue muy raro. Como si hubiera querido dejarlo… todo.&lt;br /&gt;—No importa… ya estás bien, ¿no?&lt;br /&gt;Michael se frotó el cuello.&lt;br /&gt;—Esta metáfora es… bastante realista… en lo que a dolor se refiere…&lt;br /&gt;—Si, eso parece. Tienes marcas en el cuello. ¿Ya estás bien?&lt;br /&gt;—Creo que sí. Me siento mal, como drenado en sentido… emocional o mental. Como si él de alguna manera… —señaló hacia el piso—, me hubiera advertido de que todo lo que estaba haciendo para defenderme fuera inútil… todo inútil…&lt;br /&gt;Estaban los dos parados en el pasillo. Cecilio se le quedaba viendo como si estuviera comprendiéndolo. Quizá lo estaba haciendo.&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿en dónde nos descuidamos?&lt;br /&gt;—No, Michael, no creo que haya sido descuido, el Kerberos está diseñado para eso, para defender lo que le ordenaron…&lt;br /&gt;—Es bueno que lo hayas… ¿borrado, dijiste…?&lt;br /&gt;Cecilio meneó con la cabeza.&lt;br /&gt;—Michael, no creo que esto se haya terminado…&lt;br /&gt;—¿Por qué?&lt;br /&gt;—Porque los agentes de seguridad, o Kerberos, nunca andan solos. Puede que haya otro… u otros.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866550643539608?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866550643539608/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866550643539608' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866550643539608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866550643539608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/32-descenso.html' title='32. Descenso'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866540859212118</id><published>2007-01-12T21:15:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:16:48.606-08:00</updated><title type='text'>33. Cecilio</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael se le quedó observando mientras volvía a pensar en lo que estaba haciendo allí. La voz de Cecilio se cubrió como si un terciopelo la hubiera apagado un poco. Pero lo más curioso era que sentía que su proceso de pensamiento volvía sobre lo mismo. Una y otra vez.&lt;br /&gt;¿Qué estaba haciendo ahí…? ¿Qué estaba haciendo ahí…? ¿Qué estaba…?&lt;br /&gt;Todo se había convertido en un verdadero mantra. No podía evitarlo. La pregunta era la misma: ¿por qué la recurrencia? En una ráfaga aislada de percepción sintió que ya había pasado un rato dentro de lo mismo y, de un modo extraño se percató de que ya llevaba tiempo de no poder pensar en nada más. Lo curioso era que todo le era familiar en un modo muy agradable.&lt;br /&gt;De algún modo difuso estaba en su casa en la Ciudad de México, y tenía que irse ya a la escuela. La señora Alcira le estaba insistiendo en que se despertara y él, sin razón aparente, no terminaba de hacerlo… porque se quedaba viendo hacia un punto en el espacio de su recámara por minutos completos, como congelado, esperando por el próximo evento externo, que ojalá fuera poderoso lo suficiente como para que le sacara de su absurda concentración.&lt;br /&gt;Sí, una más de sus usuales salidas de la realidad de adolescente… pero ahora la señora Alcira estaba muy lejos, ¿no?&lt;br /&gt;De hecho, ya hacía mucho tiempo que no le hablaba y sería bueno que lo hiciera… para saber cómo se encontraba de salud… y también para saber cómo estaba… la vieja casona de allá por la antigua Avenida de los Insurgentes Sur… y… es que sentía qué…&lt;br /&gt;—¡MICHAEL! ¡ MICHAEL! ¡DESPIERTA!&lt;br /&gt;La señora Alcira, ordenándole que se levantara. Pero algo le estaba pasando, sus gritos sonaban demasiado lejos. Despertaría a todo el mundo.&lt;br /&gt;Como si fuera un abrir de ojos después de haberse quedado dormido por muchas horas, Michael vio con toda su incredulidad a Cecilio a no menos de cuatro centímetros de distancia. Y le estaba gritando.&lt;br /&gt; La mirada de Michael también se posó en las manos de Cecilio golpeándolo en sus mejillas una y otra vez. Pero la voz del agente digital seguía casi sin escucharse, como si estuviera detrás de una ventana y entre ellos hubiera un cristal de más de diez centímetros.&lt;br /&gt;Y eso era lo raro. No debería gritarle. El dolor de las bofetadas empezaba a llegar a su cerebro y a su conciencia.&lt;br /&gt;Michael gritó:&lt;br /&gt;—¡CECILIO! ¡BASTA! ¡¿QUÉ ME HACES?!&lt;br /&gt;Cecilio no contestaba y encima de eso, insistía en abofetearle.&lt;br /&gt;—¡¿NO ME ESCUCHAS?!&lt;br /&gt;Michael, incrédulo, se dio cuenta en ese momento de que no estaba moviendo la boca. Intentó levantar las manos hasta que, después de un gran esfuerzo, pudo interponerlas entre Cecilio y él.&lt;br /&gt;Cecilio se detuvo y dijo:&lt;br /&gt;—¿Ya me oyes? ¿Estás despierto?&lt;br /&gt; Michael reunió fuerzas y recordó, en toda su extensión, su dolor de garganta.&lt;br /&gt;—S-sí. ¿Qué te pasa? ¿Por qué me estás golpeando?&lt;br /&gt;La voz de Michael se oía con cierta sensación de ira, decepción y tristeza.&lt;br /&gt;A diferencia de la de Michael, la voz de Cecilio se oía con un tono de alivio:&lt;br /&gt;—Estuviste como ido mucho tiempo. No podía despertarte. Empecé a tener miedo, Michael, ¿Sabes lo que te estoy diciendo? Empecé a sentir miedo. Miedo, por ti, Michael, de que no pudieras volver del freeze en el que caíste...&lt;br /&gt;—¿Freeze? ¿Estuve congelado? ¿Por cuánto tiempo?&lt;br /&gt;—Un buen tiempo… ¿cómo te sientes?&lt;br /&gt;—Mejor, supongo. Y qué curioso —Michael se estiró y suspiró—. Ya no me siento tan cansado, excepto por las bofetadas. Ya no perdamos el tiempo. Sigamos buscando.&lt;br /&gt;Cecilio se le quedó viendo. Al cabo de un instante dijo:&lt;br /&gt;—Espera, Michael, creo que ya lo tenemos…&lt;br /&gt;—¿Cómo? Si nada más te dejé por… poco rato, ¿no?&lt;br /&gt;—Estuve buscando mientras esperaba en vano que te despertaras. Y por otro lado, también pensé que tu «congelamiento» te daría oportunidad para descansar. Y, de hecho, ya encontré casi con certeza lo que buscamos… Ven…&lt;br /&gt;—Te sigo. Oye, ¿y él… o los agentes?&lt;br /&gt;—No hay más señales de ellos, además, lo tengo todo resuelto.&lt;br /&gt;—¿Qué hiciste?&lt;br /&gt;—Al rato te lo digo… Vamos, son como cien pasos hacia abajo —dijo señalando el rumbo. Empezó a caminar y Michael lo siguió, obediente, estirándose un poco al hacerlo…&lt;br /&gt;Bajaron la galería cubriendo la amplia curva del pasillo. Michael no podía evitar preguntarse qué más información contendrían los diversos cajones. No quería detenerse porque sabía que querría saber más y más y tal vez no tendría el tiempo para hacerlo.&lt;br /&gt;Caminaron los más o menos cien pasos que dijo Cecilio. Cajones, iconos, y más iconos. Estrellas, torres de petróleo, medias lunas, los tres electrones dando la vuelta al núcleo, imágenes así.&lt;br /&gt;Al fin encontraron una caja con los círculos olímpicos negros, tal como había predicho Michael.&lt;br /&gt;—Antes de abrir éste —dijo Michael señalando hacia los demás cajones—: ¿has hecho el intento de abrir algún cajón de los otros?&lt;br /&gt;—No, pero creo que no habrá problema si me pasas el metapassword.&lt;br /&gt;Michael así lo hizo.&lt;br /&gt;Cecilio tomó el metapassword y lo accionó.&lt;br /&gt;El cajón se deslizó con suavidad hacia fuera. Michael vio hacia el interior sin saber qué esperar. Cuando pudo hacerlo se quedó un tanto decepcionado. Había un solo cubo, al parecer de cristal, nada más. Cecilio lo tomó en su mano y lo alzó por sobre la mirada de Michael. El cubo cristalino brilló en su interior iluminando a Cecilio.&lt;br /&gt;—Es un cubo de memoria, ¿no?&lt;br /&gt;—Se podría decir. Creo que aquí está todo lo que venías a buscar.&lt;br /&gt;—¿Allí? ¿Estará completo? Es decir, ¿qué hay allí?&lt;br /&gt;—Lo más probable es que haya ligas o enlaces o direcciones. O la información misma. Sospecho que este cubo es de una capacidad gigantesca. La premisa de este lugar es que son los concentrados de información. Por lo demás, es el único de los cajones con éste símbolo. Deberá de ser suficiente.&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo con curiosidad.&lt;br /&gt;—¿Qué más?&lt;br /&gt;—Nada, vámonos de aquí.&lt;br /&gt;Iniciaron el ascenso. Michael iba adelante. En un momento sintió que Cecilio empezaba a perder velocidad. Se estaba rezagando. Michael se detuvo.&lt;br /&gt;—¿Cecilio, te pasa algo? Te estás quedando atrás.&lt;br /&gt;—No, Michael, es que me siento… muy extraño.&lt;br /&gt;—No me dijiste cómo te golpeó el Agente de Seguridad.&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;—Me temo que fue fuerte...&lt;br /&gt;—¿Qué tan fuerte?&lt;br /&gt;—Algo…&lt;br /&gt;—Aguanta, ya estamos saliendo. Déjame te ayudo.&lt;br /&gt;Michael llevó a Cecilio apoyado en sus hombros. Cecilio dejó incluso de mover las piernas. En una manera rara, Michael no sentía a éste lo pesado que imaginaba que sería. «Será el ambiente, supongo», pensó. También empezó a tener sentimientos de aprehensión: «No hay problema, se curará allá en el velodeslizador… como con el Mesteño y Arlene… sí, sólo hay que llegar…»&lt;br /&gt;Eso le tranquilizó un poco.&lt;br /&gt;Salieron hacia la luz mortecina de nuevo. El contraste ahora hacia lo oscuro otra vez. Michael esperó a que la puerta se cerrara, sin embargo, ésta permaneció abierta. La opresión y sofocación que sintió en el interior de la estructura ya habían desaparecido un poco, aún y que el calor continuaba afuera en toda su fuerza.&lt;br /&gt;Ahora de lo único que estaba seguro Michael era que deberían de salir de esa zona lo más rápido posible y evitar a los demás agentes de seguridad. Tenía la certeza de que estos no tardarían en aparecer y no sabía si estaban preparados para enfrentarlos. Luego solo quedaría llegar por fin al velodeslizador, revitalizar a Cecilio y después, salir de ahí como alma que lleva el diablo.&lt;br /&gt;Cecilio habló despacio:&lt;br /&gt;—Michael, ya déjame… ya me siento un poco mejor… Ya puedo caminar…&lt;br /&gt;—¿Seguro? No te ves muy bien que digamos, ¿estás seguro?&lt;br /&gt;Cecilio tardó en contestar.&lt;br /&gt;—No te preocupes, vámonos, no tenemos tiempo que perder... Ya puedo caminar, te digo.&lt;br /&gt; «Tengo que confiar en él», pensó Michael. Dijo:&lt;br /&gt;—Okey, vamos. Si te retrasas te voy a cargar, ya vi que puedo hacerlo.&lt;br /&gt;Empezaron a caminar. Sólo faltaba pasar una estructura. Michael empezó a verla con la atención de alguien que piensa que nunca la verá de nuevo. De manera extraña, también se dio cuenta de que el aire empezaba a enrarecerse otra vez. Miró hacia el suelo y se percató de una pequeña niebla que parecía emanar de éste empezando a ocultarlo.&lt;br /&gt;—Cecilio, ¿ves eso?&lt;br /&gt;—Sí. Es una niebla, pero no creo que sea peligrosa, no le hagas caso.&lt;br /&gt;—Lo que tú digas…&lt;br /&gt;El calor no disminuía. Michael pensaba en que todo el lugar estaba marcado de cierta índole negativa, inhóspita… si eso tenía algún sentido en este «ambiente», claro.&lt;br /&gt;—Infernal…&lt;br /&gt;—¿Qué dices, Michael?&lt;br /&gt;—Nada, ¿cómo vas tú?&lt;br /&gt;—Bien…&lt;br /&gt;Pero la voz de Cecilio se escuchaba cada vez más débil.&lt;br /&gt;Aún y que faltaba poco para pasar la última bóveda, el hecho de pensar en que por fin dejarían el lugar de las estructuras, ya ejercía en el ánimo de Michael el efecto de un refrigerio. Mientras, en ciertos sentidos, todo esto le estaba dando ya principios de una claustrofobia aguda. Lo primero que haría «afuera» sería acostarse en una alberca con agua fresca al aire libre… Sí, eso es lo que haría…&lt;br /&gt;La última esquina, la última meta de esa sección. Cecilio iba detrás, al parecer ya recuperado en lo físico. Michael ya estaba pasando por el último filo de la estructura viendo de frente.&lt;br /&gt;Ahora estuvo a punto de decir algo cuando con el rabillo del ojo alcanzó a ver una figura difusa. Se volteó hacia Cecilio casi de manera instintiva y su cara palideció como si hubiera visto un fantasma.&lt;br /&gt;Un agente de seguridad, un Kerberos gemelo del que los había atacado dentro de la galería, estaba golpeando a Cecilio en el suelo. Michael ahora sólo alcanzaba a ver la espalda del ser y de Cecilio sólo podía ver su pierna izquierda.&lt;br /&gt;Comprendió que no tenía tiempo que perder. Se fue con todo hacia la espalda del tipo y, tomando impulso desde atrás, descargó con sus dos manos un golpe que hubiera calificado entre los más fuertes que hubiera dado él mismo en su vida, real o digital.&lt;br /&gt;El ser se arqueó y, al parecer, quedó desconcertado. Michael, sin darle opción, también le soltó una patada en el costado derecho. El impacto de la misma le sorprendió, ya que desconocía que fuera capaz de concentrar y realizar tanta fuerza.&lt;br /&gt;Michael sabía que debía ir por la bolsa de Cecilio para poder tomar el metaformato. Al ir a alcanzarla, sintió una poderosa pinza en su tobillo que le retuvo. El agente había dejado a Cecilio y ya iba por él. Se dejó caer y, de algún modo, se manejó para zafarse del Kerberos con la ayuda de una certera patada.&lt;br /&gt;Alcanzó la bolsa y tomó el metaformato. Cómo pudo, lo accionó contra el agente. El impacto le dio a éste en la cara.&lt;br /&gt;Ante la sorpresa de Michael, que esperaba que eso le hubiera bastado al agente para desaparecerlo, el Kerberos número 2 sólo cayó de manera absurda, casi cómica, de sentón. Pero ni se disolvió, ni se transparentó, ni nada.&lt;br /&gt;Se preguntó el porque de la inefectividad, si el golpe fue de lleno en la cara. Trató de examinar a como entendió el arma para ver si tenía una especie de seguro o algo similar. Sin encontrar nada de eso, volteó para ver a Cecilio, temiendo lo peor.&lt;br /&gt;Cecilio estaba intacto en el suelo, por lo que podía juzgar Michael. Volteó hacia al ser digital para verificar que no se movía. Al comprobarlo, y ya más tranquilo, fue hacia su amigo digital.&lt;br /&gt;La cara de Cecilio estaba serena, al parecer sin daño. Se relajó al no verle ningún daño profundo.&lt;br /&gt;—Cecilio… —Michael preguntaba con ansiedad.&lt;br /&gt;—¿Qué pasa? —Abriendo los ojos, el agente contestó con cierta dificultad.&lt;br /&gt;La tranquilidad se evaporó de la mente de Michael. Se recompuso un poco y contestó:&lt;br /&gt;—Pensé que estabas…&lt;br /&gt;—¿Muerto…? No, los seres digitales… como yo, no… morimos en el mismo contexto que ustedes… pueden hacerlo… No, no estoy muerto.&lt;br /&gt;—¿Estás herido?&lt;br /&gt;La voz de Cecilio estaba calmada de manera inusual, sólo interrumpida por pequeñas pausas.&lt;br /&gt;—Supongo que… sí. Tengo en este instante un funcionamiento… ¿parcial? No sé si eso tenga que causar dolor… ó pena… ó melancolía. Lo que pienso es que tengo una sensación desconocida de no haber cumplido… algunas de mis… reglas originales. Poincaré no estará muy… contento conmigo…&lt;br /&gt;—Cecilio, a mí nadie me advirtió… digo… Poincaré no me advirtió que te podría… pasar algo…&lt;br /&gt;—Mira, Michael, espero que encuentres… la salida… ya hice algunos… preparativos.&lt;br /&gt;Michael estaba totalmente atónito, tanto por el ataque del agente de seguridad número dos, que estaba a sus pies y que podría despertar en cualquier momento, como por asimilar lo que Cecilio estaba diciendo en ese instante.&lt;br /&gt;—Michael, quiero que salgas de aquí… toma mi bolsa…&lt;br /&gt;—Pero todavía te puedo sacar de aquí, ¿no? Es más, ya no digas nada, me imagino que Poincaré te puede regenerar... ¡Vamos, que tengo que llevarte al velodeslizador!&lt;br /&gt;—Eso no importa de momento… tienes que salir de aquí con el cubo... Toma la bolsa, el metaformato, el antivirus y el metapassword. El metapassword es importante…&lt;br /&gt;—El metaformato no está funcionando como debe. No desapareció a ese tipo —señaló hacia atrás—.&lt;br /&gt;—Quizás es… que el metaformato ya no es tan fuerte como al principio. Ya es el segundo agente. Tienes que irte ya… Yo también tengo que… irme ya…&lt;br /&gt;—¡Cecilio! ¡Espera… no puede ser! ¡Tienes que reunir fuerzas de algún modo! ¡Tengo que sacarte de aquí!&lt;br /&gt;Michael estaba muy alarmado. Por un lado, su sensación de malestar aumentaba por la culpa que sentía por no haber podido proteger del todo a Cecilio, y por el otro, y empeorándolo más, quería que su amigo digital viviera sólo porque sin sus conocimientos para él sería imposible salir de ahí. Por el bien de los dos, tenía que salvarlo…&lt;br /&gt;—Michael… voy a ver a mi… creador… o voy a ir de… vuelta a ese lugar que te mencioné ya hace tiempo… de donde vine…&lt;br /&gt;Michael se sentía en la frustración e impotencia por no poder hacer algo.&lt;br /&gt;—El cielo —recordó con tristeza—.&lt;br /&gt;—El cielo —repitió Cecilio y sólo se desvaneció en el piso, así, sin más.&lt;br /&gt;En medio de un terreno desconocido, hostil y peligroso, aún faltando mucho por recorrer para llegar hasta LIZ, Michael se sintió sólo. Muy sólo. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866540859212118?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866540859212118/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866540859212118' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866540859212118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866540859212118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/33-cecilio.html' title='33. Cecilio'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866525199893464</id><published>2007-01-12T21:13:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:14:12.003-08:00</updated><title type='text'>34. Milena</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los relámpagos seguían a lo lejos, cruzando las tierras rojizas de la muralla de fuego. Michael veía hacia el lugar vacío en el que su amigo acababa de desaparecer. «Como si mi amigo nunca hubiera existido», pensó, y al cabo de un segundo se sorprendió un poco. Suspiró. «Raro que le diga mi amigo a un ser que era sólo una esencia de software y reglas, corporeizada de manera digital… pero que era mi amigo al fin y al cabo, supongo…». Se sentía apesadumbrado en lo más hondo. Le invadió la sensación de consternación similar a cuando alguien muere o desaparece.&lt;br /&gt;Se quedó viendo al Kerberos número 2. Ingenuo, pensó en que ojalá y que no despertara, como si eso bastara para que se cumpliera su deseo.&lt;br /&gt;Miró hacia el horizonte, y luego hacia las estructuras. Había pasado tanto y apenas estaba en la mitad del camino. Pensó en Cecilio, en Belux, en la sonrisa demencial de Arlene, el virus arlequín…&lt;br /&gt;Tendría que tener cuidado… y valor. Verificó la bolsa y empezó a caminar rumbo al velodeslizador. Tendría que ser deprisa, ya que podría caer en otro congelamiento. Esa era una amenaza que pendía sobre su cabeza debido a que sólo Cecilio era capaz de despertarlo de su freeze. Sin Cecilio sencillamente no habría despertar. Tuvo una idea: tendría el metaformato apuntado hacia él mismo para el momento en que sintiera la primera sensación de divagación y así causarse un daño lo suficiente para despertar.&lt;br /&gt;También habría otros detalles más prácticos por las cuales sí preocuparse pero esperaba confiar en la filosofía intuitiva de Poincaré en cuanto a controles del velodeslizador y del navegador para llegar hasta LIZ.&lt;br /&gt;Después de caminar un buen rato ya había dejado de ver hacia atrás, las huellas del camino de llegada de ellos mismos eran las que le servían ahora de guía para retornar al velodeslizador.&lt;br /&gt;Se detuvo un momento para verificar su estado. Se repitió quién era y de dónde venía. Todo bien. El cansancio estaba presente, pero no le impedía estar atento y en sus sentidos. Para volver a andar volteó hacia atrás, ya de una manera más mecánica que consciente.&lt;br /&gt;De manera increíble, el agente de seguridad número dos, el Kerberos, estaba detrás de él, justo a su alcance.&lt;br /&gt;La rapidez, el despojo del metaformato y el golpe en la cabeza dado por el Kerberos a Michael, fueron todos en un segundo. Sin saber cómo, Michael ya estaba en el suelo desamparado con el Kerberos de pie frente a él.&lt;br /&gt;Cerró los ojos, otra vez sintiendo que el desaliento se apoderaba con rapidez de su alma. Lo que era peor, ese desaliento le empezaba a obligar a su mente a divagar, como si el escaparse de sí mismo fuera lo único que le podría salvar. Además, ¿quién le garantizaba que no despertaría en el laboratorio y que no vería a Sri Sol, a Poincaré, y al doctor Mistral delante de él? Todos tranquilos y contentos. Era cierto, era un deseo que podía llevar a cabo en cualquier momento, ¿no?&lt;br /&gt;Pero una voz muy adentro le decía que no, que estaba en la zona desconocida de la muralla de fuego y que delante de él estaba un Kerberos. En contra de su voluntad empezó a deslizarse. Todo era un túnel sin fondo… sin fondo…&lt;br /&gt;Abrió los ojos por un segundo, quizás en su último esfuerzo de auto-obediencia corporal y, antes de poderlos cerrar, vio una escena que lo dejó atónito: dos figuras borrosas que estaban por encima de él, no sólo una.&lt;br /&gt;Serían Kerberos, los dos. Pero no parecía que estuvieran enfrascados en una discusión para ver qué hacían con él.&lt;br /&gt;No. Parecía que estaban peleando.&lt;br /&gt;Cerró los ojos y se dejo abandonar. La voz de alguien parecida a Cecilio, pero con tonos como de mujer, mas agudos, le recordó una vez mas a Sri Sol…&lt;br /&gt;Abrió los ojos, y de inmediato creyó desvariar. Por alguna razón estaba dentro del velodeslizador viendo hacia atrás, hacia popa, y éste avanzaba, sentía la brisa, tal vez no mucha, pero ya era algo. La muralla de fuego, las estructuras, todo parecía haber quedado atrás. Michael se quedó tan aliviado de lo sucedido. Cecilio le tendría que contar todo.&lt;br /&gt;Cecilio. Pero… Cecilio estaba muerto…, ¿no? O si no, desaparecido. No habría podido regenerarse… ¿verdad? ¿O sí?&lt;br /&gt;¿Qué estaba pasando?&lt;br /&gt;«¡Cecilio se recuperó!» Michael pensó, en confusión. Sí, tenía que ser, su amigo agente digital lo había salvado de manera inesperada. Eso debió haber sido. ¿Quién más?&lt;br /&gt;Se incorporó con pesadez.&lt;br /&gt;—¿Cecilio?&lt;br /&gt;Había un ser, sí, pero no era Cecilio. Empezando porque éste ser tenía cuerpo de mujer.&lt;br /&gt;—¿Quién eres tú?&lt;br /&gt;Ella volteó. Una mujer atractiva, pero sin llegar a bella, pelo largo, liso y de color negro, nariz un poco grande pero de cierta extraña manera atrayente, ojos grandes, vestida con traje de faena de un color gris indefinido, se sonrió y le dijo.&lt;br /&gt;—¿Yo? Soy un regalo de Poincaré, para ti.&lt;br /&gt;Michael estaba totalmente asombrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos dos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién eres? O debería más bien preguntar: ¿qué eres?&lt;br /&gt;La respuesta no se hizo esperar.&lt;br /&gt;—Me llamo Milena.&lt;br /&gt;Su voz era suave, agradable.&lt;br /&gt;—¿Milena? ¿De dónde se le ocurrió a Poincaré tal nombre?&lt;br /&gt;—No sé… Lo relacionó con un tal Kafka…&lt;br /&gt;—Kafka… Me duele la cabeza… ¿Qué pasó? ¿Y el Kerberos…? Me golpeó... Todavía faltaba mucho para llegar aquí… —se volteó alarmado—. ¿Y el antivirus, el metaformato y el metapassword…?&lt;br /&gt;—No te preocupes… aquí los tengo. Primero las buenas noticias. No soy un duplicado de Cecilio. Pero sí soy un agente de información, en este caso, el de respaldo. Mi... esencia, yacía aquí mismo en el velodeslizador. En el momento antes de la desaparición de Cecilio, éste alcanzó a transmitir un mensaje hacia acá que disparó el proceso de mi creación… ¿Cecilio no te dijo nada?&lt;br /&gt;—No, creo que no le di tiempo o tal vez no consideró que fuera necesario. ¿Qué pasó luego?&lt;br /&gt;—Me di a la tarea de ir a tu encuentro. Creo que ya sabrás que sería casi imposible la tarea de salir de aquí por tu propia cuenta. Bien, pues esa es la razón principal por la cual Poincaré preparó el respaldo, por si le pasase algo a Cecilio, lo cual  estoy comprobando, me temo.&lt;br /&gt;A Michael le daba vueltas la cabeza. Milena siguió hablando:&lt;br /&gt;—Te encontré a tiempo como para salvarte de tu freeze y de tu encuentro con el Kerberos, el número 2, me parece… forcejeamos un poco y lo alcancé a destruir con la ayuda del metaformato. Luego te cargué y volvimos aquí.&lt;br /&gt;—¿Tú sola? Pensé que se necesitaban dos para destruir a un Kerberos…&lt;br /&gt;—Sí, pero éste ya estaba dañado, no fue problema. El problema ahora es el Kerberos tres…&lt;br /&gt;—¿El Kerberos tres?&lt;br /&gt;—Yep. Éste apareció aquí mismo. En el velodeslizador.&lt;br /&gt;Michael no podía dar crédito.&lt;br /&gt;—¿Aquí? ¿Y qué paso?&lt;br /&gt;—Bueno, pues yo llegué aquí contigo y te deposité ahí en donde despertaste. Vine a los controles, puse en marcha la nave y ahí me atacó. Me imagino que me siguió o que buscó un atajo o que el Kerberos dos le avisó… no lo sé. Para esto, yo ya estaba preparada y no me costó mucho tumbarlo. Luego rápido se levantó, me atacó y me empujó… yo creía que venía hacia mí pero me evitó y… por eso son las malas noticias… se fue de lleno con los controles del velodeslizador y empezó a golpearlos. Forcejeé con él y pude aventarlo hacia abajo por la puerta, que seguía abierta, aprovechando que ya estábamos avanzando un poco… allá quedó.&lt;br /&gt;—¿Cuáles son las malas noticias?&lt;br /&gt;—Como ves, sí podemos navegar. El problema es que las bitácoras están inservibles… —Michael se sobresaltó—. Eso quiere decir que podríamos ir de canal en canal por los ciclos de los ciclos, así sea, sin poder llegar a nuestro puerto de comunicaciones origen...&lt;br /&gt;—Estamos perdidos, entonces…&lt;br /&gt;La voz de Michael fue casi un susurro. Dijo Milena:&lt;br /&gt;—Bueno, en realidad es un poco peor que eso, Michael.&lt;br /&gt;—¿Por qué es peor?&lt;br /&gt;—Creo que no contamos con el tiempo que quisiéramos. Tú no puedes estar por más de dos minutos más de tiempo real aquí. Según veo ya estás sufriendo desconectes, o freezes, de tu conciencia más seguidos, eso quiere decir que estás llegando a tus límites, así dicho sin más…&lt;br /&gt;—¿Entonces sí que es peor? ¿Qué, no hay salvación?&lt;br /&gt;—Así parece. Por el momento…&lt;br /&gt;—¿Que quieres decir con «por el momento»?&lt;br /&gt;—Bueno, no nos vamos a quedar aquí, tenemos que avanzar y lo vamos a hacer. Veamos, el velodeslizador está dañado en su sistema de orientación y navegación… pero puede avanzar…&lt;br /&gt;Milena hizo una pausa antes de continuar.&lt;br /&gt;—La situación es clara, Michael, el velodeslizador, el cubo de cristal de memoria, tú mismo, yo… no vamos a poder salir de aquí solos…&lt;br /&gt;Michael sintió que había saltado de la sartén al fuego.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866525199893464?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866525199893464/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866525199893464' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866525199893464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866525199893464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/34-milena.html' title='34. Milena'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866518542131037</id><published>2007-01-12T21:11:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:13:05.440-08:00</updated><title type='text'>35. Superping</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En LIZ: T menos cuatro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poincaré veía la pantalla principal en la que se seguían los signos vitales de Michael. Nadie se había movido del cuarto de la PoliU, ni Sri Sol, ni el doctor Mistral. La tensión se estaba poniendo más de manifiesto en los tres, conforme pasaba el tiempo. Lo que al principio sería una interesante y rápida experiencia, se estaba convirtiendo en una espera angustiante. El cronómetro marcaba ya los dieciséis minutos de haberse iniciado la travesía digital. Nadie ignoraba que faltaban sólo cuatro para que Michael entrara en la zona de peligro.&lt;br /&gt;El cuerpo inerte en la plancha se veía sudar aún con el aire acondicionado. Los controles relativos al estado físico estaban alterados en el sentido de agitación. El doctor Mistral se veía preocupado.&lt;br /&gt;Sri Sol expresó lo obvio:&lt;br /&gt;—Algo está pasándole…&lt;br /&gt;—No te preocupes, Sol —le contestó Poincaré—, según sus ondas cerebrales, sólo ha estado soñando.&lt;br /&gt;—¿Seguro? Se me hace raro en estas condiciones…&lt;br /&gt;—Cosas más extrañas pasan…&lt;br /&gt;Mistral intervino:&lt;br /&gt;—Poincaré, esa seguridad tuya por la que andas por el mundo es la que me impresiona —el doctor se dirigió a Sri Sol—: Y tú, ¿ya lo conocías?&lt;br /&gt;La aludida contestó:&lt;br /&gt;—Me lo presentó Michael. Así me platicó que era —señaló al aludido que permanecía tranquilo—. Por lo que no fue sorpresa… su manera de ser.&lt;br /&gt;Sri Sol también se sintió complacida por la repentina atención.&lt;br /&gt;—Bueno, así soy, y qué —interrumpió Poincaré—. Yo ya lo sabía… —su tono de voz cambió—: ¡Alto! ¡No se muevan, esperen!&lt;br /&gt;Su cara estaba transformada. Empezó a dar comandos con el teclado y a dictar en voz baja por el micrófono.&lt;br /&gt;—¿Qué está pasando? —preguntó Sol, con evidentes nervios:&lt;br /&gt;Poincaré le hizo una seña con la mano para que esperase. Con la otra tomó el micrófono y preguntó:&lt;br /&gt;—LIZ, ¿qué pasa? Reporta en la pantalla…&lt;br /&gt;El mensaje apareció casi de manera inmediata llenando la misma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; PERDIDO EL CONTACTO DEL VIAJANTE Y DEL AGENTE DE INFORMACION &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; NO SE ENCUENTRAN RASTROS DEL VIAJANTE Y/O DEL AGENTE DE INFORMACION EN NINGUNA BITACORA ACTUALIZADA. REVISADOS NODOS COMUNICANTES EN LAS 23 RUTAS PROBABLES DE VIAJE &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; ÚLTIMA POSICION RETRANSMITIDA: &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; REGISTRADA &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; DIAGNOSTICO: &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; EL VIAJANTE Y EL AGENTE DE INFORMACION ESTAN PERDIDOS &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; RECOMENDACION: &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; RECUPERACION INMEDIATA &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; DE NO HACERSE ASI, POSIBLE DAÑO MENTAL IRREVERSIBLE EN EL  VIAJANTE &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; RECOMENDACION DE PROCEDIMIENTO A SEGUIR:&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;SUPERPING&lt;br /&gt;SUPERPING&lt;br /&gt;SUPERPING&lt;br /&gt;SUPERPING &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poincaré habló sin ninguna vacilación:&lt;br /&gt;—Escucha, LIZ, ¿cuánto tiempo tenemos?&lt;br /&gt;La pantalla volvió a iluminarse de manera instantánea:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &gt;&gt; MENOS DE TRES MINUTOS &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de Poincaré quedó congelada. Pero el efecto no le duró más de dos segundos. Les explicó sin más:&lt;br /&gt;—Como ya sabrán, no tenemos tiempo que perder. Primero, permítanme: debo hacer esto yo sólo…&lt;br /&gt;El doctor Mistral y Sol se hicieron para atrás con cierto respeto, de manera inconsciente, viendo cómo Poincaré se transformaba de ser una persona de apariencia jovial, bromista y tranquila, a una máquina de eficiencia trabajando en su elemento, además, con una precisión insospechada.&lt;br /&gt;Poincaré se colocó en la cabeza la vieja diadema micrófono-auricular con la que se sentía a gusto a la hora de comunicarse con LIZ. Al sentarse empezó a teclear y a hablar al mismo tiempo con la computadora, haciéndolo parecer todo como si fuera una rutina que ya llevara ensayada para estas ocasiones. Se dirigió a Mistral:&lt;br /&gt;—Doctor, te pido que estés atento a los monitores de Michael. Podríamos necesitar reanimarlo. —Se dirigió a la chica—: Sol, si no vas a hacer nada más, te suplico… —la cara de Sri Sol palideció— …que le tomes la mano a Michael y reces por él. Mmm... señores, no es necesario decirles que esto va a ser muy… em, bueno, algo difícil…&lt;br /&gt;La cara de Poincaré desmentía un poco el tono grave de su voz. Se sentía, más que verse, que le gustaba jugar, como él dijo alguna vez, al filo del cuchillo. Le gustaba la adrenalina. Mientras tecleaba, empezó a explicar:&lt;br /&gt;—La situación es complicada, pero creo que tenemos una opción. Es arriesgada y extrema, pero es opción al fin y al cabo.&lt;br /&gt;—¿Qué opción es esa? —Preguntó Mistral.&lt;br /&gt;—No hay mucho tiempo, lo único que te digo es que, si Michael no está desaparecido (y estoy convencido que no lo está), entonces está perdido en la red. Y si está perdido es porque no tiene la dirección de regreso. De alguna manera la perdió… Bueno, pues, entonces, por lógica, lo único que podemos hacer en este instante es mandarle la dirección de regreso —señaló a la pantalla de la computadora—: La de LIZ, aquí presente.&lt;br /&gt;—¿Cómo?&lt;br /&gt;—¿Cómo? Con un superping...&lt;br /&gt;Las caras de sus amigos mostraron, como de costumbre, la ignorancia de lo que Poincaré estaba hablando. Al fin, Sri Sol habló:&lt;br /&gt;—¿Qué es eso del superping?&lt;br /&gt;—Te lo voy a ir explicando una vez lo lance. LIZ, escúchame: Proceso Superping. Todo listo. Direcciones, rutas, atajos, passwords necesarios, si fuera necesario hacer cambio de prioridades del «paquete».&lt;br /&gt;La pantalla contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; OBVIO &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; TODO LISTO. DA LA ORDEN &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poincaré ordenó con la mano en la diadema:&lt;br /&gt;—Muy bien: ¡YA!&lt;br /&gt;En la pantalla apareció no habiendo acabado aún de dar la orden:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; SUPERPING EN PROCESO &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; RESPUESTA EN NO MAS DE 90 SEGUNDOS &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor preguntó:&lt;br /&gt;—Lo del tiempo, así como lo estás presentando, ¿es muy preciso? Es decir, ¿son exactamente ochenta y cinco segundos tal como dice ahí —señaló hacia el cronómetro—, los que le quedan a Michael… de sanidad mental?&lt;br /&gt;—Más o menos... No lo sé... No debemos correr riesgo ni abusar de alguna pequeñita reserva que tengamos por ahí. Podríamos lobotomizar a Michael sin proponérnoslo. ¿Y qué vamos a hacer con Michael de vegetal?&lt;br /&gt;Sol emitió un gemido apagado. Volteó a ver, con la cara llena de temor, al cuerpo de Michael, lleno de cables para todas partes, y luego, a la mano de él. La apretó con fuerza.&lt;br /&gt;Poincaré dejó el teclado.&lt;br /&gt;—Ahora veremos si el proceso sirve de algo. Es lo bueno de esto… Los resultados se verán casi de inmediato… Claro, si son buenos o malos. Además, supongo que no podemos fallar… Me explicaré: bien, Michael en este instante está en conexión con LIZ a través de las conexiones hápticas y de su inducción cyberhipno. La parte fisiológica del asunto no sería problema si ésta fuera una sencilla prueba de cinco minutos como la de ir por ahí a visitar un site, con un agente de información como Cecilio, para luego volver con una experiencia, no lo dudo, enriquecedora…&lt;br /&gt;Hizo una pausa para tomar un sorbo del agua color azul exótico, su bebida deportista, decía. Continuó:&lt;br /&gt;—El superping es un procedimiento que lanza un paquete conteniendo la dirección de LIZ… que se dirige de tal manera a todas partes, a que barra a toda la Matriz… Cuando digo que es toda, es toda… ¿okey? —Revisó la pantalla y continuó—: Menciono que el superping es la única opción porque va hacia todas partes dentro de la Matriz… pero eso es de lo más ilegal que hay en este ambiente; por un lado, porque entorpece el tráfico normal de información, en ocasiones trastocándolo seriamente; y por el otro, es muy posible que todo mundo sepa también que nosotros fuimos los que lo lanzamos y, si eso se sabe, algunas personas que no nos quieren mucho puede que adivinen o intuyan tras de lo que estamos y quizá sigan nuestro rastro hasta aquí… ¿voy muy rápido?&lt;br /&gt;La voz de Sol fue de ansiedad.&lt;br /&gt;—Sigue...&lt;br /&gt;—De cualquier manera, no nos quedan alternativas —Poincaré miró hacia el cuerpo de Michael—, ya dije, si no funciona como lo esperamos, tal vez nos quedaremos con una persona en estado vegetativo…&lt;br /&gt;Mistral habló:&lt;br /&gt;—Pero van a saber que fuimos nosotros… No entiendo, ¿cómo lo evitarás?&lt;br /&gt;—El superping está disfrazado de ping normal, o sea, un señalizador que sirve para que una máquina o nodo diferente te reconozca y te conteste de manera similar. Es un proceso de sondeo, así lo hacen entre submarinos bajo el mar, y así lo hacen con las redes de comunicaciones, pero un superping, aparte que es más inteligente, busca un objeto que nosotros le describimos y evita los que no son.&lt;br /&gt;Tomó otro trago y continuó:&lt;br /&gt;—Cuando el superping encuentre al velodeslizador, la metáfora que elegimos Cecilio y yo, éste será el único objeto en la Matriz con el que va a realizar una transferencia de direcciones. Si por casualidad se encuentra con cualquier otro objeto distinto va a destruirlo, de ese modo no dejará rastros…&lt;br /&gt;—¿Funcionará? —Preguntó una Sol, ya bastante nerviosa.&lt;br /&gt;—No lo sé, nunca lo he probado… ¿qué no te dije que estaba prohibido? Lo sabremos, pues, en los próximos… —miró hacia el cronómetro—: treinta segundos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos dos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una zona no determinada de la Matriz, un par de figuras en las sombras esperaban con calculada paciencia a sus próximas víctimas. Los tiempos habían sido benévolos para ellos. Habían llegado agentes perdidos que fueron, ¿cómo decirlo?, absorbidos dentro de ellos. Bueno, a casi todos, la única excepción fue la de los extraños de hacía poco tiempo.&lt;br /&gt;El ser mas grande y oscuro aún tenía dudas de si sus mensajes de advertencia habían llegado a su destino. El otro ser con traje a rombos estaba en cuclillas haciendo el equivalente del relamido gatuno para su extraña especie.&lt;br /&gt;—¿Sabes, Mesteño? Tengo hambre otra vez… ¿por qué siempre tengo hambre?&lt;br /&gt;—No tengo idea, querida, el comer demasiado, tal vez ese ha sido siempre tu destino, el alimentarte de los muchos infelices de este mundo…&lt;br /&gt;—¿Tú crees? Porque yo… —algo le capturó su atención— ¡hey! Espera… ¿qué es lo que viene ahí?&lt;br /&gt;Arlene apuntaba hacia uno de los canales de traslado por el que Michael y Cecilio habían llegado, al parecer hacía ya una aeternidad.&lt;br /&gt;Por el canal se veía llegar un bólido de luz, que de momentos parecía que se convertía en una especie de locomotora a velocidad altísima rompiendo las distancias, ó como si se hubiera forzado a todo un cometa viajar por un carril vehicular cualquiera.&lt;br /&gt;El bólido electroluminoso era plateado en su totalidad, pero generaba destellos violetas encendidos, plateados y dorados. Pasaría frente a los dos depredadores digitales en cualquier momento.&lt;br /&gt;—¡Mesteño, tengo miedo!&lt;br /&gt;La voz de Arlene sonó como un chillido. La pieza de ajedrez le contestó con el mismo apremio:&lt;br /&gt;—¡Tírate al suelo! ¡Pronto!&lt;br /&gt;—¡Aahhh! —Gritó ella.&lt;br /&gt;Por un instante no vieron nada. Todo alrededor de sus dispositivos visuales fue inundado por la luz. Un sonido tal como el que se siente al lado de una turbina de jet, y que hubiera ensordecido a cualquiera, los dejó muy aturdidos.&lt;br /&gt;Al siguiente momento, todo había pasado. El tono de la luz en retirada había cambiado a uno violeta y, en un segundo, ya había mutado hacia un matiz azul, como si fuera parte de un efecto Doppler digital. El sonido se había achicado hasta confundirse con el ruido de fondo de siempre.&lt;br /&gt;Arlene preguntó:&lt;br /&gt;—¿Qué fue eso?&lt;br /&gt;El Mesteño, con la mirada pensativa y viendo hacia el horizonte, le contestó con una seguridad no muy convincente y con un tono de respeto en su voz:&lt;br /&gt;—Signos del Gigalipsis que quizá ya está cerca…&lt;br /&gt;—Estemos amparados… abrázame, Mesteño.&lt;br /&gt;La bestia miró al ser menor con algo que parecía ser ternura.&lt;br /&gt;—No debo hacerlo, Arlene. Podría olvidarme de quién eres, de lo que significas para mí… podría devorarte, inclusive...&lt;br /&gt;—No me importa. Abrázame, si es el Gigalipsis lo que sigue, como quiera desapareceremos, si no, confío en ti y en tu lealtad.&lt;br /&gt;La abrazó. La devoró.&lt;br /&gt;Ya solo, el monstruo se dijo a sí mismo:&lt;br /&gt;—No importa. Otro día llegará otra... ¿Por qué me habría de importar…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo agentes de información perdidos yaciendo frente a sus datacápsulas rotas, al lado de majestuosos canales de información, que, como en escena bucólica de campesinos japoneses trabajando en sus arrozales, vieron un tren bala majestuoso color plateado moviéndose a toda velocidad, frente al cual sólo inclinaron la cabeza y fueron confundidos más en su existencia. Al mismo tiempo, fueron convencidos que atestiguaron otro signo más del Big Crunch. Pero ya eso estaba más allá de su propia desesperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los nodos comunicantes públicos y secretos el bólido causó daños de consideración porque, debido a sus especiales características, no se detuvo ni para registrarse en bitácoras, o para detenerse en los puentes, ni siquiera para hacer traducciones de protocolo. Es más, ni siquiera respetó ningún nodo, no teniendo por qué hacerlo, realmente.&lt;br /&gt;Por fin, el superping llegó al filo de las zonas oscuras no registradas.&lt;br /&gt;—Michael, ¿estás bien?&lt;br /&gt;Al principio, el aludido no pudo contestar quizá debido a que estaba todavía asimilando, a como podía, por lo que había pasado y por lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;—Sí, sí estoy bien…&lt;br /&gt;—Verás que ya dejamos poco a poco la zona en la que avanzábamos a pausas… ya se siente de hecho, cada vez una mayor aceleración…&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo nos queda para llegar? —Preguntó Michael, dudoso.&lt;br /&gt;—No te preocupes, el suficiente…&lt;br /&gt;—Milena, me es difícil creerte, creo que es sólo un buen deseo de tu parte…&lt;br /&gt;—Como gustes. En cualquier momento… puede pasar el milagro…&lt;br /&gt;—¿Milagros? ¿Cómo puede un ser digital creer en…?&lt;br /&gt;—¡Michael, agárrate de lo que puedas y cierra los ojos!&lt;br /&gt;Michael reaccionó de manera inconsciente hacia donde se refería Milena y sólo alcanzó a ver una repentina luz gigante que venía hacia ellos con mucha velocidad. Cerró los ojos y ni siquiera alcanzó a reaccionar en agacharse. Sus últimos pensamientos fueron para Catherine y para Sol.&lt;br /&gt; Poincaré había previsto que en el caso de que el Bólido del superping se encontrara de frente con cualquier paquete que no fuera el velodeslizador lo ignoraría, pero sabía que la cauda del cometa digital podría alterar al pobre paquete atravesado en su camino, hasta el punto de dejarlo inservible por el impacto… o de destruirlo en su totalidad.&lt;br /&gt;Este no fue el caso.&lt;br /&gt;Bólido y velodeslizador se encontraron de lleno. El impacto fue brutal. La luz se derramó por todas partes y el velodeslizador quedó lleno de toda la energía, potencia y luminosidad que fueran posibles, derramando destellos «eléctricos» por todos lados de su estructura metálica. El Bólido desapareció, integrado con el velodeslizador, quedando un aura extraña luminosa alrededor que terminó por deshacerse en pequeños reflejos morados.&lt;br /&gt;La nave quedó detenida de momento. Por un instante Michael alcanzó a sentir que se le separaban las articulaciones, y se estremeció de pensar lo mal que la hubiera pasado si se hubiera soltado de las sillas. La zarandeada había sido de escala mayor…&lt;br /&gt;Michael habló con cierta dificultad, acusando los efectos del golpe:&lt;br /&gt;—Milena, sólo porque me tomé la molestia de agarrarme me salve de… ¿Milena?&lt;br /&gt;Milena estaba sentada con la mirada al vacío. Michael vio cómo el velodeslizador refulgía de una manera distinta. También en ese instante, Michael se percató de que la piel de Milena estaba matizada de cierta manera, como si hubiera sido bronceada con una cantidad impresionante de luz solar.&lt;br /&gt;—¿Milena?&lt;br /&gt;Milena despertó como si nada.&lt;br /&gt;«Tal y como lo hacía Cecilio», pensó Michael.&lt;br /&gt; —Vámonos, Michael, no tenemos tiempo que perder.&lt;br /&gt;—¿Ya estás lista? ¿Tan rápido? ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;—El velodeslizador acaba de ser recargado con la dirección de LIZ. No debemos tardarnos, pues aprovecharemos el caos sembrado de momento por el «superpaquete» para volver. Iremos por otras rutas… En marcha.&lt;br /&gt;—Okey, como tú digas, pero...&lt;br /&gt;      —¡Allá vamos! ¡Sosténte!&lt;br /&gt;Michael se sorprendió cómo el velodeslizador tomó una velocidad inusual. En cualquier instante el horizonte cambió de los usuales tonos rojizos a otros al principio ligeramente morados y azules, para después cambiar a los tonos más oscuros. Los canales empezaron a aparecer con sus tonos refulgentes tipo neón, dibujándose por todas partes tal como había sido a principio del viaje. Atrás quedaba por fin la gran muralla de fuego. El Infierno.&lt;br /&gt;Dante volvía. Sin Virgilio, pero con Beatriz. Michael sonrió por el extraño cruce de ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos uno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael dormitaba pensando en Cecilio, en Milena y en todo lo que había pasado. Estaba contento de traer el cubo de cristal consigo y de que ya todo fuera a terminar, y eso era bueno, porque un cansancio real lo estaba dominando. Uno distinto del normal, y que era posible que estuviera relacionado al momento entreguista similar al que sintió cuando las garras del Kerberos lo estuvieron ahorcando.&lt;br /&gt;Pero eso sucedió hacía como mil años.&lt;br /&gt;—Michael, temo que no podemos cantar victoria todavía…&lt;br /&gt;«Ésta Milena, aparte de adivinarme el pensamiento, me lo desmiente cruelmente», pensó Michael. Preguntó, tratando de dominar el tono de temor:&lt;br /&gt;—¿Qué pasa ahora?&lt;br /&gt;—Alguien nos está siguiendo. A toda velocidad…&lt;br /&gt;—¿Puedes ver quién?&lt;br /&gt;—Sí —hizo una pausa—, un Kerberos. El número tres, quizás. El que faltaba. Está lejos aún y a la velocidad que vamos no nos alcanzará, pero…&lt;br /&gt;—Pero, ¿qué?&lt;br /&gt;—Ya pronto llegaremos al puerto… y el problema es que él también llegará…&lt;br /&gt;Michael tragó saliva, nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En LIZ: T menos 15 segundos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; LLEGA PAQUETE CON VIAJANTE &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; PREPARADOS PARA RECIBIR &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt;PUERTO DE COMUNICACIONES 114 SELECCIONADO                                        ENTRADA LIBRE &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; ATENCION ATENCION &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; LLEGA AGENTE DE SEGURIDAD DESCONOCIDO TIPO KERBEROS&lt;br /&gt;PUEDE CAUSAR SERIOS DAÑOS SI ENTRA AL PUERTO DE COMUNICACIONES &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos 15 segundos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael estaba muy preocupado.&lt;br /&gt;—¿El Kerberos? ¿Sigue a la misma distancia?&lt;br /&gt;Milena hizo una revisión e hizo un cálculo mental.&lt;br /&gt;—Creo que sí… Como te dije, es posible que nos aborde en cuanto estemos llegando al puerto. Va a tratar de impedir que lleguemos con LIZ…&lt;br /&gt;—¿Cuánto falta para eso?&lt;br /&gt;Milena se veía segura de lo que estaba haciendo. Dijo:&lt;br /&gt;—Nada. Ya estamos en el área de alcance de LIZ. Ya le comuniqué lo que está pasando. Por las características del Kerberos, no sé si podrán ayudarnos del exterior. Tendremos que actuar rápido cuando llegue el momento.&lt;br /&gt;Michael sólo escuchaba. Se empezó a frotar los brazos.&lt;br /&gt;El puerto de comunicaciones ya estaba a la vista. Michael se volteó para ver al paquete invasor que estaba cerrando la distancia con rapidez.&lt;br /&gt;Llegando al puerto, el velodeslizador frenó e hizo contacto suave.&lt;br /&gt;Milena ordenó gritando:&lt;br /&gt;—¡Michael, baja tú primero! ¡Ten la bolsa! ¡Dentro está el cubo! ¡Rápido!&lt;br /&gt;—¿Tú que vas a hacer?&lt;br /&gt;—Mi objetivo es que llegues allá —señaló hacia la cámara de compresión en la que Michael había llegado en su inicio al espacio digital—, yo me encargo de detener a este tipo…&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo, sin reaccionar, como sin poder comprender. Milena entendió al instante lo que le estaba pasando.&lt;br /&gt;—¡Michael! ¡No entres en el freeze en este instante, por favor! —la voz llena de fuerza y firmeza lo sacudió.&lt;br /&gt;Éste protestó:&lt;br /&gt;—Espera, espera. No estaba entrando en…&lt;br /&gt;¿A qué estaba entrando? Este no era momento para ponerse a discutir, Milena debía entender que estaban en un apuro, no se podía arriesgar la misión, no en este momento. No en este momento, no en este…&lt;br /&gt;La bofetada no se hizo esperar.&lt;br /&gt;Michael puso ojos de sorpresa al ver que ella le había golpeado.&lt;br /&gt;—…en ningún trance.&lt;br /&gt;—¿Estás bien? ¿Estás bien? ¿Cómo te llamas? ¡Contesta! ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;—M-M-Michael... Ya estoy bien…&lt;br /&gt;—¡Corre! ¡Adelántate! ¡Yo te cubro! ¡Apúrate!&lt;br /&gt; Michael obedeció. Volteó a ver qué estaba haciendo la agente digital. De alguna manera, ésta estaba arriba otra vez en la nave y había logrado que el velodeslizador empezara a andar marcha atrás. Cuando éste tomó impulso, ella saltó a la plataforma del puerto, cayendo con cierta gracia. El velodeslizador alcanzó a retroceder una poca distancia pero el paquete invasor del Kerberos llegó casi al mismo tiempo, lo cual generó una colisión considerable.&lt;br /&gt;El impacto cimbró las estructuras y Michael, afectado en la carrera, cayó al suelo. Con el golpe, la bolsa se le soltó de las manos pero pudo recogerla de inmediato. Miró hacia atrás y sólo alcanzó a observar los restos del velodeslizador volando hacia todos lados. Se preguntó de manera ociosa si alguno de esos restos podría dañarle si caían encima de él, pero su pregunta no tuvo ninguna respuesta ya que los escombros no cayeron cerca. Se incorporó y siguió su carrera.&lt;br /&gt;Milena venía detrás. Michael se volteó a verla, a localizarla y asegurarse de que estaba bien, pues no sabía si todavía podría soportar la pérdida de Milena aparte de la de Cecilio. Lo que vio le dejó petrificado. El Kerberos numero tres salía de entre los escombros del velodeslizador lento, pero firme.&lt;br /&gt;Milena le gritó a Michael:&lt;br /&gt;—¡No te detengas! ¡Entra en la cámara!&lt;br /&gt;Si Michael recordaba bien la entrada, era el área que estaría frente a él. Sí, ¡ahí estaba!&lt;br /&gt;Escuchó el grito de Milena. Se volvió a verla.&lt;br /&gt;—¡Michael, recuerda el antivirus! ¡No te preocupes por mí! ¡Cuándo llegues a la tercera cámara, coloca el cubo de cristal en la interfaz, asegúrate de que esté bien conectado!&lt;br /&gt;—¿Cómo lo voy a hacer? —Se preguntó, luego reaccionó—: ¿Tercera cámara? Era sólo una, ¿no?&lt;br /&gt;—¡Olvídalo, no te preocupes, es intuitivo! ¡Luego toca los controles con ambas manos y recuerda, cierra los ojos!&lt;br /&gt;—¿Y tú?&lt;br /&gt;—¿Yo? Yo aquí me quedo... tengo algo pendiente…&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo por un segundo, tratando de suprimir el impulso de ayudar a Milena, pero sintiendo el peso del cubo de información que traía en la bolsa. Contra su voluntad, siguió corriendo hacia las cámaras.&lt;br /&gt;Al llegar a éstas, alcanzó a ver a la distancia cómo Milena, sosteniendo por un lado el metaformato y el metapassword por el otro, se preparaba para el combate con el Kerberos número tres.&lt;br /&gt;«¿Y si son más Kerberos?», pensó Michael, «¿qué va a poder hacer ella sola?».&lt;br /&gt;Llegó a la cámara y entró por la puerta angosta. La observó y comprobó sin sorpresa que estaba tal y como la había dejado al principio de su viaje, nada de detalles, sólo paredes lisas y metálicas, como de bóveda de banco, de acero inoxidable.&lt;br /&gt;Lo que sí le sorprendió, puesto que no lo recordaba, era que había una puerta que conducía a otra cámara y, al mismo tiempo, alcanzó a entrever una tercera cámara más.&lt;br /&gt;Nada más entró por la puerta, y de inmediato del extremo derecho de ésta apareció una cortina o puerta transparente como de cristal o de plexiglass, cerrándose detrás de él.&lt;br /&gt;Esto desconcertó a Michael, sintiéndose por un lado más culpable: «Milena se quedó afuera...»&lt;br /&gt;Haciendo acopio de fortaleza y entereza, recursos que estaban al borde de desaparecer, fue a la cámara siguiente. Estaba agitado y sentía que su pulso estaba acelerado de nuevo. De manera absurda, sintió sudor en el ambiente fresco. Al parecer el calor no se había quedado allá, en la muralla de fuego.&lt;br /&gt;Entró en la segunda cámara. La puerta también se cerró. Escuchó un impacto detrás de él. Volteó con rapidez y se dio cuenta, con horror, que el Kerberos estaba golpeando la entrada. ¡Estaba venciendo la primera puerta de cristal a base de golpes!&lt;br /&gt;La sangre de Michael se fue hasta los pies y, en menos de lo que un impulso nervioso llegase hasta sus piernas, se apresuró a alcanzar la tercera cámara, que aunque parecía estar a cinco pasos, se le hicieron kilómetros. Una vez dentro de la tercera cámara, la puerta de cristal también se cerró de inmediato.&lt;br /&gt;«¿Y Milena? ¿No pudo? ¿O qué? ¿Estaría… muerta?». El pensamiento de Michael fue tan rápido que ni reparó en él.&lt;br /&gt;Aunque ya había tres puertas entre el Kerberos número tres y él, el estar en la tercera cámara no aumentó su sensación de seguridad en lo más mínimo. No tenía idea de qué esperar ni de qué manera Poincaré o LIZ, lo pudieran salvar.&lt;br /&gt;Volteó a ver los interiores de la tercera cámara. La segunda era copia de la primera, pero ésta ya no tenía puerta hacia una cuarta cámara. Observó que había dos tubos adheridos a la puerta y una superficie cuadrada prominente, cuyo tamaño era similar a una de las caras del cubo.&lt;br /&gt;Michael intentó respirar con calma. No lo consiguió con la serenidad que requería, porque los golpes del Kerberos lo ponían cada vez más nervioso. La ansiedad hacía presa de él mientras sacaba el cubo de la bolsa con sumo cuidado. Tuvo una serie de pensamientos de duda tardías respecto al cubo: ¿Y si no fuera el que buscaba? ¿Y si hubiera habido un error y Cecilio se hubiera equivocado? ¿Y si fuera el indicado pero si no tuviera la información que necesitaba? ¿Y si se dañó cuando se le cayó hacía un momento?&lt;br /&gt;Un golpe más estruendoso lo sacó del ensimismamiento.&lt;br /&gt;Ya no sabía con certeza si estaba en un freeze o en una simple desconcentración más manejable. Cada vez más se adueñaba de él un sentimiento de desesperación.&lt;br /&gt;Escuchó más impactos y vio con pasmo que la primera puerta se había vencido y que el agente de seguridad Kerberos ya estaba llegando a la segunda puerta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En LIZ: T menos 13 segundos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de todos se posaba en la pantalla principal de LIZ. La pantalla abrió fuego:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; KERBEROS INTRUSO DENTRO DE PUERTO DE&lt;br /&gt;  COMUNICACIONES 114 &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; PUERTO DE COMUNICACIONES 114 SIN SEGURIDAD &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; REPITO: &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; PUERTO DE COMUNICACIONES 114 SIN SEGURIDAD &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mistral apretó los puños. Poincaré sólo veía la pantalla en silencio. Sol se frotaba las manos de nerviosismo. La angustia era contenida esperando el desenlace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz: T menos 13 segundos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manipuló al cubo de varias maneras. Debía de pegarlo hacia la pequeña superficie cuadrangular prominente que sobresalía de la pared por la parte de enmedio, pero no había nada aparente que lo pudiera fijar a dicha superficie.&lt;br /&gt;«¿Se autoadherirá…? ¿Tendré que sostenerlo con las manos…? ¿Por cuánto tiempo…? ¿POR QUÉ NO HAY UNA MALDITA INSTRUCCIÓN?»&lt;br /&gt;Sonrió un poco, él era el que siempre bromeaba diciendo que las instrucciones eran sólo para los no iniciados, no para technotecas. Ahora imploraba por una pequeña instrucción o pequeña guía que lo iluminase.&lt;br /&gt;Recordó a Milena. ¿Qué era lo que ella había dicho?&lt;br /&gt;—¡Intuitivo…! Y qué es más intuitivo que pegarlo de esta manera contra toda lógica aparente… —dijo colocando el cubo contra la superficie vertical y rezando por que se quedara unido a la pared.&lt;br /&gt;El cubo se adhirió con firmeza y sin dificultad, al soltarlo Michael. Éste vio cómo se iluminó de repente y como la sustancia adentro del mismo empezó a girar. Tuvo la idea de que la información ya estaba pasando hacia el interior de LIZ.&lt;br /&gt;Por ese lado ya estaba tranquilo, pero su pensamiento volvía a Milena una y otra vez, ¿qué había pasado con ella? ¿Habría sido destruida… por el Kerberos?&lt;br /&gt;Por un segundo había olvidado al Kerberos.&lt;br /&gt;Michael empezó a verlo, fascinado de la furia que desplegaba el ser digital. No tenía idea de porqué o cómo podía arremeter con tanta fuerza. Se sentía hipnotizado al presenciar el derroche de violencia con el cual el Kerberos insistía en abrir esa segunda puerta.&lt;br /&gt;La segunda puerta también cedió.&lt;br /&gt;—¡Kerberos en las puertas!&lt;br /&gt;Michael hubiera podido reír al decirlo, pero no ahora. Ahora no.&lt;br /&gt;Con trabajo, empezó a quitarse de la mente el hecho de que el agente de seguridad Kerberos estaba a pocos golpes de alcanzarlo. Con rapidez, se dio a la tarea de examinar los tubos una vez más.&lt;br /&gt;«¿Sería cómo con el cubo? ¿Algo sencillo? ¿Sólo con poner las manos y ya?», se preguntaba Michael con ansiedad. Un golpe más. La puerta no aguantaría otro.&lt;br /&gt;Otra duda le atacó: «¿Qué pasaría si el cubo no terminaba de traspasar a LIZ la información y el Kerberos la interrumpiera? Tal vez esa fuera la razón por la cual el monstruo no cejaba de atacar…»&lt;br /&gt;Otro golpe más fuerte. Michael miró hacia la puerta. Ésta estaba a punto de ceder. Michael, sin pensarlo, sacó el antivirus y lo miró. ¿Qué tanto lo podría detener? Milena, antes de su supuesta desaparición, ¿lo habría dejado herido o débil? Sólo habría una forma de saberlo y a Michael no le iba a gustar.&lt;br /&gt;Vio el cubo. Seguía funcionando. Sintió que se estaba tardando demasiado la transferencia. Empezó a pensar que con sólo poner ambas manos en los tubos ya iniciaría la sesión de «descompresión» pero… y si el Kerberos llegase a entrar… ¿destruiría el cubo? ¿Y todo por lo que había pasado? ¿Y Cecilio? ¿Todo para nada? ¿Qué cuentas le hubiera rendido a Erasmo?&lt;br /&gt;Más cuestionamientos. Pero el tiempo se acabó. El Kerberos acababa de destrozar la tercera puerta. Ya estaba dentro de su misma cámara. Este Kerberos se le hizo enorme. Al ver ya tan de cerca el fin, el que fuera, Michael decidió hacerle frente. Ya estaba cansado de toda esta locura. Se interpuso entre el cubo y el Kerberos.&lt;br /&gt;Éste era imponente, alto, con brazos grandes, poderosos al parecer y confirmado por las tres puertas destrozadas, sin contar con la posible destrucción de Milena.&lt;br /&gt;Ese pensamiento lo llenó de entereza. No sabía si podría morir ahí, en el espacio digital, en un puerto de comunicaciones anónimo de una computadora llamada LIZ en la PoliU, en Technotitlan. ¿Realmente todo esto estaba existiendo? ¿Un producto de una experiencia de realidad virtual, vuelta loca, y sin control? ¿O resultado de estar de manera prolongada dentro de un tanque de inmersión de privación sensorial? ¿Drogas?&lt;br /&gt;¿Y si no? ¿Sería posible que todo fuera cierto?&lt;br /&gt;El Kerberos numero tres estaba adelante de él. Michael vio su coraza transparente. No sabía con certeza por qué no le destruía con la misma saña como con las que había destruido las puertas y a Milena. Ese pensamiento le llenó de rabia. Y entonces comprendió que el Kerberos estaba confundido. Quizás el cubo era lo que buscaba. Pero no importaba, el Kerberos ya había perdido la iniciativa.&lt;br /&gt;Michael exclamó:&lt;br /&gt;—¡¡¡AAHH!!!&lt;br /&gt;Y se lanzó con todo el antivirus por delante. Lo accionó nada más entró en contacto con el Kerberos. Éste se estremeció, pero no pareció haberle causado la menor mella. Arrebatándole el antivirus con las manos, empujó a Michael hacia el suelo con facilidad.&lt;br /&gt;Éste, desplomándose, alcanzó a ver con horror que el Kerberos estaba ya frente al cubo.&lt;br /&gt;Sin pensarlo, Michael se levantó y se subió a la espalda del Kerberos, el cual, a su vez y sin problema, se lo separó de ella y sin soltarlo se lo cambió de mano y se lo sostuvo delante. Los pies de Michael no alcanzaban el suelo.&lt;br /&gt;Los pensamientos de Michael se concentraron en Poincaré y en Sol. El Kerberos levantó la otra mano, listo a descargar el golpe. Michael cerró los ojos.&lt;br /&gt;Algo pasó. Cayó al suelo y vio hacia arriba al gigante de seguridad, impávido.  La duda lo invadió.&lt;br /&gt;Una descarga eléctrica cubrió y fulminó el cuerpo del monstruo y así, simplemente, se derrumbó.&lt;br /&gt;El cuerpo sin vida del tercer Kerberos se desplomó sobre Michael. Éste se cubrió la cara pero no hubo impacto ya que el agente desapareció antes de llegar al suelo. No hubo más que silencio. El cubo, seguía iluminado y su interior no dejaba de girar.&lt;br /&gt;Michael, sólo hasta entonces, empezó a entender lo que había pasado. Volteó hacia arriba y miró la cara sonriente de Milena.&lt;br /&gt;La agente de información estaba mal, o al menos eso parecía. Su cara se veía cansada, de alguna manera demolida y exhausta, pero aún se le observaba la intensidad que a Michael le había impactado desde el principio.&lt;br /&gt;Michael empezó a decir, sonriendo:&lt;br /&gt;—Sobreviviste, Milena, no lo puedo creer…&lt;br /&gt;—Tú también…&lt;br /&gt;—Milena, gracias.&lt;br /&gt;—Olvídalo, Michael. Ahora sí, toma los tubos con las dos manos y cierra los ojos. Adiós, Michael.&lt;br /&gt; —Milena, yo…&lt;br /&gt;—Sssh. Bye.&lt;br /&gt;Michael volvió a ver la sonrisa de Milena.&lt;br /&gt;Su último pensamiento fue absurdo. Se preguntó en quién se habría basado Poincaré para crear a Milena…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866518542131037?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866518542131037/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866518542131037' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866518542131037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866518542131037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/35-superping.html' title='35. Superping'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-38579749.post-116866504481869269</id><published>2007-01-12T21:08:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T21:10:44.843-08:00</updated><title type='text'>36. Despertar</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En LIZ: T menos 10 segundos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; PAQUETE RECIBIDO &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; KERBEROS ANULADO &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; LABORES DE LIMPIEZA. ESTAMOS LISTOS &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; EMPIEZA TRANSICION DE VIAJANTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de Michael:&lt;br /&gt;«Otra vez el mareo enajenante. La calma. Huracán y ojo de huracán. Huracán. Palabra de origen caribe que significa… ¿qué? »&lt;br /&gt;«Voy de vuelta. El Kerberos. Belux. Arlene. El Mesteño. Velocidad. Paquetes. Cecilio. Milena. Milena. Sri Sol. Sol. Catherine. Catherine. Estructuras. Calor. Sed. Sed.&lt;br /&gt;«La oscuridad era… ¿total?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael no recordaba dónde estaba ni el por qué sentía frío. Todo giraba alrededor pero de una forma más continua. Como si fuera un carrusel. Todo girando girando girando. Pero despacio. Todo era des-pa-cio.&lt;br /&gt;Las vueltas eran, eso sí, largas. No se alcanzaba a ver nada del paisaje. Michael se extrañó. Se sentía relajado. Otra vez recordó cuando trató encontrar su yo oculto a través de las drogas recreativas de sus amigos y cómo la búsqueda no le condujo a nada que no conociera y cómo la frustración posterior invadió la sensación placentera que, sin embargo, obtuvo.&lt;br /&gt;Él no estaba construido para eso. Sus amigos quizá sí. Pero él no.&lt;br /&gt;El cubo. De cristal. De memorias. Holográficas.&lt;br /&gt;Ahora lo recordaba. Eso tenía que ser la clave. Ahí debía estar toda la información. Y ésta… ¿tendría sentido?&lt;br /&gt;—Cecilio —la voz de Michael era temblorosa.&lt;br /&gt;Abrió los ojos.&lt;br /&gt;Ahí estaban Cecilio y Belux, mirándolo con atención. Milena también estaba a su lado.&lt;br /&gt;Michael ignoró a Belux. Él sí tenía que ser una alucinación.&lt;br /&gt;—Milena, ¿ya viste… que aquí está Cecilio con nosotros…?&lt;br /&gt;—Sí, Michael.&lt;br /&gt;Era curioso. Nunca había visto a Cecilio junto con Milena. ¿Por qué estaban juntos ahora? Había un detalle acerca de que nunca iban a poder estar juntos al mismo tiempo, ¿no? Porque la desaparición de uno dispararía la existencia de la otra, ¿no?&lt;br /&gt;¿Entonces?&lt;br /&gt;—¿Milena…? ¿Milena…? ¿Cecilio…? ¿Cecilio…?&lt;br /&gt;Estaba solo. A la merced del Kerberos. Milena no sabía si había más Kerberos. La soledad le pesaba a Michael. No le gustaba estar solo. Siempre había estado solo. Pero tampoco quería que lo acompañaran los Kerberos. No.&lt;br /&gt;El frío. Estaba presente. Ya no estaba en las cámaras. Ya no estaba en las bóvedas-estructuras. Ya no estaba en el velodeslizador. Éste se destruyó, ¿no? Con un Kerberos, ¿no? Ya no estaba en el nodo comunicante, tampoco.&lt;br /&gt;Entonces, ¿dónde estaba?&lt;br /&gt;Su mente daba vueltas. Todo se sentía más lento. Se escuchó preguntar:&lt;br /&gt;—¿Queeeeé paaassssaaaa…? ¿Miiiileeeeeeennaaaaa…?&lt;br /&gt;Oyó un zumbido a su alrededor y una luz gigante. «¿Otro bólido?», pensó de manera inconsciente.&lt;br /&gt;Hizo un gesto de taparse los oídos y luego los ojos, escondiendo la cara. Pero era inútil. Todo su movimiento cesó.&lt;br /&gt;Y la oscuridad ya no era perfecta, pues ya había un esbozo de claridad delante de él. Al menos de sus ojos.&lt;br /&gt;Lo curioso… lo curioso era que estaba escuchando a Sri Sol.&lt;br /&gt;—¿Queeeé suuuceedeee…? ¿Pooooor queeeeeé nnnnoooo loooo deeeesssspiiiiieeeeertaaaaannnnn yyyyyaaaaaa…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Matriz y en LIZ: Sincronía más segundos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la pantalla de LIZ seguían apareciendo líneas de texto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; ABRIR&lt;br /&gt;&gt;&gt; DESCONECTAR &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; DISFRAZAR ENTRADA &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; VIAJANTE A PUNTO DE SALIR DE TRANSICION &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; DESACELERACION DE VIAJANTE LISTA &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; SINCRONIA &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poincaré se dirigió al micrófono:&lt;br /&gt;—Hay que borrar todo, LIZ.&lt;br /&gt;Por el auricular se escuchó la voz de LIZ clara y fuerte:&lt;br /&gt;—Me imagino que también todas las bitácoras, ¿verdad, Poinc?&lt;br /&gt;—Afirmativo, LIZ.&lt;br /&gt;El doctor Mistral preguntó:&lt;br /&gt;—¿Qué haces, Poinc?&lt;br /&gt;—Lo necesario para que nadie sospeche que anduvimos haciendo de las nuestras por toda la Matriz.&lt;br /&gt;En la pantalla principal de LIZ apareció lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; CAMBIANDO BITACORAS DE NODOS CERCANOS POR BITACORAS ALTERADAS &lt;&lt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; BORRANDO REGISTROS &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Listo por este lado… —se dirigió al doctor que vigilaba los monitores de Michael—. Ahora sí, ¿cómo está Michael?&lt;br /&gt; Tanto Sri Sol como el doctor estaban viendo de forma simultánea a Michael y a los monitores, de los cuales salían los cables que terminaban de modo abrupto en conectores dentro de su cuerpo.&lt;br /&gt;Sol se movía con nerviosismo y con impaciencia. Al fin dijo:&lt;br /&gt;—¿Qué sucede? ¿Por qué no lo despiertan ya…?&lt;br /&gt;El doctor Mistral le contestó:&lt;br /&gt;—Espera, Sol, tiene que despertar él solo...&lt;br /&gt;—¿Cómo? Pero ya está listo, ¿no? Ya está bien, ¿no? LIZ dice que ya está listo.&lt;br /&gt;—Calma, en cualquier momento hará la transición…&lt;br /&gt;—¿Y cómo lo vamos a saber?&lt;br /&gt;—Cuando las ondas cerebrales correspondientes se ajusten a su parámetro original… O cuando abra los ojos, lo que llegue primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada de la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron horas.&lt;br /&gt;Sol había salido a comer a regañadientes y ya había vuelto. Después, fue el turno de Poincaré de salir. Éste no llegaba todavía.&lt;br /&gt;El sol ya estaba poniéndose en las afueras de la PoliU. En el laboratorio de Poincaré, Michael de Montaigne antes llamado Jean Páris Abreu-Campuzano, despertaba.&lt;br /&gt;La primera persona que vio fue a Sol.&lt;br /&gt;—Hola —le alcanzó a decir.&lt;br /&gt;Su primera palabra fue dolorosa, ya que tenía la garganta seca. La sincronía con el ambiente real ya estaba completa, aunque le causaba una extraña, aunque pequeña, molestia de fondo. Su mente desacelerada parecía estar trabajando a velocidad normal.&lt;br /&gt;—¿Cómo estás, Michael? ¿Cómo te sientes?&lt;br /&gt;Interrumpió el doctor:&lt;br /&gt;—Despacio, Sol —advirtió—. Aunque signifiquen lo mismo, hazle sólo una pregunta a la vez.&lt;br /&gt;Michael vio al doctor primero y luego de nuevo a Sol. Entre pausas, le dijo:&lt;br /&gt;—Bien, creo que bien… Sol… nunca me creerás por lo que pasamos…&lt;br /&gt;—Duérmete, Michael, necesitas descansar.&lt;br /&gt;La voz de Sol era tranquila y dulce a la vez.&lt;br /&gt;—No quiero… dormir… déjame me siento… —Michael cerró los ojos.&lt;br /&gt;—Michael, escúchame: No es que quiera obligarte a dormir, pero necesitas hacerlo para ayudar a tu mente a relajarse y acostumbrarse al ritmo normal, además, ya te di un sedante hace un rato…&lt;br /&gt;—Ya no le escucha, doctor. Se quedó dormido…&lt;br /&gt;El doctor Mistral miró a Sol. A pesar de lo que sonó su voz con Michael, estaba preocupada.&lt;br /&gt;— Sol, estará bien…  ¿quieres que te de un tranquilizante?&lt;br /&gt;Sol meneó la cabeza. Dijo:&lt;br /&gt;—Doc…&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;—Lo de los veinte minutos que estuvo adentro… ¿tendrá secuelas… de algún tipo? Usted sabe…&lt;br /&gt;—No lo creo, Sol, pero, en honor a la verdad, no lo sé…&lt;br /&gt;Sol miró al doctor. No estaba muy segura de lo que sentía en ese momento, pero por lo menos ya estaba más relajada. Tomó la mano de Michael y la apretó ligeramente, buscando quizá con cierta esperanza irracional, alguna reacción de su parte.&lt;br /&gt;No encontró ninguna respuesta perceptible.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/38579749-116866504481869269?l=novela-technot-tercera-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/feeds/116866504481869269/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=38579749&amp;postID=116866504481869269' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866504481869269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/38579749/posts/default/116866504481869269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-tercera-parte.blogspot.com/2007/01/36-despertar.html' title='36. Despertar'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
